EL PECADO DE INGRATITUD

EL PECADO DE INGRATITUD

Con ocasión del 189 aniversario de la erección de Sogamoso en Villa Republicana, el Gobernador de Boyacá se dejó volver a ver en público en la Ciudad del Sol y del Acero (?) , pues por aquí no se lo veía desde cuando a finales del año pasado prometió ríos de leche y miel a los pensionados y trabajadores de Acerías Paz del Río. Ya sabemos que en realidad lo que espera a unos y a otros es miseria y desempleo.

17 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

En esta oportunidad Eduardo Vega Lozano no vino a plantear ninguna solución concreta a los graves problemas económicos y sociales que afronta la región, los cuales se han agravado como consecuencia de su dudosa conducta y la ineptitud de su equipo de gobierno. Esta vez concurrió a la Roma de los Chibchas , gracias a la generosa invitación de nuestro burgomaestre, Gustavo Sosa Pacheco, quien sí tiene algo para mostrar como producto de su gestión al frente de la Alcaldía. Pero, como a nuestro inefable gobernador le encanta aparecer concelebrando en altar ajeno, llegó presuroso a la cita (tarde, como de costumbre) pues, había suficientes camarógrafos, fotógrafos y reporteros que registraron con acuciosidad sus estentóreas y vacuas declaraciones. Y esto era lo que a él le importaba.

Entre las muchas cosas inocuas que dijo Vega Lozano en su grandilocuente discurso, quienes asistieron a los actos protocolarios le escucharon con estupor y algo de indignación aquella frase, según la cual lleva a Sogamoso en su corazón . También se refirió Vega Lozano, al anillo vial turístico de Sugamuxi y a la doble calzada. Como se sabe el cuento del circuito turístico de la provincia ha sido el anzuelo electoral de los dos últimos gobernadores y lo será de otros más. La doble calzada Bogotá-Sogamoso ha sido bandera de campaña electoral de por lo menos tres Presidentes de la República y volverá a serlo de los próximos candidatos a la primera magistratura; pues, por lo que se vislumbra, no será el actual gobierno el que concluya este macroproyecto.

Obviamente casi nadie tomó en serio lo dicho por Vega, pues los pocos ciudadanos independientes presentes en los actos protocolarios (ya que la mayoría de los asistentes eran funcionarios y lagartos ) ya saben que al Gobernador lo único que le preocupa es que las cámaras de televisión y de fotografía registren su ampulosa figura.

Ninguno de los alegres concurrentes al condumio del seis de septiembre le hizo notar al Gobernador que está en deuda con Sogamoso. Nadie se atrevió a recordarle sus promesas de campaña, en las cuales creímos más de diez mil electores de la ya casi dos veces centenaria Villa Republicana de Suamox. Es nuestro deber decirle a Eduardo Vega Lozano que si se vuelve serio y deja su afición farandulera, es probable que volvamos a darle algo de crédito a su verbosidad excesiva.

El Gobernador de Boyacá ha sido ingrato con Sogamoso. Y para los ingratos y los traidores está reservado el noveno círculo del infierno, según Dante Alligheri. Claro que a Vega Lozano poco debe preocuparle tan sombría perspectiva pues no le queda tiempo para leer la Divina Comedia y, además, el infierno, según Juan Pablo II, no existe como lugar y para el inquilino ocasional del Palacio de la Torre solamente existe el paraíso terrenal de Boyacá, el cual hay que gozárselo en vida.

* Politólogo sogamoseño.

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