EN MALAS COMPAÑÍAS

EN MALAS COMPAÑÍAS

La idea de montar un gran banco estatal, a través de la fusión de varias entidades, no es nueva. El año pasado ya se había planteado este tema, pero en esa ocasión, como en esta, la iniciativa vuelve a despertar una gran controversia.

18 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Los amigos de la iniciativa señalan su conveniencia, por lo que significaría en materia de racionalización de costos del Estado, máxime en la actual coyuntura cuando las finanzas públicas no podrían ser más críticas.

Pero en este caso, como ocurre en la vida diaria, muchos piensan que podría resultar más dañino el remedio que la enfermedad.

Todos saben que las entidades financieras del Estado, no son precisamente un buen ejemplo de eficiencia y buen desempeño. Para muestra muchos botones, pero el principal La Caja Agraria que se ha vuelto un saco roto.

Se oponen Así las cosas fusionar en una sola entidad, instituciones como la Caja Agraria, Bancoldex, Finagro, Findeter y el IFI, comienza a tener enemigos.

Ya de entrada, la ministra de Comercio Exterior, Marta Lucía Ramírez, manifestó su abierta oposición a fusionar a Bancoldex.

La funcionaria afirmó que su propósito es consolidar a Bancoldex, que es un banco de segundo piso y darle todas las herramientas necesarias para que sea más sólido y fuerte.

No estamos de acuerdo con quienes quieren fusionar a Bancoldex con otros bancos , dijo en entrevista a este diario.

Las razones para mantener a Bancoldex independiente son claras, según la funcionaria. Y es que el gobierno no está dispuesto a que los recursos de financiación del sector exportador se vayan a un hueco negro en donde hay un montón de entidades financieras que no tuvieron un desempeño eficiente como Bancoldex.

El objetivo, dice Ramírez, es que sea un verdadero Eximbank, con recursos de financiación permanente con tasas más económicas que las del mercado.

Otra cosa piensan los banqueros. Hace unas semanas la Asobancaria, planteó que en concordancia con el proyecto de reforma financiera que cursa en el Congreso, no sólo sería conveniente fusionar el IFI con la FEN sino también los Fondos de redescuento, para constituir un macro banco de segundo piso, incorporando además Findeter, Bancoldex y Finagro.

No hay que olvidar que la propuesta de fusionar IFI con la FEN despertó ya una reacción en contra de un amplio sector y principalmente de los trabajadores de la Financiera Energética, que consideran que su misión es muy diferente para que sea absorbida por el Instituto de Fomento Industrial.

Barril sin fondo Lo cierto de todo es que más de uno no quisiera estar bajo la misma sombrilla de la Caja Agraria.

No es sino mirar las cifras de la institución para entender por qué para muchos no tiene sentido propagar un mal entre otras entidades.

El balance de la institución no podría ser más contundente para evidenciar su calamitosa situación.

La Caja Agraria registra pérdidas desde 1975 y atraviesa serios trastornos financieros y administrativos desde mediados de 1990.

A pesar de sus resultados operacionales negativos, en 1996 y 1997 muestra unas utilidades por 47.000 millones y 11.000 millones de pesos, respectivamente, como consecuencia fundamentalmente de la revisión de provisiones por 86.000 millones en la venta de cartera al Fondo de Solidaridad Agropecuaria (Fonsa) y por la utilidad de 72.000 millones derivada de un mayor valor de los activos entregados para la atención del pasivo pensional (Pensagro).

Pero la dicha duró poco. A julio del presente año, la Caja lleva pérdidas por 64.717 millones de pesos. Su patrimonio negativo va en 177.029 millones de pesos.

Los indicadores de calidad de cartera son escandalosos. Por cada cien pesos prestados, la Caja tiene en mora 22 pesos.

Así las cosas no es exagerado cuando muchos afirman que la Caja Agraria se ha vuelto un barril sin fondo.

El presidente anterior de la institución, Sigifredo Ardila había dicho que para que la Caja Agraria fuera viable financieramente debería recibir una capitalización estimada en 250.000 millones de pesos.

Estos recursos serían urgentes no sólo para cubrir la deficiencia patrimonial sino para actualizar a la entidad en materia tecnológica, lo que se ha estimado puede valer más de 62 millones de dólares.

Y obviamente necesita capital de trabajo.

Este año, Fogafín le dio a la institución capital garantía para seguir operando, bajo el compromiso de un severo plan de ajuste.

El Fondo ha otorgado capital garantía, con el propósito de cumplir las relaciones de solvencia y evitar la causal de disolución. Este capital se inició en 1991 con 108.209 millones de pesos, llegando a 273.365 millones en 1995 y en el presente año por 250.000 millones de pesos.

En total la Caja ha recibido apoyos por más de 500.000 millones de pesos que incluyen capitalizaciones, subsidios de oficinas, compra de cartera y liquidez para el pago de pensiones.

En la reforma financiera que se presentó al Congreso el año pasado, se planteó la transformación de Finagro en banco, con lo que muchos entendieron era declararle una muerte lenta a la Caja Agraria.

Sin embargo, el ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, dijo que la Caja debe someterse a una reestructuración total, lo que incluye el cierre de oficinas urbanas, pues su esencia, señaló, es el campo. En todo caso, consideró que la entidad no debe acabarse.

Pero finalmente la reestructuración se puede hacer de muchas maneras, incluyendo la opción de convertirla en otra cosa. Lo que le importa al gobierno es mantener un brazo financiero para el sector agropecuario.

Morosos Muchos factores han contribuido ha agravar la situación de la Caja Agraria.

Los más críticos tienen que ver con el manejo de la cartera, los programas de reestructuración, condonación y arreglos adelantados en condiciones especiales por orden de los Gobiernos.

El sindicato de la Caja Agraria afirmó que buena parte del deterioro financiero y patrimonial se explica por la forma irresponsable como se ha manejado la entidad.

El sindicato denunció el manejo irregular de la cartera vencida.

Entre las deudas en mora a 30 de junio del 98, se encuentra una del Atlantic Coal de Colombia, propiedad del ex ministro de Comercio Exterior, Morris Harf por 2.350 millones de pesos y con 876 días de mora.

La Sociedad Lloreda Grasas le debe a la Caja 5.487 millones de pesos y presenta un atraso de 122 días.

El departamento del Valle del Cauca le debe a la institución 25.000 millones de pesos y su vencimiento es de 82 días.

El sindicato denunció que varios deudores a pesar de tener bienes con qué responder, llegan al extremo de obligar a la Caja Agraria a que les castigue sus deudas.

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