KRIPTONITA MATAMITOS

KRIPTONITA MATAMITOS

Los hechos hablan por sí solos. El triunfo de Maná en los Grammy sirve para probar que, en la mayoría de los casos, el criterio de los especialistas brilla por su ausencia.

05 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

En Colombia nos emocionamos por tener dos nominados a la categoría de mejor banda de rock alternativo. Pero, aunque el rock colombiano atraviesa por su mejor momento, el que productores y músicos como David Byrne o Phill Manzanera posen sus ojos sobre nuestro país, no es suficiente.

Si me preguntan, no basta con que El Bloque haya entrado a Luaka Récords (sello discográfico del ex Talking Head David Byrne) y demostrado, con su aceptación mundial, que solo le faltaba un verdadero promotor. Tampoco es gran cosa la segunda nominación de Aterciopelados. Si bien es cierto que tanto El Bloque como Aterciopelados y Shakira son al menos para mí musicalmente superiores a Maná, también lo es que ambas agrupaciones compiten con los extranjeros en condiciones menos favorables. Si ignoramos que en Colombia no hay una industria discográfica seria, que apoye las bandas nacionales y obviamos la falta de escenarios medianamente decentes para los conciertos, posiblemente nos encontraremos con un monopolio en el rock en español de Argentina y México, países donde, a pesar de que no existe una mina de nuevos talentos tan grande como la nuestra, la cultura del rock nacional trasciende las esferas de los espectadores constituyendo una realidad.

La Gusana Ciega o Guillotina no son tan buenas ni tan conocidas (ni siquiera en sus propios países), pero cuentan con difusión considerable en MTV Latino; mientras que una agrupación colombiana necesita una larga trayectoria para que le publiquen un video. Aún sin considerarlo, tal vez estamos ubicando el epicentro del problema más cerca de nosotros. Discúlpenme, pero desperdiciar un evento de la magnitud de Rock al Parque, porque los señores de la industria discográpiensan que es poco importante, es pecado mortal. Cuándo entenderá alguna emisora distinta de la Radiodifusora Nacional (cuyo trabajo en la promoción de grupos nacionales es el único destacable en este país) que en Colombia el rock dejó de ser un reencauche de sonidos extranjeros para constituirse en un fenómeno de posibilidades incalculables? Qué se necesitará para que entendamos que con o sin Grammy el rock Colombiano es mucho más que Aterciopelados, Shakira o El Bloque? Señores empresarios y radiodifusoras, escribo esta columna para decirles que en Colombia se hace música contemporánea diferente de la de don Diomedes, doña Marbelle o Charlie Zaa.

Aparece entonces Kriptonita como necesidad, vicio o súplica si se quiere, para que digan con nosotros que en Colombia hay otras opciones. Gente dedicada al blues, como vértigo, bandas que incursionan en lo industrial como Ultrágeno, gente que hace metal de la mano de Agony, Anima o Ethereal con la facilidad con la que Alejandro Gómez o incluso Poligamia hacen pop.

Hay cosas agresivas como Shaí, de la misma manera que Andrés Cabas se mueve entre el folclor. Hay intentos tribales, estilo Savia; música de muelle como Los Cocos Quemaos. Están Los Felix, Super Litio o Santa Sangre, en Medellín están El Pez y Bajo Tierra que es mucho más ska que lo que ganó en Viña del mar. Y están Bancladesh, que dio lora sin ser una ciudad; Pepafresa y Ciegos sordos mudos que ya se han hecho escuchar. Queremos que se sepa que aquí también hay hardcore, a lo que juega Bocabajo y, visto desde cerca, hasta hay Brigada Ska; que intentos ya pasados como Marlohábil también han existido y que, de puros bestias, los dejamos largar.

Kriptonita pretende romper con el mito y empezar un espacio para comunicar. Para despertar y hacer ver al mundo que el 90 por ciento de la industria del rock colombiano no se encuentra firmada bajo un sello disquero o ni siquiera en esta página que la bomba, hasta ahora va a empezar estallar.

NOTA DEL EDITOR: Para que estalle Kriptonita y arrase con los mitos sin rosca y con seriedad, vamos a necesitar demás, conciertos y propuestas que ustedes con sus ganas van a hacernos llegar dirigiéndolos a Andrés Zambrano.

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