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CÓMO ESCOGER AL VICEPRESIDENTE

CÓMO ESCOGER AL VICEPRESIDENTE

Además de los temas que figuran en los primeros lugares del orden del día, como son los de la consulta popular para escoger el candidato del partido a la Presidencia de la república y la designación de la nueva dirección de la colectividad, la Convención Nacional Liberal deberá ocuparse también del procedimiento para escoger el candidato a la vicepresidencia de la república. Ha sido notorio que se haya dicho poco sobre esta materia, aunque tenga la mayor importancia dentro del proceso político en que ya nos encontramos inmersos los colombianos. Dada la libertad de nominación que hoy existe, en los términos de la Constitución de 1991, es preciso tomar medidas que eviten equivocaciones políticas irreversibles. En efecto, si la Constitución no alcanza a desarrollarse en el sentido de que el vicepresidente deba ser de la misma filiación que la del candidato del partido a la Presidencia de la república, internamente debe tomarse la decisión que lleve a ese fin, y la oportunidad propicia

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Quedarían algunos interrogantes para resolver, y de ello debe tomarse debida nota para que también en la Convención se señalen las reglas del juego que permitan el escogimiento del nombre del vicepresidente liberal sin que ocurran hechos traumáticos.

Cómo debe escogerse el nombre del candidato a la vicepresidencia dentro del partido liberal? Habría las siguientes opciones: una, autorizar al candidato a la Presidencia, victorioso en la consulta popular para que señale el nombre del vicepresidente como su compañero de fórmula; otra, someter también el nombre del vicepresidente a la consulta popular, integrándose con el candidato a la Presidencia la fórmula correspondiente.

La primera opción tiene, en nuestro concepto, la ventaja de que le facilita al candidato liberal victorioso encontrar soluciones de unión a través del escogimiento directo del vicepresidente para la primera y segunda vuelta de la elección presidencial si esta última fuera necesaria. Discrecionalmente el candidato del partido tamaría la decisión, la cual deberá ratificarse por la Convención Nacional que se convoque para el efecto.

La segunda opción podría defenderse con el argumento de que el candidato a la vicepresidencia tendría origen más democrático por la intervención del pueblo en su nominación. Sin embargo, tal alternativa podría convertirse en obstáculo para superar las confrontaciones internas que surgirán seguramente en el debate de la consulta popular.

Prudentemente es mejor darle oportunidad al candidato de congregar a su alrededor la voluntad de todo el liberalismo, y una manera de facilitarle esa ponderosa tarea es la de que escoja directamente a su compañero de fórmula, para lo cual tendrá en cuenta las circunstancias que se vivan en el partido después de realizada la consulta popular.

Tal vez existan otras opciones, pero no vacilamos en considerar como la más conveniente la primera de las que hemos expuesto. Porque, además, entre el presidente y el vicepresidente debe existir un grado de confianza tal que permita, durante el cuatrienio, gobernar sin sobresaltos...

Finalmente, sería aconsejable conocer antes de la Convención la opinión sobre el tema del ex presidente Turbay, a quien aquella elegirá como nuevo jefe del partido.

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