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LOS RUSOS

LOS RUSOS

Otra vez los trancones. Otra vez el ruido de taladros. Menos mal que la vida da gusticos como el gol de mi paisano Asprilla en Italia. Bravo, bambino, negro divino! Otro gusto me di: Las memorias de Camilo José Cela. Hace años, en Cádiz, con una amiga costarricense que ya no existe, brindamos con Tío Pepe porque el viejo burlón y cachondo de don Camilo se había ganado el Premio Nobel. Larga vida para don Camilo! Pícaro mundo el que vivimos! Lo de Rusia, con su caos y su desorden, me sirve de glorioso ejemplo. Derrumbaron las estatuas, acabaron con todo lo que oliera a socialismo y vaya despelote al que llegaron. Me acuerdo que pregonaron ríos de felicidad para los 90 millones de rusos con la llegada al capitalismo: ilusiones fallidas fueron.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Escribo sobre los rusos y conozco bien el tema porque entre 1974 y 1980 viajé siete veces a Moscú porque yo vendía libros mamertos de la agencia Novosti. Una vez, por culpa de los burócratas, me tocó vivir 97 días allí (Hotel Rossia) y me iban matando el tedio, los olores, la desinformación, el frío y el pepino cohombro con un tal caviar que sabía a jabón. Moscú es como Chiquinquirá: pero con metro, museos, Plaza Roja y Pedro Clavijo, que sabe hasta de dónde son los cantantes. Lo repito: 97 días viví en Moscú y cuando me cansaba obviamente de ópera y ballet o de montar en el metro, caminaba horas y horas buscándole la trampa al socialismo. La memoria me dice que no había mendigos ni desechables ni huelga de controladores aéreos. No había democracia ni libertades políticas. Fuerte dictadura, presos políticos, represión y farsa como filosofía del poder. Ojo: allá viví el desengaño de ese socialismo! Tiempos del socialismo en que había autoridad, orden y el país tenía alimentos, salud, deporte, educación y un soportable vivir para casi-casi todos. Ahora, lo dice la televisión, hay caos, desorden, desgobierno, hambrunas y ancianos indefensos. Pobres rusos: se embriagaron con el capitalismo y acabaron con lo poco bueno que les dejó el socialismo.

La Rusia de hoy está a centímetros de una guerra civil porque creyeron que el capitalismo era tan divertido como una partida de bridge entre señoras que se ríen de la vida cara. Mundo cómico, porque de pronto van a tener que llamar a los comunistas para que les mejoren el paseo.

En la Rusia de hoy, datos de la CIA, ya hay 10.000 señores que hace dos años eran proletarios y ahora son millonarios en dólares gracias al rifi-rafle que les trajo el derrumbe del socialismo y su dictadura proletaria.

Pobres rusos que sufrieron con los tártaros, los mongoles, los rasputines, los Romanov y con los bolcheviques de diversos apellidos. Pobre Yeltsin, que vive el dolorcito de haber llevado el sábado a su mamá al cementerio, y hoy le toca defender el capitalismo de los nostálgicos del comunismo. Una esperanza: que viajen a Moscú una centena de nuestros genios a salvar a Rusia del socialismo y del... capitalismo.

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