Secciones
Síguenos en:
SHAKIRA, UNA CARGA DE EMOCIÓN

SHAKIRA, UNA CARGA DE EMOCIÓN

Hasta el pasado martes, era la más querida, adorada e idolatrada artista, la hija preferida de Barranquilla, pero en la noche de ese mismo día, se convirtió en más que eso. Ahora es más que querida y más que idolatrada, es su Super Estrella.

Ella es Shakira, cuya presencia en el Festival de Orquestas, embargó de una emoción indescriptible cada espacio del viejo y querido Romelio Martínez , la misma que sentía la joven artista y que la tuvo a punto de derramar lágrimas.

La historia comenzó desde el mismo instante en que una llamada al teléfono celular de su jefe de prensa, Patricia Téllez, por parte de uno de los ejecutivos de Sony Music, para anunciarles que todo estaba listo.

La emoción y los nervios acompañaron a la estrella de la noche durante el recorrido hasta el estadio. El ingreso fue como lo hacen los más grandes del espectáculo. Un cordón de policías hizo calle de honor al BMW, color negro, que traía a la famosa cantante. Cámaras de televisión y fotográficas llovieron a los escasos minutos de su salida del vehículo a una pequeña carpa que sirvió de camerino.

Al frente del escenario, el público ignoraba que su estrella ya estaba aquí , ajenos a todo el ritual de seguridad que se vivía atrás, gozaban con el sabor de La matica de patilla del Joe Arroyo.

En el interior de la carpa, Shakira pedía tranquilidad, sus manejadores no permitían que diera declaraciones, sin embargo, logramos que hablara. Nunca he estado en el Festival, estoy emocionada, quiero a mi Barranquilla, y si estoy aquí es precisamente por ese amor que siento por ella y su gente, estoy muy agradecida .

No habla más, debe entrar en concentración , dijo Téllez. Fue entonces cuando creímos que iba a quedar sin uñas, toda ella era un manojo de nervios. Todo estaba listo. Los presentadores Anuar Vargas y Lizette Díaz, anunciaron la estrella de la noche, pero antes un video sobre los logros de la artista sirvieron de ambiente.

Y por fin ella, Shakira, no fue locura, no fue histeria lo que se sintió en el recinto, fue emoción, una emoción que se regó y envolvió a todos dejándolos con un brillo especial en los ojos, quizás transmitido por la luz de la sonrisa que iluminaba a nuestra estrella y mejor embajadora ante el mundo.

Recibió su Super Congo, cantó con Joe Arroyo, Te olvidé, y desapareció, pero ya nadie, ni mucho ella podrán olvidar esa noche del martes de Carnaval.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.