LA CONSTRUCCIÓN SE SALVÓ DEL AJUSTE

LA CONSTRUCCIÓN SE SALVÓ DEL AJUSTE

Las medidas para combatir la inflación, que restringieron en forma drástica el crédito bancario, no afectaron a las corporaciones de ahorro y vivienda. El Gobierno tuvo en cuenta la caída del sector de la construcción que, según cifras del Departamento Nacional de Planeación, registró una disminución del 15.2 por ciento a noviembre del año pasado.

12 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Para los miembros de la Junta Monetaria, restringir el crédito en las corporaciones de ahorro significaría mayor recesión en la actividad edificadora. Por ello no les aumentaron el encaje.

Sinembargo, las solicitudes de crédito para vivienda no crecieron el año pasado. Por el contrario, en 1990 disminuyeron en 12.5 por ciento, frente al año 89.

La cifra contrasta con el crecimiento que registraron las captaciones de las corporaciones de 235.046 millones de pesos en 1989 a 340.402 millones en 1990 (un 44.5 por ciento).

Aumentaron los recursos, pero no hubo mayor colocación entre los demandantes potenciales de vivienda.

Para los constructores, la situación se explica por la imposibilidad que tuvieron las corporaciones para financiar la vivienda de interés social. Durante los últimos tres años la actividad edificadora se concentró en satisfacer la oferta de las clases medias altas y altas.

La nueva ley, que crea el sistema nacional de vivienda, abre espacio para que los constructores privados atiendan los dos millones de hogares que carecen de vivienda adecuada en Colombia.

La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) asegura que la recesión que afectó al sector constructor durante el último año fue parcialmente causada por el programa de internacionalización de la economía.

Para el gremio, la programación económica del Gobierno no coincidió con la realidad: las importaciones, en lugar de aumentar, disminuyeron y el impacto del rompimiento del pacto cafetero sobre el equilibrio cambiario no fue tan grave como se pensó.

En consecuencia, aumentaron las reservas, que se convirtieron en un bumerán que estimuló la inflación y deterioró la dinámica de la producción nacional . Costos por debajo De acuerdo con cifras de Camacol, el crecimiento de los costos de la construcción fue inferior a la inflación. El acumulado registrado entre enero y septiembre presentaba un aumento en los costos de la edificación del 22.6 por ciento, mientras que el acumulado del Indice de Precios al Consumidor era de 24.14 por ciento.

En septiembre, por ejemplo, el aumento de los costos fue de 0.8 por ciento y la variación inflacionaria era casi dos puntos porcentuales por encima: 2.37.

La situación es idéntica en todas las ciudades del país. Cartagena registró el mayor aumento en los costos de materiales (27.4 por ciento) hasta septiembre de 1990. Ciudades como Cali, Pereira, Ibagué, Medellín y Neiva presentaron un aumento inferior al 23 por ciento.

Del mismo modo, los costos de vivienda unifamiliar aumentaron en 23.43 por ciento y el precio de la multifamiliar no creció por encima del 22.3.

Si se desglosa el aumento por materiales utilizados en la construcción, los que mayor incremento registraron fueron las instalaciones eléctricas y telefónicas, cemento, materiales para cubierta, carpintería y prefabricados: todos estuvieron por encima del 29.5 por ciento.

La crisis del sector edificador también se vislumbra en los despachos de cemento gris que disminuyeron 4.3 por ciento entre enero y noviembre de 1990 frente al mismo período del año anterior. De 458.626 toneladas se pasó a 446.700.

Los constructores esperan que el nuevo sistema nacional de vivienda, incluido en la ley que pronto sancionará el Presidente César Gaviria, abra un nuevo mercado que permita reactivar la edificación que ya completa tres años de recesión. Subsidio para vivienda popular El próximo 14 de enero el Presidente de la República sancionará la ley que crea el sistema de vivienda social. La nueva ley busca promover la cosntrucción de 500 mil soluciones de vivienda durante los próximos cuatro años.

El 29 por ciento de los hogares colombianos no cuenta con una vivienda adecuada, cerca de 1.800.000 familias. La mitad de esas familias vive en hacinamiento, sus ingresos son menores a los dos salarios mínimos.

Para dotar de vivienda a las clases menos favorecidas el sistema nacional de vivienda presenta dos programas: uno para familias con ingresos inferiores a dos salarios mínimos y otro para quienes ganan menos de cuatro salarios.

Los dos grupos recibirán subsidio del Estado, que en el caso de las familias con menores ingresos, será de 500.000 pesos. Se busca que las corporaciones de ahorro presten los 20.000 millones de pesos que tienen congelados para financiación de vivienda popular.

En el nuevo esquema los municipios trabajarán en forma conjunta con el Instituto de Crédito Territorial (ICT) y las corporaciones de ahorro y vivienda.

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