NO HAY OXÍGENO PARA TANTO PREMATURO

NO HAY OXÍGENO PARA TANTO PREMATURO

El caso de Deivi Dayana y el de otro recién nacido que no alcanzó a ser bautizado, quienes murieron esta semana por falta de un respirador, no son los únicos ni son consecuencia exclusiva de la crisis hospitalaria.

13 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Por lo menos un recién nacido muere diariamente por la falta de estos equipos. El Hospital Universitario del Valle (HUV) es el único centro asistencial público del nivel III que los tiene, pero apenas son nueve.

Deivi Dayana había nacido prematuramente a las 35 semanas en el hospital de la Buena Esperanza en Yumbo y tenía deficiencia respiratoria. Fue remitido al HUV donde no había disponibilidad de atención por lo que fue llevado al San Juan de Dios, institución de nivel II que no cuenta con respiradores.

Los médicos que la atendieron dijeron que con unos tres días en un respirador mecánico su historia hubiese cambiado. A las 10:00 de la noche del jueves sangraron sus pulmones y provocaron una hemorragia pulmonar y una anoxia cerebral producto de la falta de oxígeno.

El otro niño sufrió una brancoaspiración al momento de nacer y si hubiera contado con la suerte de haber tenido disponible un respirador también su historia sería diferente. Pero en solo una noche su respiración se cortó.

Estos dos casos sucedidos esta semana forman parte del grupo de cinco o seis niños que fallecen en Cali cada semana porque no pueden acceder a esta ayuda tecnológica.

La mayoría porque sus condiciones socioeconómicas no cubren los gastos que demanda la enfermedad respiratoria, otros porque no encuentran uno de los nueve respiradores disponibles en el HUV.

En algunas clínicas, como sucedió con Deivi Dayana, la atención se dificulta por la falta de garantías o porque en los departamentos de admisiones existen cartas convenio que no se cumplen después de haber prestado el servicio, según explicaron algunos directores de las unidades de recién nacidos.

También los esfuerzos médicos parecen insuficientes ante el número de casos que se presentan y las precarias condiciones tecnológicas.

Casi con las uñas luchan por salvar una vida que a veces entrega satisfacciones como Rafael, el bebé que fue herido en el vientre de su madre.

O que otras veces no resiste ni su propia voluntad como Deivi Dayana.

Cada día en el hospital San Juan de Dios se atienden en promedio 20 partos, casi cada hora nace un niño. De ellos por lo menos uno necesita de un respirador, otros tres deben ser monitoreados a través de pulsioxímetros.

En el HUV cada 40 minutos nace un niño. De cada 20 partos, una docena son prematuros y sus madres son adolescentes entre los 14 y los 18 años. El 30 por ciento de los casos requiere un ventilador o respirador automático.

Mientras en el San Juan de Dios ingresan a la sala de cuidados intensivos un promedio de 80 a 100 pacientes en el mes y al año se atienden unos 1.200, en el HUV el promedio alcanza los 130 niños al mes. Hay días de 40 a 50 pacientes.

Estos niños son atendidos en el HUV por 60 personas entre pediatras, enfermeras, terapistas y auxiliares. La unidad tiene capacidad para 36 pacientes y se maneja un sobrecupo de 18 niños.

Ellos trabajan con la ayuda de nueve ventiladores, seis de ellos con más de diez años de uso y tres de nueva tecnología y 30 incubadoras. Los monitores que se tienen están dañados y no se pueden recuperar.

En el San Juan de Dios la capacidad instalada es para 20 pacientes. Solo hay seis incubadoras que tienen cerca de ocho años de funcionamiento las 24 horas al día y un solo monitor cardiovascular y respiratorio.

Si a esta situación se le suma la crisis económica que afronta la salud en el Valle, declara en alerta por el gobernador Gustavo Alvarez Gardeazábal, la falta de insumos aumenta los riesgos para los pacientes recién nacidos.

También es conocido que la mayoría de pacientes que llegan a las unidades del HUV y el San Juan de Dios no cuentan con recursos ni para los pañales de sus hijos.

Es por lo que en las dos salas de recién nacidos se han instalado dos urnas para recoger entre los visitantes alguna ayuda económica.

Este mes, reconocido como uno de los puntos críticos del año, los partos tienen un incremento de hasta el 30 por ciento en sus promedios mensuales.

Los de septiembre son conocidos como los hijos de la feria de Cali.

Prevenir partos prematuros No todos los niños prematuros necesitan un ventilador. Hay bebés incluso de 27 semanas con 800 gramos de peso que a través de las incubadoras se les puede seguir su desarrollo.

El respirador tiene que ser permanente, por lo que dificulta aun más la consecución de uno libre. Es indispensable y complementario en el tratamiento que busca madurar los pulmones de un bebé prematuro con deficiencia respiratoria.

Los niños prematuros pueden estar allí desde 24 horas hasta varios meses dependiendo de su patología. En la mayoría de casos no se pasa de siete días , sostienen los pediatras especializados en estos tratamientos.

Los especialistas recomiendan la prevención en las futuras madres para evitar partos prematuros. El control prenatal, el suministro de esteroides antes del parto y la detención de enfermedades infecciosas a tiempo como la urinaria, entre otras.

Pero hay una forma de prevención que empieza a ser carrera. La consulta con los pediatras los últimos tres meses del embarazo. Aunque no se ha divulgado mucho sobre esta, los especialistas dicen que es importante conocer los contenidos educativos que se le pueden dar previamente a una madre.

Los costos por día Los costos para atender una insuficiencia respiratoria a niños prematuros también so obstáculos para los padres de escasos recursos.

Una cama para un niño en la unidad de cuidados intensivos del HUV requiere: Respirador ($ 20 millones), incubadora ($ 18 millones), oximetría ($ 5 millones), monitor cardiovascular ($ 20 millones) y los costos por día son de 337.000 pesos.

Además es necesario tener los siguientes insumos que completan los casi 600 mil pesos por día de tratamiento: Una bolsa de dextrosa, un catéteres umbilicales, dos catéteres subclavias, dos frascos de alcohol blanco, 80 ampollas de agua destilada 10 centímetros y 6 frascos de 500 centímetros, diez mascarillas, diez gorros, media ampolla de fentanil, una ampolla de pavulon, una de midazolan, una de buretrol, una de travenal, , diez microgoteros, 30 jeringas, ocho pañales, tres pericraneales, tres tiras de destrostix y 23 pares de guantes.

Tres sondas de nelatan número 6 y tres número 8, un angiocat, nueve torundas de algodón, siete ampollas de ampicilina, tres ampollas de gentamicina de 40 miligramos, un rollo de esparadrapo, una ampolla de cloforan, tres de amikin, , cuatro de natrol, tres de katial, una de gluconato, dos de bicarbonato, una de ranitidina, dos de prostafilina, una de penicilina, dos de vancomicina de 500 miligramos, cuatro de ciprofloxacina de 100 miligramos, una de netromicina de 150 miligramos, cinco de vitamina K y una de aminofilina de 200 miligramos.

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