MUEREN SOLDADOS ASFIXIADOS

MUEREN SOLDADOS ASFIXIADOS

Para los familiares del soldado John Jairo Muñoz Castro, la versión que les entregó el comando del Batallón Vergara y Velasco sobre la muerte de éste, asfixiado accidentalmente en el interior de un contenedor impregnado de gases tóxicos en la base militar de Ponedera (Atlántico), no fue del todo convincente.

03 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Sin embargo, lo aceptaron como un hecho fortuito, y en medio de la congoja natural procedieron a diligenciar los trámites del sepelio.

Pero estas dudas alcanzaron otras características, cuando a la velación del cadáver del muchacho se presentó uno de sus compañeros del batallón, y sin mayores preámbulos les comentó a la abuela y a la madre de John Jairo, que el joven soldado había sido encerrado por más de 24 horas en el contenedor como castigo por sus continuas salidas subrepticias del servicio militar, y que por esta causa murió.

De esas faltas disciplinarias de Muñoz Castro dan fe sus propios familiares, quienes aseguran que siempre le aconsejaban que desistiera de estas prácticas.

Junto a John Jairo Muñoz Castro, de 17 años, murió su compañero de armas, Nelson Enrique Tapias Moreno, de 19. Los dos habían ingresado al Ejército como soldados voluntarios el primero de agosto del año pasado.

Eran personas de extracción humilde, residentes en el barrio Rebolo, un sector del suroriente de la capital del Atlántico.

Los cadáveres de los jóvenes fueron descubiertos el domingo pasado dentro de un contenedor, en la mencionada base militar situada al suroriente del departamento del Atlántico.

Tapias Moreno también era otro soldado que solía evadirse de sus obligaciones en el batallón. Su madre, Ana Doris Moreno, declaró ayer que su hijo había escapado el martes, y tras permanecer cuatro días en la casa, ella misma lo llevó el sábado (la víspera de su muerte) a la sede del batallón en Ponedera.

Lo presenté a las 9 de la mañana del sábado, y pedí hablar con su superior para explicarle algunas cosas, pero el oficial no me dejó entrar y por radio dijo que el soldado se le presentara inmediatamente , agregó la señora.

A mi hijo lo mataron porque lo encerraron en ese contenedor. Yo fui allá a la base militar y me di cuenta que los cerrojos están por fuera. Entonces alguien, no sé quién, lo encerró y le impidió salir , sostuvo.

Compañeros no hablan Según el comando de la Segunda Brigada, los soldados murieron en forma accidental al inhalar los gases tóxicos de un contenedor vacío, al que entraron por motivos que son materia de investigación (ver recuadro).

De acuerdo con el relato de la madre del soldado Tapias, ella fue informada de la muerte de su hijo a las 9:30 de la noche del domingo, unas ocho horas después del fallecimiento.

Lo que me dijeron los uniformados fue que mi hijo y su compañero se metieron en el contenedor para protegerse de un aguacero, y que cuando terminó la lluvia los otros soldados encontraron los cadáveres , añadió la mujer en medio de su dolor.

La familia de Tapias Moreno no maneja la versión de la de Muñoz Castro. Esta insiste en que el soldado compañero de John Jairo, reiteró una y otra vez que la muerte de los dos jóvenes se originó por el castigo a que fueron sometidos al encerrarlos en el mencionado contenedor con residuos de gases.

Quien está denunciando esto es un muchacho de apellido Orozco, que vive cerca a nosotros y a quien apodan Boliqueso . El es soldado, muy amigo de John Jairo. Anoche durante la velación entró en una crisis nerviosa y se abalanzó contra el cajón.

Pedía que lo perdonara porque lo había abandonado. Según su afirmación, John Jairo y el otro muchacho gritaban para que los dejaran salir del contenedor. Angustiados solicitaban agua, y cuando él iba a abrirles para dárselas, el capitán que los mandaba se lo impidió , dijo Noemí Castro, la madre de John Jairo.

En el día de hoy (ayer) este joven me confirmó lo dicho, y me pidió que él sostenía todo ante la Fiscalía sólo si nosotros, la familia de John Jairo, no lo dejábamos solo en la denuncia , dijo también la señora Castro.

Luego del sepelio de los dos soldados, EL TIEMPO dialogó con tres compañeros de las víctimas para conocer sus versiones sobre los hechos, pero los jóvenes manifestaron que no estaban cerca al lugar donde estaban los contenedores.

Según lo manifestado por la familia de John Jairo Muñoz Castro, el soldado Orozco les dijo igualmente que a los dos castigados les alcanzaron a suministrar el desayuno en la mañana del domingo, y que la crisis que desencadenaría en la muerte de ambos se les presentó hacia el mediodía.

El brigadier general Freddy Padilla De León, comandante de la Segunda Brigada, se encontraba ayer fuera de Barranquilla, por lo que no se le pudo localizar para conocer más detalles sobre los hechos.

El soldado de apellido Orozco asistió ayer a las honras fúnebres de sus dos compañeros y luego se marchó a su residencia, donde no fue posible localizarlo.

Mientras tanto, los oficiales a cargo de la unidad militar donde se registraron los hechos no permitieron la entrada a los medios de comunicación que querían inspeccionar el contenedor donde fallecieron los dos uniformados.

Los soldados John Jairo Muñoz Castro y Nelson Enrique Tapias Moreno ingresaron al Ejército como soldados voluntarios el primero de agosto del año pasado.

Habla el Ejército Responderemos a la sociedad. El Ejército siempre lo ha hecho , dijo ayer el brigadier general Freddy Padilla de León, comandante de la Segunda Brigada, al referirse a los pronunciamientos de los familiares de los soldados Nelson Tapias Moreno y John Jairo Muñoz Castro, cuya muerte se produjo el pasado domingo en la base militar de Ponedera, en el sur del Atlántico.

El oficial dijo que lo expresado por las familias de Tapias y de Muñoz es producto del dolor natural por la calamidad, pero que se dará a conocer la verdad de lo sucedido en forma rápida.

Señaló que el mismo día de los hechos, a la base militar se trasladó el comandante del batallón Vergara y Velasco, teniente coronel Miguel Angel Páez, un juez penal militar y personal de la Fiscalía para hacer el levantamiento de los cadáveres, y trasladar de mando al capitán a cargo de esa unidad castrense.

El general Padilla se abstuvo de suministrar la identidad del oficial, porque se entró en la etapa de investigación, y hasta tanto se conozcan los resultados finales no hay que condenar a nadie por lo delicado del asunto , dijo.

Sin embargo, EL TIEMPO conoció que se trata del capitán Gonzalo Enrique Calderón Reyes, quien permanece en la sede del Batallón, cerca al municipio de Malambo.

El oficial agregó que por la reglamentación del Ejército la investigación no durará mucho tiempo, y todo se hará con la mayor transparencia. Agregó que a las familias de los soldados se les está prestando la ayuda que en estos casos ofrece la institución.

FOTOS: PARA LA ABUELA DE John Jairo Muñoz, los hechos todavía no están muy claros. Los jóvenes duraron 24 horas dentro del contenedor impregnado de gases tóxicos.

JOHN JAIRO MUÑOZ NELSON ENRIQUE TAPIAS Fotos Gustavo Barros / EL TIEMPO

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