VEGETACIÓN SEGUIRÁ ARDIENDO EN 1998

VEGETACIÓN SEGUIRÁ ARDIENDO EN 1998

Por lo menos 130 mil hectáreas de vegetación ardieron en el país durante 1997 a causa de los incendios forestales, y unas cuantas más empezarán a arder durante el primer trimestre del 98 como consecuencia de la intensificación del fenómeno de El Niño .

05 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Pese a que este evento natural ha causado graves estragos en los sectores agrícola y ganadero, también ha tenido graves impactos sobre la ecología, la vida silvestre y la contaminación del aire, entre otros.

Debido a que las conflagraciones se convirtieron en eventos anuales en algunas partes de Colombia, algunos de los ecosistemas de bosques más ricos en diversidad de especies animales y vegetales se encuentran en peligro.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), durante 1997 los incendios llegaron a los límites de las zonas urbanas y degradaron áreas protegidas y muchos bosques maduros, así como bosques que han sido regenerados.

Desde enero hasta mediados de noviembre de 1997 se reportaron 7.009 incendios forestales en el país, de los cuales 37 ocurrieron en áreas protegidas. Se quemaron aproximadamente 17.000 hectáreas de Parques Nacionales Naturales.

De acuerdo con el Ministerio del Medio Ambiente, entre enero y mayo, durante la primera estación seca del año, las autoridades detectaron 1.891 incendios forestales, y desde julio hasta mediados de noviembre, se detectaron 5.118.

En el Valle del Cauca, hasta septiembre, las autoridades reportaron aproximadamente 40 en reservas forestales un promedio de 5 por mes con un saldo de 380 hectáreas quemadas.

Durante la última semana de 1997 se presentaron otros en inmediaciones del embalse de San Rafael, en La Calera (Cundinamarca), donde se quemaron al menos 43 hectáreas de bosque nativo, y en el cerro La Vieja, en Chinácota (Norte de Santander), con 200 hectáreas afectadas.

Según el Ministro del Medio Ambiente, Eduardo Verano de la Rosa, esta ola de incendios es apenas el comienzo de una cadena de eventos climáticos que se presentarán como consecuencia de la intensificación del fenómeno de El Niño , que se prolongará hasta marzo.

Debido a esta situación, Minambiente decretó en los últimos días la alerta amarilla en las regiones Andina, Caribe y Orinoquia, y la naranja en La Guajira, Cesar, Magdalena, Arauca, Vichada, Antioquia, Norte de Santander, Huila, Tolima, Meta y Cundinamarca. Las alertas se mantendrán mientras dure la etapa crítica de El Niño . Verano de la Rosa, además, anunció que destinará 2 mil millones de pesos para la adquisición de aviones y equipos de control y extinción de incendios.

Científicos internacionales reportaron que este fenómeno es el más intenso y peligroso de los últimos 50 años. Sus efectos catastróficos han sido claramente demostrados en Ecuador y Perú, donde los cambios climáticos han ocasionado tragedias de gran magnitud por la ocurrencia de avalanchas, desbordamientos de ríos y temperaturas extremas, tanto de calor y de frío.

La mayor parte de los incendios naturales es ocasionada por los impactos de rayos durante períodos calurosos o secos.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la oferta de agua durante 1997 se redujo en 20 a 30 por ciento como consecuencia de los intensos períodos de verano. Esta sequía aumentó el grado de vulnerabilidad de la vegetación, que al estar seca y expuesta a fuertes radiaciones, arde con facilidad.

No obstante, estos riesgos son incrementados a veces por actividades humanas como la extradición selectiva de maderas, el drenaje de áreas boscosas y el cambio climático inducido por la contaminación.

Entre las causas directas de los incendios forestales, el WWF señala las siguientes: la preparación de las tierras para la agricultura, el cambio de uso de la tierra (incendios provocados para cambiar el uso de la tierra, por ejemplo, de bosques a pastizales); reclasificación de la tierra (por ejemplo, para promover urbanizaciones piratas) y la comercialización ilegal de madera.

Diez, en Los Farallones Uno de los Parques Nacionales Naturales más afectados por las llamas fue Los Farallones, situado cerca a Cali, donde desde comienzos de 1997 hasta septiembre se detectaron 10 incendios forestales, que dejaron 17 hectáreas quemadas.

Durante el pasado año las conflagraciones afectaron 7.000 hectáreas en la totalidad del Valle del Cauca. Esto incluye bosques, matorrales, rastrojos y pastos, entre otros. También se presentaron incendios en Tres Cruces, donde este mismo año se sembraron 10 mil árboles. Aún no hay información disponible sobre el efecto que los incendios tuvieron en los árboles jóvenes.

Este departamento hace parte de la región ecológica conocida como el Chocó Biogeográfico, que se extiende desde Panamá hasta Ecuador y atraviesa el occidente colombiano.

Es una de las regiones más ricas del planeta en diversidad de animales y plantas, y ha sido escogida por el WWF como una de las 200 ecorregiones mundiales prioritarias para la conservación, con el fin de salvar la vida en la Tierra.

El Parque está situado en la vertiente occidental de la cordillera de los Andes. Tiene un área de 150 mil hectáreas y su altura oscila entre 200 y 4.100 metros sobre el nivel del mar.

El Parque es refugio de especies amenazadas como el jaguar, el oso de anteojos y el puma o el león americano, entre otros. También allí existen especies de plantas amenazadas.

Aunque los efectos de las llamas sobre su vida silvestre no han sido estudiados en detalle en parte, por la falta de recursos, debido a la alta biodiversidad y el alto grado de endemismo (animales o plantas que solamente habitan en ese rincón del planeta), los incendios forestales pueden resultar particularmente dañinos para este Parque.

Efectos en cadena Aunque aún no se ha realizado una investigación en detalle sobre los efectos de los incendios forestales de 1997 en los habitantes de Colombia, sí son evidentes algunos perjuicios.

Las cenizas de un gran número de incendios algunos de ellos simultáneos en los cerros que rodean a Cali volaron sobre la ciudad e incluso se introdujeron en casas y edificios. Además, en ocasiones las llamas amenazaron con arrasar casas en algunas zonas.

Otros se vieron afectados por amenazas en el abastecimiento del recurso hídrico. Aproximadamente 360 familias viven en y cerca al Parque Los Farallones, donde subsisten de la agricultura.

Allí, los incendios ocasionaron la disminución de los caudales de varios de los ríos que suministran el agua potable a importantes municipios colombianos y que nacen en esta reserva, incluyendo los ríos Cali y Meléndez.

El Cali abastece a 400 mil viviendas, y los otros ríos que nacen en Los Farallones suministran el 40 por ciento del agua potable de esta ciudad y alimentan el cauce del Cauca, que a su vez desemboca en el Magdalena.

Por otra parte, entre las más amplias consecuencias de los incendios forestales están los efectos sobre el suelo, incluyendo la erosión. Esta produce pérdida de suelo y de vegetación, lo que a su vez abona el terreno para futuras avalanchas, deslizamientos de tierras e inundaciones.

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