ECUADOR, UN PAÍS EN AGONÍA

ECUADOR, UN PAÍS EN AGONÍA

Una cruda sensación de que no existe salida para la más grave crisis económica de los últimos 70 años en el Ecuador recorre el territorio nacional, pasando por el Palacio de Carondelet. (VER GRAFICA: EL DOLAR EN LAS CALLES DE ECUADOR)

05 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Allí, desde su despacho, el presidente ecuatoriano, Jamil Mahuad, trazó ayer a la dirigencia empresarial y a los propietarios de los medios de comunicación la desesperante encrucijada en el que se encuentra su Gobierno: o se aumenta el Impuesto al Valor Agregado, IVA, del 10 al 15 por ciento para cubrir el déficit fiscal o el país se hunde en una hiperinflación sin precedentes del 200 por ciento mensual y con un dólar que en tres meses costará 40 mil sucres.

Mahuad, ayudado por un pizarrón donde expuso la alarmantes cifras económicas, mostró la situación fiscal del país y pidió que presionen a los congresistas para que aprueben su propuesta. Al final de la reunión el pesimismo se acentuó en los fríos pasillos del colonial edificio.

El motivo del pesimismo fue que se evidenció una marcada división entre los empresarios de la Costa que se oponen al aumento del IVA y los de la Sierra que apoyan la propuesta. Además, quedó en claro que el Gobierno de Mahuad tiene muy pocas posibilidades, por no decir ninguna, de que la reforma tributaria se apruebe en el Congreso.

En efecto, ayer el derechista Partido Social Cristiano, que tiene la mayor bancada en el Congreso, se ratificó en su decisión de no aprobar la elevación de ningún tipo de tributo. Para colmo de males, el resto del Parlamento está polarizado entre fuerzas minoritarias de izquierda que no tienen suficientes votos y el roldosismo de Abdalá Bucaram que, al parecer, negocia los impuestos con un indulto a su líder que se halla autoxiliado en Panamá. El panorama, entonces, parece desalentador.

Mahuad, según supo EL TIEMPO, al final de la reunión habría dicho que si en ocho días no se aprueba su iniciativa, se verá obligado a dimitir o a asumir los plenos poderes. La razón, según el Presidente, es que por el momento el Banco Central interviene diariamente en el mercado cambiario con un promedio de 9 millones de dólares y que si en ocho días no se produce una solución al déficit fiscal, el Estado entrará en una quiebra completa cuyas consecuencias son impredecibles.

Y mientras Mahuad hacía estas advertencias, el Ecuador seguía desconcertado por el comportamiento de la economía. Si bien el dólar se mantuvo relativamente estable y cerró en 12 mil sucres, la población se hallaba aterrada por la escalada de los precios.

Varias empresas decidieron dar vacaciones a sus empleados para esperar a que se estabilice el dólar, mientras que los importadores decidieron no vender sus productos.

La frontera con Colombia también fue escenario de la incertidumbre. Dos importadores de productos colombianos como Gatorade hecho en Cali y plásticos industriales dijeron a EL TIEMPO que decidieron suspender sus importaciones porque el peso colombiano llegó a cotizarse en 7 sucres, cuando días antes estaba en cuatro.

Con el peso a 7 sucres no podemos vender arroz ni naranjas colombianas , dijo a un canal de televisión una desconcertada vendedora en un mercado de Quito.

Anuncian paro general Al desconcierto de la población que, por primera vez soporta una crisis similar, se unió la incertidumbre política. Se ha anunciado un paro de actividades para el miércoles y jueves, y los trabajadores energéticos amenazaron al Gobierno con una paralización total de actividades si es que el Congreso acepta un proyecto de Ley del Gobierno para pagar con bonos las indemnizaciones por los despidos previos a la privatización de las empresas petroleras y eléctricas.

Los grupos de poder critican también a Mahuad. Joaquín Cevallos, presidente de la Federación de las Cámaras de Comercio, señaló que la crisis es el resultado de un alto nivel de desconfianza en el Gobierno y dijo que el país ha esperado durante siete meses para que Mahuad tome decisiones y no lo ha hecho.

Joyce de Ginatta, presidenta de la mediana industria, reclamó a su vez al Ejecutivo la necesidad de reorganizar al país y propuso la dolarización de la economía, como en Panamá.

Ayer, el país seguía en agonía y sin señales de que alguien tenga en sus manos la medicina salvadora.

El camino de la crisis Ecuador ha soportado en las últimas tres semanas una devaluación del 63 por ciento del sucre con respecto al dólar estadounidense, una vez que el emisor Banco Central (BC) puso en vigencia un esquema de fluctuación del tipo de cambio el 12 de febrero pasado.

En esa misma fecha, el BC eliminó un sistema de bandas cambiarias que desde finales de 1994 fijaban un piso y un techo para la cotización del dólar, manteniendo controlada a la divisa.

Además de la devaluación monetaria, un paquete de medidas económicas que eliminó los subsidios a la electricidad y a los combustibles, que suspendió el cobro de un impuesto a la renta y que creó un gravamen del 1 por ciento a la circulación de capitales ha agitado a los sectores más deprimidos del país, que han anunciado para los próximos miércoles y jueves una huelga nacional.

El comercio entre Ecuador y Colombia llega a los 900 millones de dólares al año. Colombia es el segundo socio comercial para Ecuador, luego de Estados Unidos.

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