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MURIERON ASFIXIADOS 2 INDÍGENAS EN UN POZO

MURIERON ASFIXIADOS 2 INDÍGENAS EN UN POZO

Julio Epinayú Pushaina, de 16 años y Julio Gómez Epiayú, de 31 años, familiares y miembros de la comunidad wayúu, murieron el jueves asfixiados en un pozo profundo en el municipio de Uribia, buscando solucionar el problema del agua potable de su ranchería.

Como muchos caseríos de la Alta Guajira, Coroportain, donde residían los dos indígenas, no cuenta con servicio de acueducto, y un pozo profundo de 18 ó 20 metros con que se abastecían se encuentra seco desde hace ya varios meses, dijeron voceros de esa comunidad.

Según informó la Policía de La Guajira, el joven Julio Epinayú bajó al pozo a limpiarlo y a averiguar por qué se encontraba seco. Su tío Julio Gómez, al ver que el muchacho no subía de inmediato, decidió bajar atado a una soga, pero al cabo de un rato le sobrevino la muerte al parecer por asfixia.

Otros familiares que se encontraban en los alrededores se percataron de lo que estaba pasando y dieron aviso a las autoridades.

De acuerdo con los diagnósticos iniciales, en las profundidades de ese lugar salen letales emanaciones de gases, que podrían ser la causa de la muerte de los dos hombres.

Por lo difícil del sitio, los grupos de socorro del municipio de Uribia, e incluso otros traídos desde Riohacha, no pudieron sacar los dos cuerpos del pozo. Fue necesario trasladar de Barranquilla a un grupo de 9 voluntarios de la Cruz Roja del Atlántico para que realizaran las tareas de rescate.

Aunque los hechos ocurrieron el jueves a las 7:00 de la mañana y una hora después ya se conocían las dos muertes, apenas ayer, 24 horas después del insuceso, el grupo de hombres de la Cruz Roja fue que pudo sacar los cuerpos.

Los miembros de la brigada de socorro también vivieron su propio drama, el voluntario que bajó a rescatar a los dos muertos sintió la fuerte presión de la profundidad y la emanación de gas, por lo que tuvieron que sacarlo rápidamente, ya que el equipo de oxígeno se le rompió al rozarse con las paredes del pozo.

Los dos cuerpos fueron entregados a sus familiares, quienes por sus costumbres ancestrales no permitieron que se les practicara la necropsia para conocer las razones de la muerte.

El joven de 16 años era estudiante, mientras que Gómez Epiayú se dedicaba a labores varias en su comunidad, dijeron los parientes.

Según el concepto de la Policía de Uribia, este accidente ocurrió por falta de previsión de los dos indígenas.

Tiempo Caribe estableció que si bien el Municipio entrega agua a las comunidades que necesitan del vital líquido, no siempre están pendientes del mantenimiento de las baterías de pozos que surten a las rancherías, algunas de las cuales están ubicadas a 10 kilómetros de la cabecera.

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