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Y LOS NUESTROS... DÓNDE ESTÁN:

Y LOS NUESTROS... DÓNDE ESTÁN:

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
28 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Concierto memorable el de Piero y Pablo Milanés en el Coliseo cubierto de Bogotá. En medio de un país que explota por los cuatro costados, alegrías colectivas de tal magnitud se convierten en prueba de cómo la gente quiere la vida y defiende los espacios del espíritu. En una patria oscura, un estadio iluminado por 15 mil velas y avivado por el coro constante de igual número de gargantas, daba la sensación de un sueño surrealista, lleno de símbolos y de claves: la candela primitiva derrotando tinieblas por obra y gracia de las manos unidas, la gente agitando olas igual que en los acontecimientos mundiales del deporte.

Piero, alto y niño, con sus gafas de búho, como sacado de la carátula de un larga duración de hace más de veinte años. Pablo, gordo y rotundo, sentado en su butaca cual patriarca que viene de vez en cuando desde la Reina de las Antillas, a impartir bendiciones entre devotos que conocen de memoria todas sus plegarias y jaculatorias. Como en todos los predios de la idolatría, algo de panfleto y algo de liturgia, elementos que al final resultan en plano secundario, si se mide la dimensión del gozo y la energía que penetra en el público con la presencia de sus artistas queridos, el toque mágico de sus canciones.

La gente quiere a Piero y quiere a Pablo, no hay duda. Otro tanto veremos muy pronto cuando vengan Silvio Rodríguez y Paco Ibáñez. Lo hemos vivido ya con Serrat y con muchas otras figuras internacionales que gracias a extraordinario talento sumado a trabajo y promoción, han consolidado y sostenido a través de los años su prestigio y su popularidad. Ante ejemplos tan contundentes uno se pregunta: y los nuestros... dónde están? Por qué Colombia, en toda su historia (tal vez habría que exceptuar el caso de Carlos Julio Ramírez) no ha producido auténticos ídolos internacionales? Por qué nuestros cantantes se quedan en la parroquia? Por qué son flor de un día? Por qué la mediocridad evidente en los musicales de nuestra televisión? Por qué los montadiscos empeñados en promover especialmente a los extranjeros? Que lluevan las respuestas!

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