OTRA VEZ, PROFESIONALES CONTRA AFICIONADOS

OTRA VEZ, PROFESIONALES CONTRA AFICIONADOS

Como lo dije hace pocos días, la Federación Colombiana de Golf viene entregando sus mejores esfuerzos para consolidar nuestro deporte en un importante nivel.

07 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Que Colombia no ganara el Suramericano Juvenil, especialmente en la rama masculina, ha sido una desilusión por las grandes expectativas creadas, lo cual amerita un serio análisis.

Dos años seguidos con el título de subcampeones nos dan para pensar que algo pasa en el equipo, especialmente si tenemos en cuenta que nosotros contamos a nivel individual con el mejor jugador del sur del continente, hecho demostrado e incuestionable. Camilo Villegas fue primero el año pasado y lo ratificó esta vez en la Argentina.

Arrancar la competencia con ese altísimo handicap a favor debería ser motivo de estímulo para los compañeros de equipo, pero en realidad se desprende que fuera al contrario. Nuestros otros dos jugadores, excelentes por demás, parecieran entregarle toda la responsabilidad a nuestro genial jugador y limitarse a tratar de colocar una o dos tarjetas en los cuatro días de competencia.

Siempre es válido que en el equipo de cualquier deporte exista un líder, pero también es muy cierto que cuando se juega a nivel de conjunto la obligación es de todos.

Yo sé que todos los jugadores que representan al golf de nuestro país tienen una dignidad deportiva inalterable, pero también es necesario decirles, especialmente a los infantiles y a los juveniles, que cuando se lleva ese uniforme que tanto ansían algún día lucir, estando en la competencia, hay que abrirse paso por donde ni siquiera haya senda y superar todas las debilidades.

Inicié la columna refiriéndome a la Federación de Golf y tengo que puntualizar que si bien se ponen todos los recursos técnicos y humanos para cumplir una misión, ella no tiene la varita mágica para convertir a un aficionado en un brillante jugador. La relación entre la entidad y el jugador el bilateral y recíproca, toda la buena disposición que pueda tener la institución se puede perder si no encuentra en los jóvenes el interés por progresar.

Hoy en día, lograr estar en la elite deportiva golfística requiere de una importante cuota de sacrificio. Nada se regala en este deporte. Ya lo dijo Gary Player en alguna ocasión: Mientras más practico, más suerte tengo .

Para terminar, creo que ha llegado el momento de pensar en que nuestros aficionados deben regresar a competir con los profesionales en los Abiertos en disputa. Esto hace que midan su nivel con los mejores y no se limiten a competir simplemente por ganar la categoría de aficionados.

Yo quiero ver a Camilo, a Bernardo, a Prieto, a Mejía, a Alvarez, a Navarro, a Tello, a Rozo, a Guzmán, a Valencia, a Lukas, a Martín, a Anzellini, a Salazar y a Villamizar, por no citar sino a algunos, compitiendo con Mendoza, Rigoberto, Amaya, Evers, Romero, Serna, Robert Herrera y el resto de nuestros profesionales en disputa de un Abierto. Aquí tenemos la errónea concepción de que se gana un Abierto como aficionado; con frecuencia oímos decir que tal o cual aficionado ganó el Abierto de un club o ciudad. Los Abiertos solo los gana el profesional o aficionado que hace menos golpes. Volvamos al 1 2 1 - 3 4 2 y estoy seguro de que los profesionales y aficionados traerán mucho más público a nuestras canchas de golf y brindarán un sensacional espectáculo.

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