PEDRITO... A LOS CONTRARIOS NO!

PEDRITO... A LOS CONTRARIOS NO!

Días pasados nos reencontramos en el sentido físico y espiritual del término con José Omar Pastoriza, uno de los personajes más simpáticos que haya desfilado en esta pasarela eterna del fútbol. Y atrevido. Y valiente. Todo lo buen jugador que fue El Pato quedó en la nebulosa del olvido, tapado por el personaje que lo anima.

28 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

El exquisito volante central o armador de juego que ejecutaba tiros libres mortales comenzó en Colón de Santa Fe, siguió en Racing e Independiente y pasó a retiro en el Mónaco francés. El técnico, estaba escrito, arrancó en Independiente, donde fue un ídolo, y pasó por Talleres, Racing, Boca, Argentinos Juniors, Fluminense, Millonarios, Atlético Madrid, la Selección de El Salvador y ahora, después de algunas fortunas ganadas y otras tantas gastadas, recomenzó en la Selección Venezolana, que el próximo martes jugará contra Colombia.

Que mostró su sello desde el comienzo mismo. Jugaron hace un mes, en Maracaibo, Venezuela y Argentina. Sin importarle las diferencias de uno y otro, los bolivarianos salieron a comerse a los sanmartinianos. Era el alma del Pato la que rondaba el área Argentina. Su enorme grandeza. Una vez tuve la suerte de escuchar una charla técnica de Pastoriza minutos antes de un clásico entre Independiente y Boca. Nunca vi arengar de tal manera a un grupo de deportistas.

Somos mejores y vamos a ganar jugando al fútbol! aseguró primero. Pero, cuidado! Porque estos vienen pegando y los árbitros no dicen nada. Les vamos a hacer la misma de ellos. Quiero que pongan la vida en cada trabada, en cada salto, en cada carrera. Los vamos a pasar por encima, jugando y metiendo! . Y remató: Vamos, vamos, vamos, hay que poner pata...! .

Y golpeaba la mesa de los masajes, y los armarios de metal, y transmitió el mensaje. Qué belleza! Temblaban las paredes! Esos once que enfilaban hacia el túnel eran once gladiadores listos para ir a Kosovo. Golpeaban el piso con los tapones de sus zapatos pero mantenían la mirada serena de la determinación.

Independiente no perdió esa tarde una sola pelota dividida, puso alma, corazón y vida en cada cruce y arrasó a Boca: 5 a 2. La Vieja Reinoso hizo uno de esos goles que se te dan una vez en la vida: venía un centro largo, bien alto, se arrojó en tijera en el aire, hacia delante, y la empalmó de lleno. Se la clavó en el ángulo izquierdo alto del Loco Gatti.

Qué lindo ir a jugar esos partidos de rompe y raja con El Pato en el banco! El hincha sabe que el equipo puede perder, porque nadie es imbatible, pero expondrá lo suyo sin miedos ni ataduras. Cuando llegaron los tiempos del cientificismo futbolero, todos lo echamos un poco al Pato , acusándolo de ser simplemente un motivador, un tipo que hace asados y mantiene unido al plantel.

Sin darnos cuenta que, con eso y tres o cuatro buenos jugadores, a Pastoriza le sobra para pelear un campeonato. Qué lindo sería verlo al Pato en el vestuario del Inter, dándole una charla a ese miserable plantel que costó más cien millones de dólares y que no vale nada! O se mueren del susto o salen y golean al Milán.

Este delicioso individuo que es El Pato , mezcla de carasucia y bon vivant, ha recogido una copiosa cosecha de títulos y alegrías como futbolista y como entrenador. También los ha matizado con ciertos duros reveses. La tarde que debutó en el banquillo del Atlético de Madrid fue uno de estos últimos. En un Atlético que era una lágrima, le tocó enfrentar al Barcelona de Cruyff en el Nou Camp. Como que te larguen solo en la jaula de los leones y con un palito en la mano! Fue una masacre. El cuadro catalán fue lo que aquella tarde Independiente contra Boca. Lo pisó y lo goleó por 6 a 0. Nada de cabezas gachas; Pastoriza salió sacando pecho. Caso contrario no sería él. Y encaró a la prensa para explicar la debacle. Y mantuvo en alto su presencia de ánimo durante el juego, al menos del alma para afuera. Y le sobró paño para intercalar una de sus salidas geniales.

El Aleti tenía un marcador de punta derecho que era un horror: Pedro. Uno de esos jugadores que no pueden jugar en el Atlético de Madrid, pero recalan en tiempos de malaria, de confusión. Pedro pasaba una y otra vez la pelota mal. Hasta le tocó hacer dos saques de banda y también el balón cayó en los pies de un rival.

En un momento, en medio de la goleada, el Barsa tiró la pelota afuera justo al lado del banco donde estaba Pastoriza y nuevamente vino Pedro, presuroso, para hacer el lateral. Entonces se levantó El Pato y, en tono condescendiente, palmeándole la espalda, le pidió con amabilidad: Pedro... Pedrito, con el pie no hay problemas, dásela a los contrarios, pero con la mano no, hermano! Con la mano, a uno de los nuestros!!! .

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