BOGOTÁ VS. ANTIOQUIA, LA FINALÍSIMA

BOGOTÁ VS. ANTIOQUIA, LA FINALÍSIMA

Otra vez el duelo cumbre del fútbol aficionado colombiano: Bogotá Vs. Antioquia, ahora en pugna por el título nacional de la categoría sub-23, Copa Lanier, desde las 4 de esta tarde en EL Campín. El marco se anticipa de fiesta. El saque de honor estará a cargo del alcalde Juan Martín Caicedo Ferrer, ante una concurrencia que se estima en cuarenta mil espectadores, asistencia inusual para torneos aficionados. De hecho, el año pasado se estableció ese récord en el escenario capitalino.

12 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Una tradición que no necesita mayores cartas de presentación en esta nueva era que vive la división. Había desaparecido a finales de los años 70 (campeonato de mayores), pero se revivió en Medellín a partir de 1985. Y siempre estuvieron Antioquia y Bogotá como eximios protagonistas.

Los antioqueños dominaron hasta 1988. Y a partir de 1989, Bogotá acabó con esa supremacía al ganar en el Atanasio Girardot y repetir en El Campín hace un año, en ambas ocasiones con la conducción de Moisés Pachón. nuevamente el torneo a su templo del Atanasio. Porque es indudable que al lustre que generalmente le dieron al campeonato a partir de 1985, la organización bogotana le agregó definitivamente una jerarquía envidiable, gracias a un montaje financiero difícil de superar.

Bogotá y Antioquia fueron indudablemente los mejores del certamen. Lejos de los demás...

Los bogotanos liquidaron de manera explosiva a Norte de Santander (6-0), Atlántico (5-0), Quindío (6-1) y Huila (3-0). Un poder ofensivo que prácticamente marca un recorrido sin precedentes en una final de fútbol aficionado.

Los paisas no fueron tan contundentes, pero si mostraron solidez: 1-0 sobre Atlántico, 2-1 contra Huila, el 5-2 sobre Norte de Santander y finalmente el 5-1 ante Quindío.

Se muestra más maduro el conjunto de Bogotá por el aporte de jugadores como Oscar Cortés, Luis Alfonso Romero, Juan Carlos Niño, Alvaro Torres, Francisco Wittinghan y Freddy León, quienes ya tienen entre pecho y espalda incursiones en el campo profesional.

El cuadro antioqueño ganó dividendos con el paso de las fechas. De un arranque titubeante, llegó a mostrar una escuadra de criterio en el manejo de la pelota, de punzantes contragolpes, para recordar definitivamente la jerarquía de su camiseta.

Tiene un problema: Juan Ignacio Vélez, quien salió resentido por el golpe de una rodilla del juego ante Quindío. Se habló de distensión de ligamentos, pero a última hora se dijo que no pasaba del golpe y que podría estar a disposición del técnico.

Su ausencia sería una baja sensible por toda la influencia que tiene en el engranaje del equipo. Es el permanente enlace entre la zaga y la delantera, con una visual amplia como para decir que la mayoría de goles paisas se gestaron en sus botines.

Bogotá sale con una ventaja el empate le basta para coronarse, merced a su mejor producción ofensiva. Pero bien se sabe que en esta clase de finales, con dos escuadras de jerarquía, los números preliminares no cuentan y la lucha será de poder a poder...

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