INVITACIÓN AL OPTIMISMO HACE EL VICE

INVITACIÓN AL OPTIMISMO HACE EL VICE

Al término de la larga jornada de cifras y números sobre la realidad económica del país, reconocida en buena parte por el vicepresidente de la República, Gustavo Bell Lemus, se escuchó su mensaje con el que invitó al optimismo.

29 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Fueron 220 asistentes al seminario Economía del 2000 , en el Hotel El Pardo, que organizaron la Cámara de Comercio de Barranquilla y la Fundación para el Desarrollo del Caribe (Fundesarrollo), con el apoyo de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), los que escucharon las reflexiones que tuvieron como base el reciente trabajo periodístico de EL TIEMPO, Rabiosos Optimistas .

Si algo estamos necesitando los colombianos con urgencia es la reflexión seria, responsable y constructiva sobre el acontecer nacional lejos de apasionamientos estériles que a nada conducen , dijo Bell con tono que muchos interpretaron como un regaño constructivo.

El Vicepresidente dijo que ya es hora de recuperar el optimismo, de superar el desconcierto y la desazón que parece haber invadido el alma nacional, y recobrar la confianza personal y la colectiva.

He expresado en diversos auditorios que si algo nos ha faltado a los colombianos en estos tiempos de dificultades, es una perspectiva de largo plazo, que nos ayude a interpretar y comprender los problemas que afrontamos que es el punto de partida esencial para construir soluciones viables y realistas , sostuvo Bell.

Para reforzar el discurso el Vicepresidente expuso dos pensamientos: el de Luis Carlos Galán, quien aseguró que Colombia era una nación sin conciencia histórica, y eso la convierte en improvisadora --Bell afirmó que las cosas siguen igual--; y más adelante el de Alberto Lleras Camargo, que dijo que con solo mantener abiertas las vías para que la libertad opere los cambios, sin empleo de la fuerza ni el despotismo, la humanidad puede seguir su camino de ascenso.

Los dos pensamientos le sirvieron para defender las acciones del Gobierno de darle solución a los problemas, no con fórmulas facilistas, lo que ha puesto en riesgo su popularidad. Las soluciones no son fáciles ni inmediatas. Implican un trabajo paciente, profundo y perseverante, muchas veces acompañados de altos niveles de confiabilidad. No hemos prometido soluciones milagrosas .

Bell aseguró que lo que prometieron fue trabajo serio y responsable, audacia para buscar salidas creativas, tenacidad para enfrentar las adversidades y valor para aplicar los correctivos por dolorosos que sean. Y en eso nadie puede negar que estamos cumpliendo .

Destacó como avances un panorama más despejado en materia de paz, al igual que en economía al lograr baja en las tasas de interés, el hecho de contar con la inflación más baja en las tres últimas décadas, la reducción de los déficits de las cuentas externas, la renovación de la confianza al país, y la constitución de 10.000 nuevas compañías en el primer semestre del 99.

Además, en razón a la crisis, se ha sido responsable y austero en la preparación de los presupuestos del estado, hay disciplina fiscal, y no se ha bajado la guardia, ni tregua, en la corrupción.

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