CODAZZI Y EL MILAGRO DE LAS GUITARRAS

CODAZZI Y EL MILAGRO DE LAS GUITARRAS

Codazzi, que en otros tiempos fue la ciudad blanca, emporio de riqueza y porvenir, que salían toneladas de algodón en furgones y tractomulas al país y a muchas partes del mundo, a pesar de los tiempos de crisis que le tocó vivir en la última década, que la convirtieron en un pueblo cuasi-fantasma como un presagio fatídico obligando a miles de sus habitantes a buscar nuevos lares y a abandonar sus modernas y grandiosas mansiones, trata de resurgir de sus propios infortunios y cenizas como el ave fénix, gracias al optimismo y al empuje de su gente y, sobre todo, al sueño heroico e indomable de sus alegres y románticas guitarras.

21 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Aunque desde 1896 se conoce como Agustín Codazzi en homenaje al geógrafo italiano que murió en 1859 en aquellos contornos cuando andaba perdido buscando la brújula de su vida, en 1700 Salvador Félix Arias, su fundador la llamó Pueblito y en 1784 sus habitantes, antiguos descendientes de los Chimilas y Pocabuyes, la llamaron Espíritu Santo .

Ubicada en un paradisíaco y edénico paraje en la falda de la Serranía del Perijá, por donde corren las aguas míticas de los ríos Cesar, Magiriaimo y Sicarare, a la que se llega desde Valledupar, pasando por La Paz y San Diego, tierras de poetas y cantores, por una vía fantasmal y solariega, cuyos habitantes expenden combustible venezolano a precio de mango de puerco, la ciudad de Codazzi, estrangulada por kilómetros de palma africana, aún no pierde su grandeza, pues se siente que vive y vibra con fuerza en el espíritu de sus habitantes y de sus autoridades la esperanza de que la población vuelva por su glorioso y floreciente pasado que atraía desde todos los rincones del país a familias enteras, comerciantes, aventureros y vividores para participar en la recolección de la cosecha de algodón.

Pero en la ciudad, donde cada año en la plaza de Bolívar se celebra el festival vallenato en guitarra, a la que muchos de sus habitantes abandonaron y dejaron a la intemperie familia, bienes y pertenencias por la falta de estímulos e incentivos por parte del gobierno, ahora comienza a levantarse gracias al empuje y tesón de Aprocoda, la asociación de profesionales de Codazzi, que desde hace rato organiza eventos tendientes a despertar a sus habitantes del marasmo que les produjo la crisis del algodón. Para el gobierno no existe el algodón, sólo el café , dijo hace poco el Ingeniero agrónomo Walter Zuleta Celedón.

Hoy día, Codazzi, la bella población enmarcada en la falda de la serranía del Perijá, que en tiempos de diciembre y enero se acostaba sobre una espesa alfombra blanca y cuya población aumentaba tanto que por sus calles la gente no cabía, sigue siendo la misma villa progresista, alegre y querida que surge de milagro como el ave fénix de sus cenizas. Gracias al encanto y milagro de sus guitarras , me dijo medio serio, medio en broma el Licenciado Jairo Tapia Tietjen.

San Sebastián de Calamarí.

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