ALCALDÍA NO PUDO CONTROLAR EL ESPACIO PÚBLICO

ALCALDÍA NO PUDO CONTROLAR EL ESPACIO PÚBLICO

Si bien la ocupación del espacio público es un problema que afecta a todas las ciudades del país, en Montería --una ciudad pequeña-- el caso es más acentuado. Varias administraciones municipales han pasado, pero el fenómeno amenaza con degenerar en un problema social de más envergadura.

03 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

La falta de empleo y las movilizaciones de campesinos que se desplazan a la capital de Córdoba, obligados por el fuego cruzado entre guerrilla y paramilitares, hacen que el número de ventas informales aumenten de forma desordenada.

Dentro de los proyectos macros para solucionar el problema de la invasión del espacio público en Montería, la Alcaldía ha planteado la necesidad construir la Central de Abastos y la Plaza Minorista para la reubicación de vendedores estacionarios.

El alcalde de Montería, Francisco Burgos De la Espriella, sostiene que la idea es construir con capital privado un centro comercial que sea una especie de San Andresito para que los vendedores sean reubicados y tengan la posibilidad de acceder a un local en donde puedan ejercer la actividad comercial .

Una vez resuelto el problema de reubicación, estaremos en capacidad no solamente de mostrarles a los monterianos, sino a todo el país una ciudad diferente , agrega el Alcalde.

Sin embargo, los ciudadanos en general --a fuerza de golpes-- se han convertido en fieles seguidores de Santo Tomás: ver para creer, y aunque vieres no creyeres porque la vista engaña .

Las administraciones municipales, una y otra vez, promueven proyectos, se inician obras y se muestran diferentes estrategias para solucionar, o al menos controlar, la invasión del espacio público, pero Montería cada día está asediada por la aglomeración de comerciantes informales. Es caótico. El espacio para vehículos y peatones es cada vez más reducido.

La construcción del centro comercial de la 41 se perfiló como una de las salidas para buscar la reubicación de los vendedores estacionarios. No obstante, quienes se beneficiaron a la postre con este proyecto fueron otras personas.

El fenómeno se desbordó de tal manera que a la Alcaldía el problema se le salió de las manos. En la actualidad ni siquiera existe un censo confiable sobre vendedores estacionarios, mucho menos de los ambulantes.

Burgos De la Espriella sostiene que su administración se dio a la tarea de realizar un censo, que es requisito para los estudios de factibilidad de su ambicioso proyecto de construir un centro comercial que albergue a los vendedores estacionarios.

Según el Alcalde, proyectos como la terminal de transportes --que descongestiona también el espacio público--, la plazas de mercados y centros comerciales requieren de una inversión de 25 millones de dólares (32 mil millones de pesos aproximadamente).

En el último intento que hizo el alcalde, con miras a solucionar de manera integral la problemática del espacio público, convoca a las personas naturales o jurídicas a plantearle propuestas al Municipio.

La idea es que el proponente esté dispuesto a constituir con el municipio una sociedad de economía mixta para adelantar el diseño, construcción, explotación y comercialización de las obras planteadas para tal fin.

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