CIUDAD BOLÍVAR, SÍ FUTURO

CIUDAD BOLÍVAR, SÍ FUTURO

Solo el presenciar el nacimiento de su hija y la desaparición de su pandilla, hicieron, hace 13 años, que José Baquero Rodríguez le diera un giro a su vida, que como él mismo lo afirma, estaba destinada al crimen.

23 de octubre 1998 , 12:00 a. m.

Ocurrió en el barrio Jerusalén, cuando Baquero, o El Pitufo como lo llaman, tenía 20 años y justo una semana después de que habían muerto cuatro compañeros suyos en enfrentamientos con otras pandillas de Ciudad Bolívar y la Policía.

Baquero recuerda que por esos días le hacia el quite a los que consideraba los enemigos de Los Pitufos, su pandilla: la Policía y otros grupos de jóvenes armados.

En la sala de maternidad del hospital San Juan de Dios, el primer llanto de Maryi Yurani, le sirvió para hacerlo reflexionar sobre su vida. Me sentía solo -recuerda Baquero-; entonces, al ver la niña, decidí que en vez de seguir haciendo un lugar feo para vivir, trataría de hacerlo más agradable .

De ahí en adelante comenzó a trabajar en programas comunitarios y en robarle jóvenes a las pandillas, ubicándolos en las aulas de clase o en trabajos productivos.

Unión con los verdes En enero de 1997, Baquero fue contactado por el comandante de Policía de Ciudad Bolívar, coronel Jaime Leal, que deseaba trabajar en la resocialización de pandilleros.

Como un acercamiento con los jóvenes, el oficial organizó un campeonato de microfútbol. El objetivo era buscar un acercamiento para el bienestar de la comunidad, pues estos grupos son grandes generadores de inseguridad , dice el coronel Leal.

Según los datos de la Policía, en Ciudad Bolívar, una de las zonas más conflictivas de Bogotá, existen alrededor de 200 pandillas y parches , que agrupan a 7.000 jóvenes entre los 13 y los 22 años.

A la semana de terminado el campeonato, la Policía y Baquero organizaron nuevos encuentros juveniles, en los que se planearon actividades para empezar un trabajo de resocialización.

Fue así que a través de la Policía Metropolitana se gestionó la matrícula de 60 jóvenes al Sena para capacitarse en electricidad, mecánica automotriz, pintura general, carpintería y soldadura.

El trabajo de la Policía fue tan bueno que los muchachos ya no veían a las patrullas y comenzaban a enfierrarse , sino que los hicieron parte de la comunidad , expresa Baquero.

En marzo del año pasado, y gracias a que los asistentes comenzaron a impartir las enseñanzas, se comenzó a trabajar en la conformación de una cooperativa.

Por esa misma época, integrantes de 20 pandillas hicieron un pacto de no agresión que hasta el momento, según las estadísticas del Centro de Investigaciones Criminológicas (CIC) de la Policía, arroja buenos resultados.

En 1997, a esta altura del año, en Ciudad Bolívar se presentaron 272 homicidios, 63 casos más que en lo que va corrido de este año.

En cuanto a las lesiones personales, en 1998 se registran hasta el momento 201 denuncias; en 1997, 416.

Así mismo, un grupo de jóvenes se reunió a mediados del año pasado con el director de la Policía, Rosso José Serrano Cadena, quien les dijo que una vez estuvieran asociados y reconocidos legalmente, entregaría 12 millones de pesos representados en maquinaria para que comenzarán a trabajar.

Con ese anuncio comenzó la tramitación de papeles hasta que hace 15 días consiguieron la personería jurídica y registraron en la Cámara de Comercio a la Cooperativa de Trabajo Asociado Jóvenes con Futuro; ahora esperan que se haga efectivo el ofrecimiento del general Serrano y el del presidente Andrés Pastrana, que en la campaña electoral prometió su apoyo incondicional.

Actualmente, 45 personas hacen parte de la cooperativa, sin embargo, esperan, si se cumplen las promesas de respaldo, que en ella estén trabajando 400 jóvenes.

En este momento estamos trabajando en construcción, panadería y en la elaboración de perritos que mueven la cabeza, de esos que ponen en las busetas y taxis , dice Olga López, que hace parte del Consejo de Administración de la cooperativa.

Además, en la Universidad Distrital un grupo de 15 jóvenes toman cursos de artes plásticas, frente en el que también espera trabajar la cooperativa. Otros 30 muchachos iniciaron un proceso de capacitación de instalación de redes en Telecom.

Lo único que tienen que hacer -puntualiza Baquero- es llamarnos al 7172457; ahí estamos pa la que sea pues acá si hay ganas de trabajar y, sobre todo, futuro .

Sin lugares vedados La mitad de los automotores de la Policía en Ciudad Bolívar, encima del tablero, llevan un perro de adorno que va moviendo la cabeza a su paso por las deterioradas calles de la zona.

Esto, según el coronel Jaime Adolfo Leal Ospina, es una de las muestras de la integración que se ha dado entre la Policía y algunas de las pandillas juveniles de la localidad.

Los muchachos hicieron los adornos y como una muestra de agradecimiento y afecto nos lo regalaron , dijo el teniente Carlos Morales.

Hoy la situación de la Policía en el sector difiere mucho a la de hace tan solo cuatro años, cuando en cualquier calle los agredían, incluso a bala, y ni siquiera les hablaban.

Esto, dice la Policía, se debe a las campañas de integración con la comunidad, como la apertura de tres escuelas en los sectores más deprimidos de la localidad; el acarreo, cada dos días, de 20 mil litros de agua potable, y las jornadas cívicas de salud y orientación familiar.

Y es que ahora, gracias a esa integración, la Policía asegura que no tiene, como antes, sitios vedados en Ciudad Bolívar.

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