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PAVAROTI Y LA NEGRA DEL CHONTADURO EN EL PALOMAR

PAVAROTI Y LA NEGRA DEL CHONTADURO EN EL PALOMAR

En una construcción bizantina con algo de colonial, que encierra una arquitectura que semeja una iglesia, rodeada de ladrillo y con una cúpula al mejor estilo mudéjar, se encuentra El Palomar, un lugar lleno de la magia, el arte y la imaginación de quienes allí viven.

Una pileta de agua adornada con dos vírgenes se encargan de recibir a quienes diariamente asisten a este lugar no solo a comprar, sino a disfrutar de un ambiente natural.

El Palomar es un taller de cerámica que construyó en 1975 por Mauro Phazán y su esposa Isleny, quienes lo fundaron con el objetivo de crear una nueva posibilidad de expresión dentro del mundo del arte, unida a una concepción propia de la vida.

En él se realiza todo el proceso de la cerámica. Se preparan la arcilla y los moldes; se fabrican las piezas, se diseña y se decora. La cerámica que se realiza es de estilo barroco ya que es muy elaborada, llena de colores y detalles donde se combinan materiales como el hierro y la madera y en su decoración el oro y la plata.

En este proceso se combinan técnicas de alfarería y cerámica, Alfarería en el trabajo de tipo relativamente rústico, para la elaboración de vasijas y figuras y cerámica como actividad tradicional para la producción de objetos de alta calidad en arcilla cocida destacándose el vidriado y la porcelana.

Se hacen piezas por encargos con el estilo andino que los caracteriza, en el cual trabajan sus dueños en el diseño; y en la parte artesanal laboran 15 expertos en decoración.

Con 150 diseños artesanales y 50 personajes, El Palomar ofrece diseños originales para todos los gustos. Mucha de la producción se exhibe en las ferias artesanales que se realizan en todo país. También se exporta a Panamá, Puerto Rico, Francia y Estados Unidos.

A lo largo de sus 23 años de existencia este taller se ha consolidado como un sitio esencial en la historia del barrio y la ciudad; es punto de encuentro de artistas y turistas.

Sus creadores son lo diseñadores, quienes han forjado una obra con detalles y con elementos autóctonos debido a la unión de identidades culturales disímiles acopladas con ímpetu. Así las tradiciones y fiestas populares, lo mítico, lo étnico y lo religioso junto con el quehacer cotidiano identifican los personajes y figuras de exuberantes formas y color que allí se realizan.

Se pueden conseguir candelabros, apaga velas, vírgenes, toreros, caballos, mesas, vajillas, y claro, las palomas que han sido la especialidad del taller desde sus comienzos, lo cual ha llevado a que se encuentre una gran variedad de ellas.

Está la virgen marina, la mestiza, la de flores, la de caballos, y muchas más. A su lado están las réplicas de Pavarotti y de la Negra del Chontaduro.

Y como hay para toda la decoración del hogar, considerando la cocina como el lugar de mayor atención, hay variedad de vajillas de cerámica.

También se pueden encontrar diseños de médicos, golfistas y los arrieros. Phazán dice: arte popular, tradiciones, razas, mitos y leyendas son los que alimentan nuestra alma; que no se marchite en su vuelo el tiempo y se conserve viva la identidad de nuestros pueblos .

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