DE ITALIA PARA DUITAMA CON AMOR

DE ITALIA PARA DUITAMA CON AMOR

La hermana Eletta Dipiero se vino de Italia, hace 25 años, a trabajar en Duitama el kínder del Colegio Diocesano, llamada por el entonces obispo Julio Franco Arango,

15 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Cuando llegó, atendiendo esa invitación, el prelado le dijo: No puedo recibirla porque ya me dieron una profesora .

Sor Eletta Dipiero, nacida en el centro de Italia, llegó a Cartago (Valle) en compañía de las hermanas de la comunidad de la Sagrada Familia, Laura Perini y Damiana Bosi. El 17 de octubre de 1974 hicieron su arribo a Duitama.

Cuando las Hermanas de la Sagrada Familia llegaron a Colombia el arzobispo de Medellín, monseñor Alfonso López Trujillo, se mostró partidario de que se dedicaran a trabajar con los pobres mas no que a la promoción de las vocaciones.

Ante la noticia del obispo de la Diócesis de Duitama y Sogamoso, monseñor Julio Franco Arango, buscaron a su paisano el sacerdote Mario Bernardoni, quien las puso en contacto con monseñor José María Quijano, quien para entonces abría un kinder con 54 niños, el 15 de abril de 1975.

Con sede propia Se ubicaron en una casa localizada en el sector conocido como El Cortijo, a espaldas de la sede de la Facultad de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Uptc Duitama.

En 1977 llegó a Duitama la hermana Francisca, de la misma comunidad, graduada como enfermera, quien montó un programa de salud, en el que cobraba cinco pesos por consulta a cada paciente que llegaba y a quien le daban los medicamentos que requería y los cuales eran enviados de Italia. Esa enfermería se inauguró en junio de 1978. Mas tarde la religiosa fue llamada por su comunidad y debió regresar a Italia en 1986.

Allí, en la misma casa comprada al doctor Espejo, sigue funcionando el kinder, que desde entonces abrió sus puertas a los hijos de familias de escasos recursos económicos.

El kinder inició labores matriculando a niños, en un solo curso, entre 5 y 6 años de edad. Hoy tiene los grupos de prekínder y kinder, con un total de 78 alumnos.

En esta labor educativa de 25 años, sor Eletta Dipiero está acompañada hoy por su paisana sor Fernanda, quien llegó a Duitama en 1978; sor Gloria, oriunda de Duitama, y sor Ana, natural de Bogotá.

Estas religiosas, además de ocuparse en la educación de los niños, realizan labores de catequesis, visitas a familias pobres, adelantan obras sociales a través de la infancia misionera y un grupo juvenil.

A las niñas que quieren abrazar la vida religiosa se les apoya, enviándolas al noviciado que la comunidad tiene en Bogotá. Ya hay unas 12 hermanas colombianas formadas bajo la orientación de la Sagrada Familia, comunidad fundada en Modigliano (Italia) por la madre María Teresa Lega.

En su tarea educativa, estas monjas empezaron a recibir apoyo de familias italianas, que empezaron a recibir niños por adopción a distancia , con el fin de apoyarlos en sus estudios. Este programa está beneficiando a 143 niños alumnos de escuelas de Duitama y de los Colegios Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander e Instituto Integrado Guillermo León Valencia .

Con las ayudas que envían las familias italianas se apoyan los estudios de primaria de estos niños, garantizándoles los uniformes y libros; como también se han adelantado obras de mejoramiento de las instalaciones donde funciona el Kinder de la Sagrada Familia. Claro que lo que se recibe no alcanza para todo lo que requiere el funcionamiento del kinder. Aquí nos defendemos con la ayuda de Dios , dice su directora, sor Eletta Dipiero.

En Duitama nadie los ayuda. El único beneficio que recibieron fue la exoneración del impuesto predial durante cinco años.

Recuadro Así vino sor Eletta La directora del Kínder de la Sagrada Familia, sor Eletta Dipiero, tiene 76 años de edad, y ya está pensionada por su comunidad. Frente al momento de dejar sus tareas anota: A todos nos preocupa llegar a la pensión para no quedarnos sin hacer nada .

Sor Eletta afirma que no llegó a Colombia por vocación sino por necesidad, y explica: En Italia estaba de superiora de una casa en Aravena. Vine por la necesidad de responder a la petición del Obispo de Duitama. Para ello hubo una votación entre dos hermanas que habíamos sido elegidas para venir a Duitama. Yo en algún momento dije como en burla: Quiero ir a Colombia . Cuando salí elegida me tocó aceptar porque no podía arrepentirme de lo dicho , cuenta.

Dice que vino por cinco años. Vivía contando los días hasta que se cansó de hacerlo y al final del primer año de estar en Duitama descubrió que esta era su vocación.

He trabajado tanto que hoy ya no puede hacer lo que por muchos años hizo: recorrer a pie la ciudad , comenta la religiosa que en Duitama aprendió a amar y servir a los pobres.

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