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LA TOMA Y DESTRUCCIÓN DE MITÚ

Faltaban 20 minutos para las cinco de la mañana, cuando el patrullero Arney Esquivel Castaño quiso incorporarse de la silla para estirar las piernas, tras haber pasado toda la noche haciendo guardia en la Estación de Policía de Mitú.

06 de noviembre 1998 , 12:00 a.m.

Un estallido sordo le impidió al uniformado moverse de su lugar y lo hizo caer pesadamente sobre la silla en la que hacia pocos minutos estaba sentado. En ese momento, uno de sus compañeros entró por la puerta principal de la estación gritando agitadamente: Reacción, reacción, nos atacan! A la explosión inicial siguieron otras que se escucharon en las edificaciones contiguas y en el edificio de la estación.

Esquivel corrió hacia una trinchera localizada a un costado del Comando y trató de poner en práctica el plan que el Coronel Mendieta les había explicado durante los últimos 8 días cuando el rumor de una posible toma guerrillera crecía entre los habitantes.

Estábamos preparados para combatir con fusiles, pero la guerrilla nos atacaba por todos lados con rockets y pipetas de gas. Yo vi caer a varios de mis compañeros con el cuerpo totalmente quemado mientras nos caían esas bombas, recordó el patrullero después de haber sobrevivido cuatro días bajo los escombros, junto con sus compañeros Edison Mantilla Bejarano, Lucio Parrado Ariza y Joaquín Rodríguez Cuesta.

A esa misma hora, a dos cuadras de la estación, María Emma Ruiz de Sastoque, su esposo y sus dos hijas se escondieron en el baño de su casa para protegerse de las explosiones.

Yo alcancé a mirar por la ventanilla del baño y vi pasar los guerrilleros corriendo en distintas direcciones, algunos de ellos cargaban abundantes granadas en su pecho. Mis hijas empezaron a llorar y yo trate de calmarlas, pero las explosiones retumbaban en todos los alrededores relata la señora Ruiz.

En menos de media hora, 1.500 hombres del bloque oriental de las Farc habían tomado posiciones estratégicas y se habían atrincherado para sostener un largo combate con la Policía.

Los 90 agentes que se encontraban en ese momento en la estación, tuvieron muy poco tiempo para reaccionar. Algunos trataron de defenderse, protegidos por escritorios desde las ventanas y uno de los sargentos alcanzó a subir hasta el segundo piso y se puso al frente de una ametralladora M-60.

Las bombas seguían cayendo sobre la Caja Agraria, la casa del Vicariato, las sedes de Caprecom, la Esap y el Palacio de Justicia, que estaba en construcción. Los guerrilleros aprovecharon la confusión y con palas que ellos mismos habían traído, cavaron trincheras cerca al aeropuerto y en los alrededores del Colegio José Celestino Mutis.

A las seis de la mañana, la señora Ruiz volvió a mirar hacia la calle y entre la humareda pudo ver semidestruidos los edificios de la escuela, la Fiscalía, el hospital, la iglesia y el albergue infantil. A esa hora, los cadáveres de 8 policías que trataban de defender el comando desde una trinchera yacían en el suelo, algunos de ellos incinerados y mutilados.

Ese mismo día, a las diez de la mañana, los guerrilleros habían tomado el control del pueblo y desde la calle le gritaban a los habitantes que salieran y que buscaran sitios alejados del pueblo para protegerse.

Inmediatamente, salieron de sus casas la familia Ruiz y otras quince personas. Salimos como estábamos: en pijama y descalzos y les preguntamos a los guerrilleros que para donde cogíamos. Ellos nos dijeron que corriéramos atrás de la parroquia. Nosotros caminamos por donde ellos nos señalaron y alcanzamos el parque, pero cuando íbamos llegando al edificio del FER (Fondo Educativo Regional), me pasó una bala rozando por detrás. Yo saque un trapo blanco y logramos llegar a la casa del señor Luis Díaz, donde nos quedamos recuerda la señora Ruiz.

Los grupos de guerrilleros que recorrían el pueblo, entraron a algunas de las casas donde se habían refugiado agentes de policía y les ordenaron que se rindieran. Otros fueron a las casas de los policías bachilleres y los obligaron a salir.

En la tarde llegaron a Mitú los primeros aviones de la Fuerza Aérea y el Ejército, los cuales empezaron a ametrallar posiciones de la guerrilla. A esa hora, la mayor parte de la población se refugiaba en la Normal Indígena, en la Escuela Anexa y en barrios alejados del centro. Algunos combates esporádicos siguieron durante la noche, mientras el avión fantasma lanzaba bengalas desde el aire en apoyo de los policías que aún defendían sus posiciones.

El lunes en la mañana, el silencio se tomó el pueblo, las explosiones y tiroteos dejaron de escucharse. La guerrilla había logrado su objetivo: tenía en su poder a 55 agentes de la policía y 22 auxiliares bachilleres.

Por las calles, los guerrilleros conducían la ambulancia del hospital, recogiendo a sus heridos y a algunos civiles que resultaron lesionados. Unos 50 guerrilleros se dispusieron a cocinar cerca a la cabecera de la pista. Después le dijeron a la gente que saliera de los alrededores, pues el fantasma los iba a bombardear Un helicóptero sobrevoló el municipio y hubo intercambio de disparos. Mientras los combates se habían desplazado a la periferia de Mitú, los habitantes escuchaban por radio las noticias sobre la toma y permanecían en los albergues provisionales.

Entre tanto, soldados de la brigada móvil número tres y de cuatro batallones de la Cuarta División sostenían enfrentamientos para tratar de llegar hasta el casco urbano y retomar el control del pueblo.

Una vez evacuados los heridos y los muertos, la guerrilla salió de Mitú después del mediodía del martes. Hacia las seis de la tarde, las tropas del Ejército llegaron a la pista de aterrizaje. El miércoles a las 9 de la mañana, lograron el control total de la población y empezó el trágico balance: 16 policías y ocho civiles muertos, al igual que 70 uniformados secuestrados.

Mitú antes de la toma Mitú, capital del Vaupés, está localizada en la margen derecha del río Vaupés. Tiene un área de 16.455 kilómetros cuadrados y limita por el norte con el corregimiento departamental de Papunaua, por el este con el corregimiento departamental de Yavaraté y la República de Brasil, por el sur con el corregimiento departamental de Pacoa y por el oeste con el municipio de Carurú y Papanaua.

Hacen parte del municipio los corregimientos de Acaricuara y Villafátima y las inspecciones de policía de Camanaos, Macuana, Tapurucuara, Querarí y Tiquié.

La cabecera municipal de Mitú tiene una población estimada de 5.946 habitantes y 7.944 en el sector rural. En Mitú se encuentra el resguardo indígena Vaupés y se destacan los grupos étnicos cubeo, tukano y tanimuka, comunidades que se destacan por sus labores artesanales, sobre todo en cestería.

Hay un hospital y 16 puestos de salud, 3 establecimientos de preescolar, 4 de primaria, dos de educación media. En torno al parque principal se erige la Gobernación del Vaupés, la alcaldía de Mitú, el Fondo Educativo Departamental, en seguida del cual están las oficinas de Telecom.

Frente al parque también queda la Prefectura del Vaupés, la iglesia y muy cerca de allí el puesto de policía, frente al cual quedan las oficinas de la Caja Agraria.

Mitú se comunica con el resto del país por vía aérea y dispone de varios vuelos diarios de carga y pasajeros. Por vía fluvial el tránsito es interrumpido por los raudales y en la actualidad se construye una carretera que comunicará a la capital del Vaupés con la inspección de Monforth, en límites con Brasil.