LA ESCULTURA QUE ENVÍO A PRISIÓN AL GOBERNADOR

LA ESCULTURA QUE ENVÍO A PRISIÓN AL GOBERNADOR

Si el escultor chocoano Ricietl Vurkovitski Dha hubiese designado como promotor de sus ventas a Gustavo Alvarez Gardeazábal, quizá habría sufrido un rotundo fracaso.

10 de mayo 1999 , 12:00 a.m.

Y es que Alvarez, gobernador del Valle, sindicado de enriquecimiento ilícito, dijo haber vendido en 1992 El Mundo una de los trabajos más preciados del artista en siete millones de pesos, cuando sus obras estaban avaluadas en el mercado internacional entre 200.000 y 300.000 dólares cada una.

Con la historia de la venta de la pieza ha tratado de justificar ante la Fiscalía el ingreso a su cuenta personal de un cheque por ese valor (siete millones de pesos) proveniente de fondos que resultaron ser del cartel de Cali.

Según él, la escultura de Vurkovitski, hijo de emigrantes judíos de la Segunda Guerra Mundial, le fue obsequiada en 1988, cuando fue elegido por primera vez alcalde de Tuluá, por Jairo Quintero, famoso galerista barranquillero.

Ante las deudas que le dejó la campaña, tuvo que desprenderse de la obra y la dejó en consignación en el restaurante El caballo loco , cuyo propietario, su viejo amigo Diego Alzate, le ofreció ayudársela a vender.

Y la memoria visual? Cuando la Fiscalía inició la indagación preliminar para determinar si había o no mérito para procesar al gobernador, uno de los primeros declarantes fue Alzate, que apoyó la versión de aquel y dijo haber vendido la obra a un hombre de apellido Plata o Plazas. Explicó que le pidió al comprador que girara el cheque a nombre de Alvarez Gardeazábal, pues él apenas era un intermediario.

Otros personas que rindieron testimonio identificaron al supuesto comprador como Carlos Plazas, abogado caleño. Cuando los investigadores fueron a verlo encontraron que Plazas había sido asesinado.

Alvarez Gardeazábal pareció haber perdido memoria sobre la escultura. En abril pasado, durante su indagatoria, la describió como una pieza pequeña ( esculturita , la llamó), que cabía en cualquier parte o podría ser exhibida sobre una repisa o una mesita de noche. Dijo que se trataba de la representación de una bailarina con un pequeño sombrero.

Miguel Rodríguez Orejuela, cuya versión fue requerida, pues él habría sido el verdadero comprador, hizo en cambio una descripción fiel y dijo a los investigadores que podrían ir a verla en el apartamento de su compañera Martha Lucía Echeverri, en Cali.

En efecto, allí estaba: se trata de una figura en bronce de un niño que sostiene su cuerpo sobre el brazo, mientras mantiene en vilo el mundo sobre el pie izquierdo. La figura mide 1,50 metros, mientras su base, en piedra, alcanza un metro.

Los abogados defensores del gobernador presentaron ante la Fiscalía una fotografía de una escultura similar a la encontrada en Cali, pero que en todo reñía con la descripción que había dado su cliente. Pero Alvarez no logró dar mayores explicaciones cuando los investigadores preguntaron por qué había hecho una descripción tan desafortunada. Es que desde lejos parece una bailarina , se limitó a decir.

... Y no le creen La Fiscalía quiso entonces disipar dudas sobre la versión de la venta a través del restaurante, pero se encontró con que Alzate, el dueño de éste, que se había declarado dispuesto a ampliar su declaración, había muerto. Un infarto fue la causa del deceso, según el parte oficial.

Quedaba entonces por verificar sí era verdad que el galerista barranquillero Jairo Quintero le había regalado la obra al entonces alcalde de Tuluá... Pero Quintero también está muerto.

Por todo esto, el organismo investigador , que acaba de ordenar su detención, creen que la obra jamás perteneció a Alvarez Gardeazábal y que éste no supo ponerse de acuerdo con quienes le ayudaron a preparar su coartada.

Sobre un segundo cheque, por cinco millones de pesos, girado inicialmente a nombre de Diego Alzate, éste dijo en su primera y última declaración que se trataba de un aporte para la campaña de Alvarez Gardeazábal.

Miguel Rodríguez, su real girador, quiso justificar el cheque con la compra de otra escultura del mismo artista, llamada Betsabé . Pero no hay prueba de que perteneció a Alvarez.

En los procesos por enriquecimiento ilícito no se repara en las cuantías, sino simplemente en el mandato de la ley penal que prevé castigos con cárcel para quien reciba dinero conseguido merced a actividades ilegales.

El gobernador se abstiene de rebatir en público los cargos específicos y se limita a decir: Soy víctima de una cacería lanzada contra personalidades del Valle .

Fotos Esta figura, señalada por el gobernador cuando los investigadores le mostraron un catálogo, nunca estuvo en su poder.

El Mundo mide más de dos metros, pero según Alvarez, cuando él tuvo la obra en su casa, se podía exhibir sobre una mesita de noche.

La novela de Alvarez Gardeazábal no ha terminado

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