LOS TESOROS DEL MAR... X

LOS TESOROS DEL MAR... X

Robert Marx fue noticia en 1981, cuando encontró un barco romano cerca a la Bahía de Guanabara (Brasil). El barco encalló ahí 200 años antes de Cristo, es decir, unos 1.700 antes de que Cristóbal Colón llegara a América.

03 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

También fue noticia cuando en 1968 con el historiador colombiano Mauricio Obregón encontró dos naves del mismísimo descubridor de América.

Y ha sido noticia en las múltiples oportunidades en que su fotografía ha aparecido en la primera página de revistas y periódicos alrededor del mundo.

Hoy, Robert Marx, el arqueólogo marino más importante del mundo, está en el país para asesorar un grupo de colombianos que encontró un galeón poco conocido en cercanías de Serranilla, un islote no muy distante de Jamaica, que le suena a uno que otro colombiano cuando refresca la memoria de la soberanía nacional .

Además, esta noche Marx se reunirá con el Presidente de la República y algunos invitados especiales en un club del norte de Bogotá, para discutir los pormenores de una legislación coherente con un mar que guarda más secretos de los que cualquiera pueda imaginar.

Durante la época de la colonia, miles de navíos repletos de oro y plata partían de América hacia Europa, llenos de esperanzas para remontar el Atlántico, pero muchos rompieron sus quillas en los arrecifes y cayos del Caribe. Por su posición, Colombia podría tener acceso a muchos de ellos.

Crusoe en Colombia Marx fue consultor de la OEA y la Unesco, y en la actualidad adelanta labores arqueológicas con unos 60 países. Está escribiendo seis tomos sobre la historia de la navegación antigua y acaba de publicar su libro número 49. Además, ha escrito unos 900 artículos para revistas populares y científicas.

Este año ya tiene su agenda copada, con viajes a la península de Yucatán, Perú, Chile, Indonesia. Varios barcos lo esperan.

Pero uno de los naufragios que más le ha llamado la atención fue el que sufrió la nave que comandaba el español Pedro Serrano en 1522, el mismo sobre el que ahora está prestando su asesoría en Colombia.

Serrano, que sobrevivió al naufragio, vivió ocho años en Serrana. Durante ese tiempo, habitó completamente solo en la isla, donde se alimentaba de palmas, pescados y focas. Su sed era saciada con la sangre de las tortugas.

Al regresar a Europa, se convirtió en una curiosidad y era invitado por las cortes para narrar sus relatos fantásticos.

Años después de esta experiencia, Daniel Defoe publicó su novela clásica Robinson Crusoe. Coincidencia? Plagio? Adaptación? Robert Marx afirma que la obra de Defoe es una copia de la historia de Pedro Serrano . Sea cual fuere la verdad, en Colombia tuvimos nuestro propio Crusoe. Quizás, el auténtico .

En 1965, Marx tuvo la idea de repetir la historia de Serrano, pero durante solo dos semanas, sin más provisiones que lo que encontrara en la desértica Serrana.

Sin embargo, a la tripulación que lo llevó allí desde Providencia se le olvidó recogerlo, y se acordó tres meses después...

El problema legal En 1968, cuando Robert Marx vino con todos sus barcos y equipos para sumergirse en las aguas nacionales, el Gobierno colombiano le negó la posibilidad de explorar.

El arqueólogo marino se queja de que en estos momentos se están saqueando los galeones ilegalmente, y afirma que ya ha visto en el mercado de Miami algunos cañones que pertenecieron al buque que encontraron los colombianos.

Actualmente, Colombia no tiene una legislación que permita recuperar las riquezas que se encuentran en el fondo del mar como resultado de un naufragio. Marx, quien lleva casi 50 años explorando los mares del mundo, sostiene que Colombia es el país con más antigedades en el fondo de sus aguas territoriales (aproximadamente 1.200 naufragios entre los años 1500 y 1825), pero no hay cómo sacarlas legalmente.

Antiguamente, se trataba que los nadadores experimentados pudieran rescatar aunque fuera una parte de los tesoros, pero muy pocos podían descender más de 20 metros. Por esta razón, muchos tesoros, especialmente en Colombia, tienen que ser recuperados con equipos especiales de inmersión.

Un solo día de exploración puede costar entre 50 y 100 mil dólares, si es en aguas profundas. Quizás es a eso a lo le tiene miedo el Gobierno, pero esos costos siempre son asumidos por los inversionistas.

La historia marítima no es importante solo para Colombia, sino par el resto del mundo. Es responsabilidad del Gobierno colombiano hacer una legislación. El problema no es el terrorismo, sino la ausencia de legislación , señala el arqueólogo.

Por ejemplo, se sabe que en la bahía de Urabá están sumergidos los cuatro galeones de Juan de la Cosa desde 1504. Se trata de los barcos más antiguos, después de los de Colón, de los que se tenga noticia en aguas colombianas, pero todo eso podría perderse.

El problema con el famoso galeón San José denunciado en 1982 afectó la legislación para explorar y explotar las riquezas que hay bajo el agua. En Colombia, frente a Cartagena, descansa este galeón, encargado de llevar a España los tributos a la corona de la Nueva Granada y del Virreinato del Perú. Fue hundido por los ingleses en 1708, cerca a las islas del Rosario, con un cargamento de 410 baúles con oro, plata y esmeraldas. Su valor se estima cercano a los diez mil millones de dólares.

Todo terminó cuando la empresa Sea Search Armada, de E.U., se retiró de la explotación cuando se dijo que solo recibiría el 5 por ciento del botín y el otro 95 por ciento quedaría en manos del Gobierno.

Animal de agua La carrera de Robert Marx comenzó a los 13 años, en Pitsburg, su tierra natal, donde fabricó un casco para bucear. Luego fue a California y en los años 50 encontró una galeón cerca a San Francisco. Fue su primer hallazgo. El mismo año encontró dos barcos más repletos de oro.

Desde 1954 estuvo viviendo cinco años en las playas de Cozumel (México) y allí montó una escuela de buceo para turistas. Ese período fue una importante oportunidad para conocer los secretos que guarda el mar.

Hoy vive en Florida y muchas de sus investigaciones las financia haciendo subastas con lo que él denomina porquerías , que en realidad son piezas encontradas en cada uno de los naufragios.

La última subasta la celebró el año pasado en New Jersey y recogió casi un millón de dólares para financiar las aventuras de este año.

En 1991 encontró un barco portugués que se llamaba Flor du mar . Este barco perteneció a Alfonso de Alburquerque, un conquistador portugués que había saqueado en ese viaje a más de 28 países. Con todo su botín, se hundió cerca a Sumatra (Indonesia).

Ese era el barco más rico del mundo, pero todavía nadie ha podido tomar nada porque un litigio llevado a la Corte Internacional de La Haya no ha resuelto cómo distribuir los tesoros. Marx recuerda que en la exploración encontró 135 estatuas de oro y plata, de aproximadamente 25 centímetros, con la figura de una mujer negra pariendo un simio.

Marx también fue muy famoso en sus primeros años de exploración, porque en 1962 construyó una versión de la épica carabela de La Niña. Se llamó La Niña II y utilizó toda la tecnología que se empleó en los años en que Cristóbal Colón partió hacia América.

A pesar de la poca información disponible en la actualidad sobre cómo construir embarcaciones antiguas, Marx lo logró.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.