INMOBILIARIAS VIVEN SU PROPIO CALVARIO

INMOBILIARIAS VIVEN SU PROPIO CALVARIO

Alicia Rojas pensó hacer el negocio de su vida arrendado una oficina que tiene en un centro comercial del norte de Bogotá, pero fracasó en el intento.

28 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

En ese mismo sitio, los propietarios de oficinas y locales están entregándolas a los inquilinos por el solo hecho de que paguen la administración y los servicios públicos. Mejor, dicho, casi que me toca pagarles para que me recibieran la oficina , dijo Carmen, extrañada por lo que está pasando.

Este, que es un reflejo de la crisis por la que atraviesa el país, llegó hace varios meses a Bogotá, después de casi un año de pasearse por todo Colombia, especialmente Cali.

Según el Opimómetro de EL TIEMPO y la FM, el 32,96 por ciento de las personas que viven en arriendo, y que fueron consultadas en el sondeo, afirmaron que el canon mensual no se incrementó este año, en tanto que el 48,74 por ciento reportó incremento, sin indicar el porcentaje del reajuste.

Así mismo, más de la mitad de las personas consultadas por el Opinómetro (52,37 por ciento), afirmó que conoce de viviendas que llevan más de tres meses sin arrendar.

En un sondeo realizado por la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá se encontró que el 40 por ciento de los inmuebles que son manejados por las inmobiliarias de la capital del país, no se les incrementó el precio del arriendo.

El mismo estudio revela que una cuarta parte de los contratos fueron reajustados de acuerdo con la Ley, es decir, tuvieron un alza del 17 por ciento. Otro 25 por ciento dijo que el aumento tuvo que ser negociado con el inquilino. En este caso, los incrementos se hicieron por debajo de la inflación esperada. De acuerdo con el sondeo, el 10 por ciento de los consultados informó que se vio obligado a bajar el precio al arriendo para poder que el arrendatario no le desocupara el bien.

Pero el problema no está únicamente con los inmuebles que se encuentran arrendados. Las personas que están ofreciendo casas, apartamentos, bodegas o locales comerciales llevan varios meses esperando que les salga un cliente.

De acuerdo con el estudio de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, el promedio de tiempo cesante de un bien se quintuplicó en los últimos seis meses, es decir, que un dueño que hace un año demoraba entre 20 días y un mes para arrendar su inmueble, ahora tiene que esperar entre cinco y seis meses para conseguirle inquilino. Es más, si el valor del arriendo sobrepasa el millón de pesos, el cliente es más difícil de conseguir.

La crisis de las inmobiliarias ronda prácticamente a todo el país. En Medellín por ejemplo, la Lonja de Propiedad Raíz de esa ciudad informó que los incrementos en los precios de los arriendos han sido moderados, en tanto que la cartera morosa de los arrendatarios se ha incrementado.

Así mismo, la Lonja antioqueña reportó un incremento en el número de bienes inscritos en las inmobiliarias, ya que los propietarios temen hacerle frente a los líos jurídicos que se registran los inquilinos que entran en mora como consecuencia de la crisis.

Atrasos en pagos El reajuste y la escasez de clientes es apenas una parte de la difícil situación que enfrentan los arrendadores colombianos.

Según las inmobiliarias, desde hace un año para acá se han incrementado en 30 por ciento los casos de incumplimiento y atraso en el pago del arriendo, lo que ha disparado los procesos de cobro jurídico contra el inquilino y los fiadores o codeudores.

En muchos casos, el propietario acepta que el inquilino devuelva el apartamento, sin que pague los intereses de mora y los costos de abogado , dijo Clara Inés Rodríguez, empleada de una inmobiliaria de Bogotá.

Debido a la crisis, los arrendadores están en el dilema de si reducen o no los requisitos para alquilar sus bienes. Algunos ya lo han hecho, inclusive, contra la voluntad de las inmobiliarias. Esto significa que muchos de los inmuebles arrendados en los últimos meses han tenido que entregarse bajo condiciones de pago menos seguras, en comparación con lo que se utiliza en época normal.

Aunque la crisis se inició en 1995 cuando el índice de desempleo comenzó a bordear el 12 por ciento, el problema de los arrendamiento se agudizó en 1998 debido a que los negocios se vinieron a pique, causando graves problemas económicos a trabajadores independientes y pequeños empresarios que tuvieron que cerrar sus negocios, dejando desocupados centenares de locales.

Según la Superintendencia de Sociedades, el año pasado se realizaron 309 audiencias de empresas en situación de concordato, en tanto que 80 fueron admitidas en proceso de liquidación.

Hacinamiento obligado Y si la población sigue siendo la misma, dónde está viviendo la gente? De acuerdo con las inmobiliarias, la mayoría de las personas que devuelven los apartamentos o las casas que habían tomado en arriendo afirman que se van a vivir donde un familiar, porque sus ingresos no les alcanzan para seguir pagando arrendamiento.

Otros optan por unirse con amigos o compañeros de trabajo, con el fin de tomar una vivienda de varios cuartos para vivir en comunidad.

Yo le arrendé una casa a una familia de siete personas, en el barrio 20 de Julio, pero un día me di cuenta de que allí estaban viviendo 12 inquilinos. No se cómo duermen, pero los arrendatarios le subarrendaron a dos parejas más, para poder responderme por el pago mensual mensual , dijo María Sánchez, propietaria del inmueble.

Las cifras de las inmobiliarias indican que el 20 por ciento de las personas que viven en arriendo esperan a que el contrato se venza para devolver el inmueble, es decir, que no renuevan el contrato.

Libertad de precios Los incrementos en los arrendamientos de vivienda deben ser fijados libremente y no en el mismo porcentaje de la meta de inflación esperada, establecida por el Banco de la República.

La propuesta hace parte de un proyecto de reforma a las normas inmobiliarias y de finca raíz, impulsado por el gremio.

Según la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, es indispensable dejar que el arrendador y el arrendatario pacten libremente el canon del inmueble, con el fin de que, según el gremio, prevalezca el principio de equidad y equilibrio.

Así mismo, la Lonja capitalina plantea la necesidad de permitir que el arrendador, tal como lo hace hoy el arrendatario, pueda negarse, unilateralmente, a renovar el contrato, una vez este haya vencido. En concepto del gremio, no es posible que un propietario sea obligado a seguir con el mismo inquilino, pese a que el contrato haya vencido.

De la misma manera, las inmobiliarias piden que se establezca un plazo máximo de 60 días, como duración de los procesos de lanzamiento de los inquilinos morosos.

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