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DE FRÍO A CALIENTE

DE FRÍO A CALIENTE

El amago de lluvia y la nubosidad con que amaneció el día no le bajó el ánimo a Fredy Pautt, uno de los fieles hinchas de la Selección Colombia aquí en su casa. A eso de las diez de la mañana hizo algunas llamadas telefónicas y luego de ponerse la camiseta de color amarillo con el número 10 en la espalda salió a la calle. La cita era en la 84.

Poco a poco se acercaba la hora del esperado encuentro Colombia-Túnez, el ambiente estaba frío, todo indicaba la pertinaz llovizna iba aguar la fiesta futbolera, y aunque muchas banderas se alzaban airosas en puertas y balcones, no se notaba a nadie en las vías, mucho menos en tiendas y estaderos.

Entre tanto Pautt se dirigía a la calle 84 a reunirse con sus amigos. Fue uno de los primeros en llegar al Barril de Lucho , uno de los contados establecimientos que abrió sus puertas ayer, pues la mayoría no quiso arriesgarse pensando en la mala actuación que venía haciendo el combinado colombiano.

Se inició el publicitado partido, el partido del cambio decían los pocos hinchas, que con caras pintadas de amarillo. azul y rojo y luciendo la tradicional camiseta amarilla, en la que predominaban los números 9 y 10, daban voces de aliento a los jugadores. Eso muchachos, sigan y de pronto un noooo.... , todo porque ese esquivo gol no llegaba.

El tiempo transcurría y la lluvia arreciaba más fuerte, razón para que los vendedores de paleta parquearan sus carritos, once total, al frente de la tienda La Contrateña, allí en la esquina de la 45 con la 84, logrando a esa hora ( 30 minutos del primer tiempo). Y era que del frío inicial, en medio de gritos y regaños, el ambiente iba entrando en calor, solo faltaba el golecito , decía Gregorio. joven aficionado que con un grupo de amigos se vinieron a la 84 pensando en encontrar un lleno total.

Llegó el final del primer tiempo y los pocos aficionados allí reunidos en la calle de la rumba se dieron un respiro, comentarios iban y venían, pero eso si, todos guardaban la esperanza que su Colombia querida iba a ganar. Fue esta bien guardada esperanza que hizo que para el segundo tiempo otros se hicieran presentes a esta calle, y no se equivocaron porque todo ese ambiente frío comenzó a sofocarse justo cuando el técnico de la Selección Colombia hizo los cambios.

Como si estuvieran en el Estadio Metropolitano, quienes se encontraban en el sitio conocido como La Clave gritaban Aristi, Preciado , lo mismo que Mondragón, Mondragón , cada vez que lograba una de sus afortunadas atajadas. Una cuadra antes, Pautt, desde El Barril de Lucho hacía señas de victoria indicando que ya venía el gol y como una premonición llegó por fin el disparo inclemente de Leider Preciado y gol...gol ,,, .

Ya no llovía, hasta el sol hizo una fugaz aparición y el calor se apoderó de la calle 84, especialmente entre las carreras 43 y 46, un color que se confundió con el color amarillo, azul y rojo de la bandera colombiana cuando llegó el final del encuentro y la adorada selección de Fredy Pautt logró ese anhelado triunfo, el mismo que obtendrán el próximo viernes cuando jueguen con Inglaterra y espera volver a ver ahí en ese mismo sitio porque lo ve como de buena suerte.

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