DOS ÁRBITROS: SERÍA HISTÓRICO!

DOS ÁRBITROS: SERÍA HISTÓRICO!

De las grandes crisis surgen las grandes soluciones , decimos en América Latina, acostumbrados a reaccionar recién con el agua al cuello. Eso fue, en cierto modo, lo que aconteció con el reglamento del fútbol. Cuando la especulación amenazaba con ahogar el espectáculo se pensó en soluciones de todo tipo. Algunas, bastante locas. El ex presidente de la FIFA, Joao Havelange, impulsó incluso agrandar los campos de juego y, por añadidura, los estadios- para generar espacios. Joseph Blatter lanzó más tarde la de agrandar los arcos para favorecer el gol. Se estudió bajar el número de jugadores de once a diez. Hasta que surgió el cambio revolucionario: los tres puntos a la victoria. Fue el fin de los sistemas defensivos y la muerte del negocio del empate.

07 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

No hubo necesidad de mover un dedo. Los tres puntos desataron el fútbol ofensivo y demostraron que la falta de gol no era un problema físico, de espacios, sino de espíritu. Enterrada la especulación, exhumados los goles.

El fútbol afronta ahora otra vieja y difícil problemática: los arbitrajes. A nadie se le escapa que son muy malos. Las críticas a los árbitros provienen de todos los sectores, no sólo de los hinchas más fanáticos. Resignarse a que las fallas referiles son parte del juego es un fatalismo absurdo. Todo es mejorable. De hecho, han mejorado los campos de juego, el confort de los estadios, la indumentaria, el juego en sí mismo, la preparación física, el reglamento Es propio de la evolución humana. Por qué no el arbitraje? No hay dolor más grande para un hincha que sentirse despojado por los fallos de un juez. Les cuento una anécdota. Jugaba Independiente contra Deportivo Español. El árbitro inventó un penal para los nuestros, una vergenza. Con mi hermano nos miramos y dijimos Dios quiera que lo erre . Pateó Craviotto y atajó el arquero. Lo festejamos! Es durísimo perder por un penal que no fue. Por otra parte, de qué sirven tres puntos ganados de esa forma? El pasado 20 de febrero, en su reunión anual, el International Board, tan conservadoramente británico, tomó otra decisión histórica: dar vía libre a la propuesta de que haya dos árbitros en el terreno de juego. Primero habrá una fase de experimentación en alguna liga europea de Primera División y, si convence, se convertirá en ley desde el año 2000. Esta puede convertirse, junto con los tres puntos y la prohibición del arquero de tomar con las manos el pase de un compañero, en la medida más trascendente de la historia legal del juego.

Al autorizar el ensayo del doble árbitro, el Board admite públicamente que uno solo no está siendo capaz de controlar eficazmente todo lo que supone un partido actual. Esto es: la velocidad del juego, los seis cambios, las amarillas, los expulsados, el offside pasivo, los seis segundos de retención del arquero, el pase atrás, el lateral ejecutado correctamente y desde el lugar correcto, las barreras, las mañas de 22 individuos que le quieren sacar ventajas, el tiempo adicional, las agresiones, el juego brusco, la presión de miles de personas en el estadio, la presión de saber que sus fallas están siendo desmenuzadas hasta el cansancio por la televisión, su propia carga emocional Demasiado para un solo individuo, por preparado que esté. Y todo corriendo, con las pulsaciones a mil. Y sin tiempo para decidir.

La implementación de dos árbitros en un partido ofrece, en teoría, ventajas extraordinarias. A saber: * Dos árbitros, indudablemente, ven más que uno.

* Los jueces estarán más cerca de la jugada. Y corriendo menos. Esto conlleva un doble beneficio: podrá ver con más precisión cada jugada y estará menos cansado, consecuentemente más lúcido.

* A un árbitro se le puede ir el partido de las manos, a dos es mucho más difícil.

* Si un referí está nervioso o pierde su equilibrio emocional hay otro para apoyarlo.

* Cuando un colegiado sanciona una falta, anota a un amonestado o cuenta los pasos de la barrera el otro puede observar el comportamiento de los jugadores.

* Los futbolistas deberán cuidarse al máximo de intentar una agresión. Dos árbitros dentro del campo y dos asistentes, uno en cada línea, estarán para vigilarlos. Esto desalentará muchas deslealtades.

* Si en alguna mente siniestra anida la idea de sobornar un referí, esto representará un golpe a la corrupción.

* Lo más trascendente de la medida: sicológicamente, será una liberación fabulosa para el juez. En un evento que, en miles de casos, concita la atención de millones de aficionados, podrá descargar en otro un porcentaje de responsabilidad. Es factible que a partir de esto, los referís tomen decisiones que hoy no asumen por temor a la repercusión posterior. Saber que no se está solo, éste es el gran cambio mental.

Se pueden agregar varios tópicos más. Otro punto decisivo es avanzar hacia la profesionalización del árbitro. Miles de veces se enfrentan en el campo dos equipos cuyas cotizaciones globales superan los cien millones de dólares y el encargado de dirigir el encuentro cobra 500 dólares. O de pronto es un pintor que largó la brocha para ir a empuñar el silbato.

Se imaginan? A dos horas de comenzar un gran clásico en San Pablo, Londres, México o Estambul, el árbitro, manchado de pintura, llega corriendo a la casa y le urge a su esposa: Vieja! Guardame los pinceles y preparame el bolsito que hoy tengo partido!!!

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