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EL CARNAVAL TOCÓ SU MELODÍA FINAL

EL CARNAVAL TOCÓ SU MELODÍA FINAL

Y esto se acabó... Joselito quedará enterrado por el resto de 1993 y los atuendos carnestoléndicos volverán a ocupar el espacio que tienen reservado en el escaparate. Se acabó el Carnaval. Y gracias a Dios, todo terminó en santa paz!

Hoy Barranquilla no tendrá esa cara radiante que mostró en los últimos días aunque en Curramba la alegría es sinónimo de vida, pero sí la exhibirá colmada de satisfacción porque esta vez no hubo nada que empañara la fiesta.

La ciudad y su gente están agotadas de tanta rumba. Cansados físicamente por tanta gozadera y por los excesos etílicos, los barranquilleros comienzan a reponerse porque hoy todo vuelve a la normalidad. Sin embargo, ya empiezan a prepararse para el próximo año.

Ayer, los últimos estertores se vivieron con intensidad durante el Festival de Orquestas y Acordenes, el certamen que en otros años le ponía punto final a las festividades.

También en el Carnaval del Sur, en el barrio Simón Bolívar, el sector más alegre de la ciudad y por eso mismo escogido como escenario para enterrar a Joselito. Allá, una vez se termina la fiesta, se corona la reina popular para rematar con broche de oro.

Sin embargo, el epicentro de la jornada de cierre estuvo en el estadio Tomás Arrieta donde se escenificó la segunda parte del Festival de Orquestas y Acordeones. Y como el día anterior, el escenario se vio colmado hasta las banderas: 25 mil personas congregadas para escuchar música en medio de una enorme alegría.

Allí quienes salen a carnavalear de verdad, echan los restos, mientras que en otros sectores de la ciudad los chiquillos se dedican a lanzar agua a todo el que pase por la calle, y algunos gozones mayores a representar el entierro simbólico del fin de la fiesta.

Al mismo tiempo se desmontaron carpas, casetas y otros escenarios, mientras las agrupaciones musicales emprendieron la retirada. Los empresarios, por su parte, sacaron cuentas para hacer su balance.

Barranquilla, poco a poco recobra la calma y su gente pasa el guayabo en familia para volver hoy a las actividades tradicionales. Los rumberos también sacaron sus cuentas, mientras otros piensan en la octavita , remate de fiesta durante el próximo fin de semana: baile o playa.

Lo ocurrido durante estos cuatro días en esta ciudad fue, sin duda, ejemplo de vida descomplicada y tranquila. De alegría y respeto por la demás gente, pues pese a la gran cantidad de actos multitudinarios no se presentaron hechos que lamentar. Lo mejor de todo fue que se gozó de lo lindo.

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