FRANCIA VIVE SU PROPIO SEXGATE

FRANCIA VIVE SU PROPIO SEXGATE

La confesión de una mujer traicionada y arruinada es más peligrosa que un alacrán en un zapato comentaban los franceses esta semana al constatar que también tienen su propia versión de Monica Lewinsky, aunque bastante más sofisticada.

06 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Su nombre es Christine Deviers-Joncour, quien durante varios años fue la amante del ex canciller y hoy presidente de la Corte Constitucional de Francia, Roland Dumas. Aunque a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos, en este caso el sexo fue medio y no un fin. Pues Deviers utilizó sus encantos para funcionar como espía de la famosa compañía petrolera Elf-Aquitaine e influir en importantes decisiones de Estado, como una venta de armas a Taiwán.

La novedad es que ahora la protagonista del escándalo político-sexual que tiene desde hace un año temblando a las altas cúpulas del poder en Francia, y especialmente a los socialistas (partido en que milita Dumas), decidió romper su silencio y le concedió una reveladora entrevista a la revista Paris Match.

La inesperada confesión de la Lewinsky francesa , quien evidentemente ya no oculta su rencor y sus ganas de venganza, permitió darle un nuevo rumbo a las investigaciones por corrupción que rondan a Dumas.

En el reportaje con Paris Match, Christine confiesa que en 1990 le compró a Dumas en la casa de subastas Drouot 12 estatuas helénicas de un valor de 55 mil dólares con un dinero facilitado por el número 2 de Elf, Alfred Sirven. Y hay papeles que comprueban la compra.

Pero las revelaciones de la amante no paran allí. La empleada del grupo Elf asegura que también utilizó una tarjeta de crédito que le dio la compañía para pagar la compra de un par de zapatos que le regaló al entonces ministro y que costaron 2.000 dólares, además de otros gastos.

A pesar de haber pasado 5 meses en la cárcel luego de que no pudiera explicar el origen de 11 millones de dólares en una sus cuentas bancarias, Christine se había había negado hasta ahora a involucrar a su amante en el proceso y había mantenido una lealtad a toda prueba con él.

La mujer explicó su cambio de actitud diciendo que su largo silencio correspondía a una táctica que le aconsejaban ciertas personas que de forma supuestamente desinteresada intentaban evitarle más problemas con la justicia, pero ahora está plenamente convencida, según sus propias palabras, de que sólo querían utilizarla como chivo expiatorio para no hundir a los poderosos.

La justicia gala que sigue investigando la estrategia poco transparente de los directivos de Elf durante el gobierno socialista seguramente apreciará la nueva actitud de colaboración de Christine quien al parecer conocería más detalles sobre las cuentas en Suiza que servirían para agilizar los contratos difíciles en los que al parecer participó el ex canciller Roland Dumas.

La derecha francesa le pidió a Roland Dumas abandonar su cargo de presidente de la Corte Constitucional para que la justicia pueda aclarar este desagradable asunto.

Pero el alto funcionario aún tiene a su favor el hecho de que no existe prueba alguna de que firmara contratos atendiendo sobornos. Aunque la simple posibilidad tiene conmocionada a la clase política y la sociedad francesa, por lo que este caso seguirá dando de qué hablar.

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