9 AÑOS A SOCIOS DE BANANAS

9 AÑOS A SOCIOS DE BANANAS

El Tribunal Nacional confirmó en segunda instancia la condena de nueve años de cárcel que un juez sin rostro les impuso a los socios de la agrupación musical Bananas de Barranquilla, como coautores del delito de tráfico de cocaína.

24 de julio 1998 , 12:00 a. m.

En la providencia los magistrados de la corporación acogieron íntegramente la sentencia inicial, y reconocieron que todo lo actuado en la etapa de instrucción también estuvo ajustado a derecho.

Los afectados con la decisión son: Javier Weeber Tovío, José Miguel López Fernández, Abelardo Enrique García García, conocido entre la farándula como Tom River; Javier Echeverri Orta y Jorge Enrique Ortega Orozco, quienes se encuentran presos en la cárcel Modelo de Barranquilla.

Los músicos fueron capturados por el DAS del Atlántico el 27 de mayo de 1995 en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, cuando iban a abordar el vuelo 090 de la aerolínea SAM que los llevaría a Aruba, en el inicio de una gira artística que incluía a Venezuela y Suiza.

Los detectives descubrieron en dos tamboras y un bongó, que hacían parte de los instrumentos del grupo, 6 kilos y 925 gramos de cocaína.

Dentro de la misma investigación se acogieron a la figura de la sentencia anticipada y fueron condenados a seis años de cárcel, Ricardo Querales Marchena, Severiano González, Jairo García García y William Alonso Llanos.

El primero es músico de Bananas, responsable de los instrumentos en los que se encontró la droga; Severiano González y Jairo García eran los utileros del grupo, y Llanos fue señalado en el proceso como la persona que realizó el trabajo de esconder la droga en los cilindros de madera de los instrumentos.

González recobró la libertad al recibir beneficios de disminución de la pena al acogerse a la sentencia anticipada.

En calidad de sindicados ausentes siguen siendo procesados Carlos Alberto Bolaño Escolar, conocido en el expediente con el alias de El mono Bolaño , quien según la investigación de la Fiscalía sería el propietario del alcaloide; y Mario Aldana, al que se le conocen otras dos identidades: Peter Muller o Gilberto Aponte.

Este último aparece en el proceso como el empresario que contrató a la agrupación musical para presentaciones en la discoteca Lezofage de Ginebra (Suiza) Cuando en julio del año pasado se produjo la sentencia condenatoria de primera instancia, el abogado Rafael Pacheco Vega, apoderado de José Miguel López Fernández y Abelardo Enrique García García, sostuvo que no había certeza de la responsabilidad de sus defendidos.

Dijo también que los socios de la orquesta fueron engañados por el percusionista Ricardo Querales Marchena, y los utileros Jairo García García y Severiano González, quienes por su cuenta y riesgo realizaron la maniobra de esconder la droga.

Sin embargo, los magistrados del Tribunal Nacional no admitieron este concepto y reiteraron la teoría del juez regional, de que los socios del grupo sí tenían conocimiento del transporte de la droga Esta sentencia es definitiva, y sólo le cabe un recurso extraordinario de casación ante la sala penal de la Corte Suprema de Justicia, el cual necesita argumentos de fondo diferentes a la apelación de segunda instancia.

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