BOGOTÁ, CIUDAD ESCORPIÓN

BOGOTÁ, CIUDAD ESCORPIÓN

Colombia alcanzó otro Guiness récord! Perfecto. Esto un ataque de cinismo. En la Calle del Cartucho han caído más personas que en cualquier calle de Sarajevo o de Bagdad en la Guerra del Golfo . Mario Mendoza lo sabe. Su segunda novela, Scorpio City, es una radiografía de la Bogotá criminal. Un aullido. En esta ciudad, a diferencia de las películas gringas, no había buenos y malos. Sólo animales que intentaban defender sus madrigueras, el hueco donde gastaban sus noches y sus días .

19 de octubre 1998 , 12:00 a.m.

Scorpio City es una novela policiaca. Una novela pulp -ese tipo de clásico amarillo escrito por monstruos como Raymond Chandler- que se lee en menos de tres horas y en una sola sentada. La historia es un thriller hiperviolento que involucra a un asesino en serie -El Astrólogo- que siguiendo el llamado de una secta religiosa asesina prostitutas en el orden de los signos del Zodíaco.

El investigador del caso se llama Leonardo Sinisterra, fuma Pielroja y en el camino de su descenso hacia este mundo tendrá aliados tan poderosos -al mejor estilo del cómic- como El Apóstol, un asesino de asesinos, prostitutas y finalmente los caballeros del Cartucho. Sus salvadores.

Mendoza -autor de La ciudad de los umbrales y el libro de cuentos La travesía del vidente- no imaginó la historia: se la encontró en un prostíbulo del centro. Y ese es uno de los atractivos de la novela: a pesar de toda la carga de ficción que le inyecta Mendoza -como un enfrentamiento a balazos entre los indigentes y los cuerpos de limpieza social- el origen del argumento está en un caso real. Y los ambientes, los olores, la textura de los harapos que se repasan en cada página vienen de un contacto directo. Mendoza es un visitante fiel de los prostíbulos, durante sus años de universitario conoció lo que había detrás de las puertas de un inquilinato, ha sentido el calor de un teatro en el que se reúne una secta y durante un año escuchó las historias del Cartucho.

Zelia -la prostituta que aparece en la novela- me contó la historia. Era la historia que, como escritor, estaba buscando hacía mucho tiempo. En La ciudad de los umbrales me hundí en la mezcla de la literatura con la teoría, no funcionó. Esta mujer me contó la historia de Sinisterra -ese no es su nombre real-, yo simplemente la escribí .

Sin embargo, antes de meterse de lleno en el proceso de escritura, Mendoza se dedicó -como si fuera un sociólogo- a estudiar los ambientes en los que transcurría la tragedia de su personaje. Y cuando estaba escribiendo, en la noche, acompañado de un radio, apareció un personaje que le da el toque de humor -necesario- a la novela: el negro Urrutia, el locutor de La hora del misterio , un programa al que llaman los noctámbulos chiflados.

A través de este personaje, y específicamente, de sus oyentes, Mendoza también se desahoga de Colombia: cada personaje tiene una queja contra el Estado, contra los políticos, contra el hampa, contra los paramilitares.

Sí. Hay quejas. Pero las quejas, los aullidos de Scorpio City, no están bajo la forma de un discurso panfletario. Están camufladas. Cuando estuve en el Cartucho -el lugar al que finalmente va a parar el héroe de la novela- escuché historias de limpieza social, de matanzas. La culpa de esta novela es que yo, simplemente, voy como un observador y luego me marcho . Pero ahí está la novela, con algunos logros estilísticos como el uso de la segunda persona en dos capítulos claves, y ante todo, como un retrato típico colombiano con todas sus caras: un retrato cubista de la ciudad latinoamericana que crece sin orden y que alcanza sus límites estéticos propios: una de las partes más inteligentes, y literariamente bellas, de la novela es un recorrido a través de todos los sentidos por el mercado de San Victorino.

Una joya en medio del pesimismo: Ahora, a las puertas del tercer milenio, la ciudad tercermundista es el arquetipo: caos, violencia, cordones de miseria, vagabundos nómadas en busca de alimento, niños asesinos y asesinados, habitantes de las alcantarillas, multitud de dementes por las calles... Nosotros ya nunca seremos como París o Nueva York, sino al revés. Ellas, cada vez más, se parecen a Bogotá, a Río de Janeiro o a Ciudad de México .

Y la historia? la trama? Mendoza también escribió la respuesta, casi a manera de epilogo: En un país con el 97% de impunidad, una novela policíaca con final feliz es pura literatura fantástica .

SCORPIO CITY - Mario Mendoza - Planeta - Sexis Barral - 173 págs.

Foto: El escritor Mario Mendoza indagó en los bajos fondos de la ciudad para conseguir una historia que valiera la pena.

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