Secciones
Síguenos en:
QUIÉN GANA CON LA REFORMA TRIBUTARIA

QUIÉN GANA CON LA REFORMA TRIBUTARIA

El proyecto de ley de reforma tributaria presentado por el Gobierno a consideración del Congreso solo debería sorprender a la opinión pública en lo que toca a su pretensión de aumento de recaudo (540.000 millones de pesos) para lo cual la elevación del IVA al 18 por ciento es el principal ingrediente. Partiendo del supuesto que la meta de recaudo está debidamente establecida queda por evaluar sus efectos de equidad y de eficiencia. Un primer impacto redistributivo del ingreso es la transferencia al Estado en el primer año del equivalente a la tercera parte del total del recaudo del impuesto de renta, con lo cual lo percibido por el sector público del impuesto de renta y ventas se aproxima al diez por ciento del PIB, el doble de lo que era hace solo diez años. Tal cuantía no solo debe cuestionarse en su efecto sobre la composición de la demanda de bienes y servicios sino sobre su productividad en manos del sector público.

El segundo efecto distributivo es el acrecentamiento de la tributación indirecta (IVA principalmente) como fuente de recaudo; este resultado puede evaluarse mejor al recordar que en 1990 los impuestos indirectos representaron el 62 por ciento del total de los impuestos en tanto que veinte años antes era el 46.

Un tercer factor redistributivo proviene del otorgamiento de una generosa amnistía cambiaria-tributaria, vigente hasta junio del año en curso, cuyo impacto monetario ha de compensarse parcialmente con tributos generales, si no se quiere además perturbar la dinámica del programa de inserción de la producción nacional en el mercado internacional vía el mantenimiento de tasas de paridad real superiores al 100 por ciento.

Finalmente, no puede ignorarse la elevación de precios en el primer año de adopción de las nuevas tarifas del IVA, de mayor efecto en los niveles bajo y medio de ingreso.

En lo que toca a la eficiencia o promoción del crecimiento económico es claro que los beneficiarios netos son la inversión extranjera (por la eliminación gradual de la doble tributación sobre utilidades), la promoción del mercado accionario (por la posibilidad de sustituir la sobretasa del 17 por ciento en el impuesto de renta) y el sector industrial comprador de activos fijos (podrá depreciarse en un año el IVA pagado).

Por último, las propuestas anti-evasión son un catálogo de herramientas intimidantes de dudosa aplicación ecuánime en un sistema de administración tributaria que tuvo que claudicar en sus propias funciones de fiscalización y recurrir al más amplio esquema conocido de retenciones en la fuente, prototipo de sistemas desadministrados .

En síntesis, la reforma tributaria que ha propuesto el Gobierno corresponde a la misma ideología que inspiró las reformas de 1986 y 1990. Prima la concepción de los tributos como herramienta de recaudo y no de redistribución del ingreso que se espera se obtenga por conducto del gasto público-social.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.