TRIFULCA POR LLEGADA DE PRESOS CALEÑOS A CÁRCEL DE BUENAVENTURA

TRIFULCA POR LLEGADA DE PRESOS CALEÑOS A CÁRCEL DE BUENAVENTURA

No vamos a permitir que vengan presos de otras ciudades a mandarnos , Los blancos no pueden tener espacio en esta cárcel, aquí mandamos los niches , fueron algunas de las expresiones que, mezcladas con ladrillos, piedras y palos, se registraron durante una trifulca de cinco horas en la cárcel de esta ciudad.

19 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Los vecinos del barrio La Transformación, a un lado de la avenida Simón Bolívar, escucharon los gritos desde las celdas y los disparos que los guardianes hicieron al aire para controlar el alterado estado de ánimo.

Según el informe oficial, hubo un enfrentamiento de los reclusos de los patios dos y tres con los del cuatro. Un grupo de reclusos reclama la salida de los 32 internos que llegaron un día antes desde Cali. Este traslado se debió a una tutela interpuesta en la capital del Valle contra la reclusión de internos en calabozos de la Policía.

Desde afuera se alcanzaba a divisar las figuras de algunos presos que se trepaban por las paredes y muros del penal para huir de las piedras lanzadas de un patio a otro.

En esta trifulca resultaron heridos siete internos. El más grave es Jorge Manzano, quien sufrió heridas de arma cortante y tuvo que ser trasladado al Hospital del Pacífico.

La dirección del penal informó que los reclusos tomaron materiales de construcción, que están siendo usados en varias obras de remodelación.

A las cinco de la tarde del domingo llegaron 25 policías para apoyar a los guardianes y evitar que el motín se convirtiese en un hecho trágico. No se permite el ingreso de la prensa pero se escucha que los ánimos siguen alterados.

Por un momento se pensó llamar a los bomberos para recurrir a agua de presión, pero la orden fue cambiada porque podía generar reacciones adversas. Cuando faltaban 25 minutos para las siete, las autoridades controlaron la situación.

El subcomandante de la Policía del Pacífico, coronel Carlos Vera, dijo que fue un enfrentamiento entre internos por la conservación del poder y por una serie de robos sucedidos supuestamente desde la llegada de los caleños.

Los directivos del penal informaron que todo fue producto de un problema de racismo, pues los presos del puerto no quieren que la cárcel se vea invadida de gente blanca.

Aunque no se permitió el diálogo con los reclusos, El TIEMPO-Cali Valle logró entablar una rápida conversación con dos de ellos y estos explicaron que la cuestión no se presentó básicamente por racismo, sino por la llegada masiva de presos de otras ciudades a una cárcel donde no hay espacio. En el penal hay 247 internos.

La dirección local se comunicó con el director regional del Instituto Nacional Penitenciario Inpec para que entre a mediar y determinar hasta que punto es posible el traslado de los 32 internos que llegaron el domingo.

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