LA IMPROVISACIÓN EN EL JAZZ

LA IMPROVISACIÓN EN EL JAZZ

Si bien es cierto que en cualquier actividad humana, especialmente en el campo de las ciencias, la improvisación es poco ortodoxa y síntoma de escasa preparación y conocimiento y herramienta de personas carentes de profesionalismo, en el jazz adquiere un valor significativo y totalmente diferente convirtiéndose en el principal reto que debe enfrentar un músico respetable.

31 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Sin temor a equívocos, se puede afirmar que la improvisación es la columna vertebral y el corazón mismo del jazz. La improvisación surge de la capacidad creativa del músico y es posible gracias al dominio que tenga sobre su instrumento, al conocimiento de todas y cada una de las posibilidades rítmicas, armónicas y melódicas de un tema previamente expuesto y sobre el cual se emprende la deliciosa aventura de poner a volar la imaginación.

En consecuencia, el jazz es una música con altas dosis de improvisación y dominada por los solos y en virtud de esto, resulta paradójico que la esencia de las primeras agrupaciones de New Orleans no radicara y se fundamentara en estos elementos. Era en cambio, una música de conjunto en donde todos tocaban a la vez limitados por las estructuras rígidas del ragtime y de las marchas militares a las cuales tanto debe el jazz.

También improvisación y solos fueron escasos en la ejecución del swing por las grandes bandas de los años treinta. Todos uniformados, todos iguales, todos al mismo tiempo.

Las estrellas eran los compositores y los directores haciéndose estrecho el espacio para los solistas.

Pero el evolucionar constantemente ha sido característica del jazz y por ello se llegó al be-bop, rompiendo con las ataduras de todo lo escrito, rígido y establecido, buscando regresar a las raíces mismas del ritmo.

Aparecen Gillespie, Parker y Monk creando un nuevo sonido cargado de velocidad, energía, colorido y mucha libertad interpretativa heredada de Louis Armstrong y Coleman Hawkins.

Con ellos, la improvisación y el solo adquieren la madurez que hoy conocemos y comienzan a destacarse músicos que como Miles Davis, John Coltrane, Ornette Coleman y Sonny Rollins, se convirtieron en maestros del género.

Hoy vemos con preocupación que la academia forma excelentes músicos, de impecable técnica pero faltos del sentimiento y la imaginación necesarios para crear sonidos libres, solos e improvisados. Esto en el jazz. Ni hablemos de otras expresiones musicales.

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