CLINTON, AMOY SEÑOR DEL WEB

CLINTON, AMOY SEÑOR DEL WEB

Ni Bill Clinton es Richard Nixon, ni Bob Woodward y Carl Bernstein son Matt Drudge o Michael Isikoff. Esto quiere decir que el bragueta-gate dista mucho de parecerse al water-gate , así los medios de información estadounidense quieran darle esa dimensiones.

29 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Hoy, cualquier rumor sobre Clinton -alguno, francamente irreproducible- aparece instantáneamente en la página web titulada Drudge Report, a la que millones de personas conectadas a Internet pueden acceder... cuando no se bloquea el computador o Telecom tiene satudas las líneas.

Internet se ha convertido en el medio especializado en sacar a la luz pública lo impublicable y, por su puesto, el escándalo de Lewinsky con Clinton está a la orden del día. Incluso la información que meticulosamente preparaba Newsweek, antes de que la propia revista se decidiese a publicarla ya estaba en el ciberespacio.

Mientras que, en 1972, un personaje -aún no identificado hoy- cercano a la Presidencia dirigía en secreto a los periodistas, en este caso Internet no está siendo sino el tablón de anuncios en el que se adelantan y difunden las historias que los medios informativos tradicionales -escritos o audiovisuales- aún no han hecho públicas, por no estar éstas lo bastante contrastadas.

En las últimas horas los datos suministrados -por Internet también- por medios como Newsweek ratifican y refuerzan lo adelantado por un hacker de la red.

Un desenfadado columnista de derechas, Matt Drudge, se ha especializado en recibir, al parecer de amigos en las diversas redacciones, datos sobre investigaciones en curso y en lanzarlos sin más protocolo al ciberespacio. De esa forma está suplantando a los verdaderos reporteros investigativos, en particular Michael Isikoff, de Newsweek.

La activa participación del Post en la cobertura de este último escándalo sí que constituye un lazo de unión con aquella vieja y famosa información del Watergate. El Post pertenece al mismo grupo editorial que la revista Newsweek. Junto a Drudge, está Isikoff protagonista periodístico de este nuevo escándalo sexual y legal que rodea al presidente de Estados Unidos. Isikoff es un reportero investigativo que hace cuatro años, trabajaba precisamente en el Washington Post cuando descubrió una historia bomba: una tal Paula Jones decía haber sido acosada sexualmente en 1991 por el entonces gobernador Clinton en una habitación de hotel de Little Rock (Arkansas).

Tuvo un choque sonado con los responsables del periódico, que no parecían muy dispuestos a publicarla, según da a entender el propio Post en su información sobre aquel incidente.

Al final acabó publicándose la exclusiva, pero a Isikoff le cayó una suspensión de empleo y sueldo de dos semanas por gritar a sus superiores. Poco después abandonaba el diario para pasar a Newsweek.

En el verano de 1997, Drudge y sus informantes en de Newsweek se cruzaron por primera vez en el camino de Isikoff. La situación se reproducía: la revista dudaba sobre la publicación de otro supuesto encuentro sexual de Clinton, esta vez con Kathleen Willey, una funcionaria de la Casa Blanca. Y Drudge, merced a una evidente filtración desde dentro de la revista, se adelantó y lanzó la historia por Internet. Isikoff se llevó un berrinche.

Se resalta que el sábado 17 de enero Newsweek ya tenía -en palabras de su propia publicación hermana, el Washington Post- muchísimo en qué basarse para haber dado el paso y publicarlo todo. El Post recalca sin piedad lo que Newsweek publicaba al fin -en Internet, cómo no!- el miércoles: La revista dice que Isikoff sabía del supuesto idilio desde hace más de un año. Entre otras cosas, la semana pasada escuchó una cinta de Lewinsky en la que describía su relación con el presidente, temerosa de que se hiciese pública... .

El escándalo Hasta ahora Internet ha reaccionado de un modo similar a todos los escándalos en los que se ha visto implicado el presidente Bill Clinton, incluido el Whitewater y las historias con Gennifer Flowers y Paula Jones, aunque el denominado caso Lewinsky ha ejercido una atracción total.

El presunto escándalo saltó de inmediato. En seguida aparecieron grupos de admiradores de la joven Lewinsky, grupos de debate y hasta elucubraciones sobre dónde y cómo se producían los encuentros. También los más conocidos buscadores, los principales diarios, las cadenas de televisión y centenares de particulares y curiosos han puesto sus páginas en Internet dando cabida a todas las opiniones.

En la red se supo del supuesto affaire presidencial el 17 de enero, cuatro días antes de que lo difundieran el Washington Post y la cadena de televisión ABC. Sin embargo, el escándalo fue difundido en primer lugar por un web site especializado en cotilleos The Drudge Report, cuya veracidad y objetividad ha sido ampliamente cuestionada.

El martes por la noche, The Washington Post colocó en su edición electrónica su primera información sobre el asunto, horas antes de que llegaran a los quioscos los periódicos.

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