EL ARTE DE VIVIR MEJOR

EL ARTE DE VIVIR MEJOR

30 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Jhon era un muchacho de familia humilde, se dedicaba al entrenamiento de caballos, este oficio lo había aprendido desde muy niño. Vivía de un lado al otro, se empleaba por temporadas donde necesitaran sus servicios. Debido a esto siempre aplazaba su ingreso al bachillerato, cuando tenía cierta cantidad de dinero ahorrado, se matriculó en un colegio pequeño. En una de las asignaturas le pidieron que escribiera un ensayo sobre lo que quería ser cuando fuera grande. Esa noche, escribió una redacción de cinco páginas en la cual describía con lujo de detalles la finca de cien hectáreas que quería comprar. Su descripción fue tan precisa que hizo un plano del lugar donde ubicaría los galpones para los caballos de paso fino que iba a entrenar, las casas de los trabajadores serían grandes y confortables, construiría una escuela en un extremo de la propiedad para que nadie se quedara sin estudiar por estar trabajando. Finalmente dibujo una hermosa casa en el centro de la propiedad, tendría quince habitaciones para alojar a todos los amigos.

Puso todo su corazón en aquél proyecto y al día siguiente se lo entregó a su profesor. Dos días después entregó el profesor los trabajos ya calificados. Jhon reprobó, en la primera página de su trabajo había una nota que decía: Ven a la sala de profesores después de clase .

El chico del sueño fue a ver al profesor y le preguntó: Por qué me puso tan mala nota en mi ensayo? El profesor el dijo: Es un sueño poco realista para un muchacho como tú. No tienes dinero, ni siquiera tienes una familia, Cómo podrías comprar una finca con esa? Si me presentas otro trabajo con un objetivo más realista reconsideraré la calificación. Jhon recogió el trabajo y después de mucho pensar, decidió que podía perder la nota, pero jamás perdería sus sueños.

Esta historia fue contada por el propio profesor a un grupo de niños que visitaban la mejor hacienda de la región, el colegio premiaba a los alumnos más sobresalientes con un fin de semana a la propiedad: Los sueños , cuyo dueño, no era nadie más que Jhon. Al finalizar la historia el profesor anotó: -Yo era ese profesor, ese ladrón de sueños, durante muchos años robé un montón de sueños a los niños. Por suerte Jhon tuvo bastante sentido común como para no abandonar el suyo.

No dejes que nadie te robe tus sueños, lucha por ellos y no te traiciones jamás .

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