BALANCE DE SALSA AL PARQUE

BALANCE DE SALSA AL PARQUE

Para evaluar es necesario conocer de antemano los objetivos que el Instituto Distrital de Cultura y Turismo se trazó, pero estos nunca fueron explícitos y proclamados. Aunque hubo trabajo, preocupación y eficiencia en la organización, la asistencia amplia y masiva de público no se constituyó en propósito fundamental, según el escaso presupuesto destinado a información y publicidad y la convocatoria para grupos internacionales poco conocidos, que no rindieron una alta motivación que despierte el letargo distrital y nacional.

28 de marzo 1999 , 12:00 a.m.

Asistencia La presencia de salseros y curiosos apenas superó un poco a la del anterior evento, celebrado en septiembre de 1997. El último día domingo 21 de marzo, que resultó el más concurrido, desfilaron no más de 15 mil personas por el enorme escenario del parque Simón Bolívar.

Por fortuna, la asistencia fue más selecta que cuantiosa: músicos profesionales y aficionados, coleccionistas, periodistas, personal de discotecas, vendedores de discos, bailarines de la salsa... Los que relumbraron otra vez por su ausencia fueron los empresarios discográficos, que ni por curiosidad se dan un paseíto.

Los grupos distritales Las orquestas y conjuntos seleccionados para cubrir los dos últimos días del encuentro revelaron en promedio un formidable progreso musical. Comparados con años anteriores, hay adelanto en compenetración, exactitud, afinación, dominio rítmico, mejores cuerdas de pitos, efectos, matices, intensidades, capacidad improvisatoria y, sobre todo, un esfuerzo por presentar obras renovadoras y no simplemente por montar obras ajenas de colectivos como La Ponceña, Willie Rosario, Van Van o N.G, excelentes modelos pero que solo les quedan bien a ellos mismos.

En la escogencia del jurado, acertada en todo lo demás, me ha quedado la única duda sobre la eliminación de Madame Charanga, la única agrupación femenina consistente y de calidad que se hubiera podido presentar.

Orquestas internacionales El día sábado se presentó el Grupo Klímax, de Cuba. Exhibe polirritmia complicada, vientos veloces, agudos, acoplados y potentes, y tres cantantes bastante baladeados . Hay alta exigencia técnica y demasiada elaboración consciente. Esto se debe al tratar su director Giraldo Piloto de escapar de la herencia anterior de Isaac Delgado o de N.G., grupos donde militó. Una sobrecarga musical artificiosa asombra a músicos, pero no conquista ni siquiera a los aficionados de mejor oído. Por eso será que gustan más sus tiempos lentos Cuba y Juana Cha con brillantes solos del pianista Wilson. Tampoco les sirve de adorno esa soberbia que manejan, con la creencia de que solo pueden enseñar y no demuestran el menor interés en conocer, y menos en aprender, de los otros vecinos latinoamicanos.

No obstante, lo claramente insoportable de Klímax son sus letras, recargadas de obsesión sexual y machista medieval o de mensaje zoológico de cualquier tecnomerenguero: Zorrita , Zorrito (Zorreando), Tú eres la vaca y yo soy el toro (Juego de manos), Ya pude verte, ahora quiero poseerte , o esta otra joya con rasgos esclavistas: Yo no te voy a vender/Yo no te voy a dejar , o esta final: Y si se porta mal/yo le doy pau pau .

En cambio, Guaco encantó de entrada: equilibrio entre actualización musical y comunicación intensa con el público. Idóneos en la música, alegres, con un ritmo rapidito y sabroso, un gran baterista, un diestro guitarrista (Jorge Navarro) y una voz insignia, la de Gustavo Aguado, que la acalló la altura de Bogotá. Todos ellos cumplieron y además dieron ejemplo de modestia. Guaco habla de la incomunicación cultural y musical de América Latina. Solo ahora estoy seguro muchos asistentes se dedicarán a buscar el mensaje musical y los argumentos temáticos de esta orquesta con más de 40 años de existencia.

Pregón final Los grandes objetivos que debe tener Salsa al parque no pueden estar supeditados a un presupuesto raquítico comparado con el apoyo que tienen otros géneros populares. El Distrito tiene plata como nunca. Por qué andar suplicando a la empresa privada para traer las orquestas más económicas, aunque buenas? Para el futuro debe pensarse aunque cuesten caro en Irakere, Eddie Palmieri, Willie Rosario, los Van Van, incluso en la salsa flamenca de Ketama o en el popular Adalberto Alvarez, con éxitos que este país conoce desde el Son 14 y que nunca ha sido contratado para Bogotá.

Que no se cambien los objetivos ideales por razones de economía o de imposición de los gustos personales y que no se escatime en una publicidad intensa y sugestiva.

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