RESCATE EN LA LÍNEA MORTAL

RESCATE EN LA LÍNEA MORTAL

A Anthony Porter, un humilde afroamericano de 43 años acusado de doble asesinato, le faltaban sólo 48 horas para morir por inyección letal cuando cuatro estudiantes de periodismo, su profesor y un investigador privado lo salvaron demostrando su absoluta inocencia.

07 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Todo comenzó cuando David Protess, un profesor de la escuela de periodismo de la Universidad de Northwestern, en Illinois, le pidió a un grupo de sus alumnos de último año investigar si Porter, quien había sido sentenciado a muerte, era realmente culpable.

Porter, cuyo historial delictivo era amplio en el momento de su arresto, había sido acusado de matar a Jerry Hilliard, de 18 años, y a su novia Marilyn Green, en una noche de verano en Chicago, 17 años atrás.

Después de leer montañas de archivos sobre el caso, los cuatro estudiantes blancos, concluyeron que había ciertas imprecisiones que debían ser investigadas por ellos.

Durante el proceso sólo hubo un testigo, William Taylor, quien declaró que la noche del asesinato se encontraba en el parque Washington (lugar del homicidio), cuando vio a Porter, a unos 150 metros de distancia, disparar su pistola con la mano izquierda.

El testimonio de Taylor les pareció a los estudiantes un poco sospechoso, al punto de preguntarse, cómo pudo Porter usar su mano izquierda para disparar si era diestro? Fue entonces cuando los estudiantes decidieron recrear lo que había pasado esa noche, utilizando el testimonio de Taylor como guía para ello. Así, Shawn Ambrust (uno de los estudiantes) hizo el papel de asesino, colocándose precisamente en el lugar desde el cual habían matado a la pareja, mientras sus compañeros Lori D Angelo, Cara Rubinsky y Tom McCann se hicieron en el sitio exacto donde Taylor dijo que estaba ubicado en el momento del tiroteo.

Cuando todos estuvieron en sus posiciones, los tres testigos volvieron sus ojos hacia Ambrust, siguiendo el relato de Taylor. Sin embargo, en un día claro y soleado de noviembre, ellos no pudieron ver absolutamente nada. Eso fue lo que nos convenció sobre la inocencia de Porter , dijo Ambrust.

De ahí en adelante los estudiantes, al mando de su profesor y un investigador privado, se concentraron en encontrar al verdadero asesino y lo consiguieron. Alstory Simon, un ex-vendedor de drogas, confesó 17 años después, que había asesinado a la pareja.

La mañana siguiente al crimen, la policía visitó a Simon, pero en lugar de interrogarlo, simplemente le mostraron unas fotos de Porter y sólo le preguntaron si lo había visto en el parque cuando ocurrieron los hechos.

La reacción de las autoridades fue muy simple. Porter se ajustaba al tipo de personas que la policía desea mantener fuera de las calles por eso decidieron que era culpable y lo arrestaron.

La historia se mantuvo de esa manera hasta hace un año cuando Shawn Ambrust, localizó a la esposa de Alstory Simon (el verdadero asesino), quien admitió que ella estaba con su esposo, cuando este mató a la pareja en el parque.

Su testimonio coincidió con el de un sobrino de Simon (recluido en una prisión de Illinois) quien dijo que su tío le había confesado el asesinato de Hilliard para saldar una deuda de drogas.

La última pista Una vez que los estudiantes se dieron cuenta que Taylor, el testigo clave de la Fiscalía, había fabricado su testimonio en la Corte, se propusieron desenmascararlo. Y su trabajo dio frutos.

Con ayuda del detective privado, Paul Cliolino, lograron que Taylor admitiera que la policía lo había amenazado, asediado e intimidado para que identificara a Porter como el asesino, a pesar de que lo que él había visto era una figura irreconocible.

La última pieza del rompecabezas que quedaba por armar era Alstory Simon.

Cuando los estudiantes, acompañados por Ciclino golpearon en la puerta de su apartamento, a principios de febrero se identificaron como alumnos de la Universidad de Northwestern y le comentaron a Simon que estaban trabajando en un proyecto, por lo que requerían su cooperación.

Al ser interrogado sobre los hechos, Simon negó su participación en las muertes, pero insinuó que sabía lo que había pasado.

Días después Ciolino regresó y firmemente le dijo: Hay un hombre que va a ser ejecutado por tu culpa . Con la grabadora de Ciolino funcionando, Simon confesó todo y el pasado 5 de febrero su confesión, 17 años después de ocurridos los hechos, consiguió que Porter saliera de la cárcel, hacia los brazos del profesor de periodismo y de sus estudiantes, quienes lo rescataron de la letal inyección.

Pero lo más increíble de esta historia es que Anthony Porter es el tercer prisionero condenado a muerte que es liberado gracias a las investigaciones de los estudiantes de periodismo de Protess. La primera vez que esto pasa, dice, es como una rayo que golpea , dijo Protess, pero la segunda vez ilustra los graves problemas del sistema de justicia criminal y que sigue habiendo gente inocente en el pabellón de la muerte .

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