GRINGOS, OBESIDAD, HAMBRE Y TERCER MUNDO

GRINGOS, OBESIDAD, HAMBRE Y TERCER MUNDO

La obesidad es el precio que pagan los habitantes de los países ricos por su egoísmo ante la desnutrición galopante que azota a los pueblos del tercer mundo. La grasa esta acabando con los gringos, en un acto casi irónico la epidemiología norteamericana se ha sacudido del letargo en que los tecnócratas y consorcios internacionales productores de comida chatarra la subsumieron para defender intereses meramente comerciales, al declarar la obesidad un problema de seguridad nacional. Hay que resaltar la lucha de los médicos que desde fuera del establishment pusieron el dedo en la llaga de la ignorancia aparatosa que en materia de nutrición padece el promedio de la población, tanto allá como acá. El problema se agudizo con la introducción de los comerciales de T.V., que enseñaron a los niños a convertirse en adictos al azúcar, las harinas, las bebidas gaseosas, las comidas rápidas, los fritos y otras chinchurrias modernas que se expenden impunemente en los peligrosísimos (para la salud de l

08 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Uno que está orgulloso y feliz de vivir en el Africa caribeña , no lo está con las condiciones de vida infrahumanas de nuestros habitantes deprimidos por la desocupación (que no es lo mismo que desempleo, alguien debería ajustarle cuentas al Sr. John Maynard Keynes) y el hambre, que tampoco es lo mismo que desnutrición. Los niños gringos son obesos, están enfermos del exceso, los latinoamericanos y africanos son desnutridos, estar enfermos del defecto, y los del estrato medio de ambos continentes son simplemente mal nutridos. Desde el punto de vista médico lo que interesa es la calidad de vida del ser humano. Detesto la obesidad de un niño gringo, tanto como la desnutrición de uno de Realengo . Uno como médico padece, gracias a Dios, de cierta ceguera ideológica, igual se compromete a salvar el pellejo de un cura como el de un ateo, el de un militar o el de un guerrillero, y no podemos evitarlo, las leyes deberían dar inmunidad ideológica al médico. El sanador no tiene enemigos, a nadie odia, la razón de ser de su existencia son sus pacientes.

Aunque siento un gran amor por el pueblo americano, protesto y protestaré contra el imperialismo. Su desmesura está afectando a mis hijos y a los de mis amigos, y al mundo entero. Su televisión a destruido los valores del pueblo latino, su música a embrutecido a nuestros jóvenes y su alimentación chatarra esta dejando grandes secuelas en la humanidad, como la diabetes, la obesidad y la eyaculación precoz.

El comportamiento de un pueblo en la mesa y en la cama, es un signo de su nivel de evolución.

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