TRES URGENCIAS EN LA AGENDA INTERNACIONAL COLOMBIANA

TRES URGENCIAS EN LA AGENDA INTERNACIONAL COLOMBIANA

Su mente es ágil y precisa y su memoria, asombrosa. Cómodamente embutido en un bajo perfil que guarda cuidadosamente, Londoño ejerce, años después de su retiro del ejército, una disciplina espartana y una alergia invencible hacia la politiquería, las recomendaciones de caciques y los lagartos. Con su nadadito de perro ha ocupado altas posiciones y enfrentado cargas de profundidad como la crisis del Golfo de Venezuela, la de Panamá, las guerras de Centroamérica y la guerra del café, donde se desplomó el Pacto. Negociador hábil y meticuloso, ha cumplido una labor importante en las Naciones Unidas. De continente serio y un sí es no es hosco, tiene fama de frío e inconmovible.

20 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

A las 5 de la mañana, llueva, truene o relampaguee, y esté donde esté, sale a trotar hasta que se siente atiborrado de energía, y de allí al trabajo donde es el terror de sus subalternos porque muele parejo y hace moler, y es implacable consigo mismo y con los demás en el cumplimiento del deber. Le tienen la pega de que es un funcionario a prueba de crisis porque permanece mientras todos a su alrededor van cayendo. Para muestra su cargo de Embajador a la ONU que ha sobrevivido a dos presidentes y desde donde habla, con conocimiento de causa, sobre los tres temas álgidos que cubren con un manto de vergenza a los colombianos: narcotráfico, derechos humanos y medio ambiente. Es decir, los temas bandera de la nueva agenda internacional.

El tema prioritario para el gobierno Pastrana es la paz. Usted es experto en la materia, como testigo de los varios procesos de paz en Centroamérica y observador como embajador en Naciones Unidas. Cómo lo ve? Independientemente del logro formal de la paz, hay que entrar en un proceso por el cual se desarmen los espíritus. Que la gente asuma una posición de mayor identidad con su patria; de mayor integridad en su comportamiento diario; que la justicia sea una realidad. De otra manera, por esfuerzos que se hagan, siempre persistirá el telón de fondo que conduce a esta situación de violencia que todos queremos cambiar.

Habla usted de reformas estructurales. Cuáles? Son tan simples como empezar por enseñarles a los niños en las escuelas y en los hogares una serie de valores. De sentimientos hacia su propia patria. Romper dentro de la sociedad esa cadena de elementos perversos que ha caído sobre el país, como consumismo, exhibición de riqueza, figuración a corto plazo sin esfuerzo, abuso de poder, olvido de ideales de justicia y de equidad social.

Es usted optimista, moderadamente optimista, pesimista, moderadamente pesimista, como son las clasificaciones de moda? No se puede emprender ninguna tarea mientras no se sea optimista, y, por principio, debo serlo. Creo además que toda Colombia está alentada con cierto grado de optimismo en todos los estamentos nacionales.

Usted asistió a los procesos de paz en Centroamérica. Cuáles son las diferencias con el colombiano? En primer lugar, nunca se ha dado en Colombia en una forma absolutamente clara una unidad dentro de los grupos alzados. Hay diferentes posiciones. Los ingredientes son diferentes. Colombia es un país con características distintas a los centroamericanos, asiáticos o africanos, donde se han concertado procesos de estas características. Además hay elementos exógenos que complican la situación.

El narcotráfico...

Sin duda. Es un elemento enclavado en vastas zonas dependientes de los cultivos. Además, se ha incrustado en diferentes estamentos y negarlo no es realista. Pero no es solamente el narcotráfico. Está el elemento, muy serio, del desequilibrio social. El simple colombiano ubicado en un lugar recóndito no tiene posibilidad de hacerse oír, de que se le respeten sus derechos. La justicia misma es inoperante. Creo que se necesita algo más que unos pactos, que son muy importantes, que son deseables y que generan esperanza. Pero lo principal es la morigeración de los espíritus y el reencuentro con la equidad y la justicia social.

Desde su perspectiva, cómo ve la petición de despeje por parte de la guerrilla? Se sabe que es un tema que levanta roncha en el estamento militar, y es vox populi que en los niveles medios, y por lo tanto más vastos del ejército, hay una gran resistencia...

Una de las peores cosas que hay en Colombia es que todo el que ha ocupado cargos de cualquier clase, apenas sale, entra a pontificar sobre cómo se deben desempeñar estos cargos. Naturalmente, en el caso de los militares, esto es aún más frecuente. Creo que en una situación de estas, doctores tiene la Iglesia. Cualquier otra opinión sería no solo improvisada sino sesgada.

Por qué está tan cauto si, supuestamente, no tiene que seguir cuidando su cargo? Nunca me he cuidado demasiado con respecto a los gobiernos. Pero mi experiencia me ha dado la posibilidad de estar cerca de acontecimientos muy importantes, especialmente en el contexto internacional y eso me ha enseñado a no incurrir en errores que siempre he criticado como dictar cátedra sobre asuntos en los cuales uno no tiene la totalidad de los elementos de juicio.

Cómo analiza el problema paramilitar? Muy complejo y difícil. Es un ingrediente preocupante que contribuye notablemente a enredar la situación. En países centroamericanos encarnaba la forma de cuerpos armados paralelamente al ejército, los militares de aduana, la policía etc, y generaron parte fundamental del conflicto. Es un elemento que debe tratarse con el mayor tacto, puesto que podría convertirse en una traba seria para el proceso.

Sobre las intenciones de la guerrilla, hay versiones diversas. Una es la de su intencionalidad de llegar con una petición de negociación territorial. Lo que equivaldría al reconocimiento de repúblicas independientes...

Colombia no está en condiciones en este momento de desconfiar de la buena voluntad de cualquiera de las partes. Creo que hay que partir de que es posible mirar con optimismo los espacios que se van a abrir. Cuando nos llega un haz de luz hay que seguirlo a toda costa, independientemente de que al final de ese proceso pueda cerrarse la puerta. Pero eso es algo que no podemos anticipar, aun ante los hechos graves que se presentan.

Qué tan preocupante pueden ser posibles intervenciones norteamericanas. Importantes columnistas han previsto hasta una hipotética invasión.

Tanto el Presidente como la Cancillería han desechado esa especie. Y creo que no es viable en un país como Colombia donde uno de los pocos elementos de unidad es precisamente ese recóndito sentimiento de independencia y de colombianismo que caracteriza al país. No le doy a eso ninguna credibilidad.

Qué tan insoluble es el problema del narcotráfico en el mundo a mediano y largo plazo? Pienso que se perdió mucho tiempo en la lucha contra el narcotráfico porque los países consumidores, específicamente E.U. y algunos europeos, cubrieron su conciencia señalando dos o tres estados como únicos responsables. Se perdieron veinte años al cerrar los ojos ante un fenómeno con tantos elementos. Se creyó que bastaba con sacar la bandera y demonizar a un país como Colombia. Si desde un primer momento la comunidad internacional hubiera actuado concertadamente, cada uno en su área respectiva contra los consumidores, el lavado de activos, los precursores, las rutas de tránsito, en fin, la situación sería diferente. Pero resultó más fácil erigirse como jueces para señalar la responsabilidad de otros.

Cuál es el camino? Aquí en Nueva York, en una reunión de jefes de Estado sobre droga, quedó perfectamente señalado que habría que abocarlo dentro de un sistema de corresponsabilidad entre todos y cada uno de los Estados. Ahí empieza la verdadera solución: en reconocer un hecho que trató de ignorarse hace por lo menos un cuarto de siglo.

Dentro de la nueva agenda internacional los derechos humanos son otra prioridad. Cómo cree que podría mejorarse el tema en términos de relaciones y de prestigio internacional? Ese es un problema muy complejo, y vuelvo a que la gente se acostumbró a la facilidad con que podía abusar de los derechos del vecino. La cultura de los derechos busca el reconocimiento de que cada uno tiene un pequeño espacio inalienable. Desafortunadamente en Colombia la vida se ha ido desvalorizando cada vez más ante la mirada a veces un poco indiferente de la sociedad. Aquí la gente y algunas veces las autoridades se han arrogado el derecho de atropellar sin que nada suceda. Eso generó una descomposición general, y la vida que, en otros países tiene valor fundamental, en Colombia ha pasado a tener una categoría de segunda clase.

Cómo entra ahí el problema de la impunidad? Todos estos problemas tienen vasos comunicantes. Pero he oído hablar de cifras del 97 por ciento de impunidad, lo cual me parece aterrador. Si no se avanza en este sentido, cuando tenemos los ojos del mundo sobre nosotros, será muy difícil la concertación de la paz. Aun cuando fuera una paz precaria que nos generara fuerzas para consolidar un proceso} odos.

La Constitución del 91 creó una serie de instancias para mejorar la justicia. Sin embargo, a veces tenemos choque de poderes sin que al parecer haya mejoría.

Ha habido avances, como la acción de tutela, elemento fundamental y que le dio instrumentos a la gente del común para lograr pronta y cumplida justicia en algunos temas específicos, pero la verdad es que los problemas no se solucionan simplemente por los cambios de constitución, porque si así fuera todos estarían cambiándola todos los días. Creo que la del 91 aportó elementos nuevos que poco a poco van conduciendo a que el individuo sienta un poco más de respaldo frente a la absoluta indefensión en que se encontraba.

Otro tema es la defensa de los recursos naturales, en el cual somos también campeonísimos violadores.

Es un tema fundamental de la agenda mundial y vuelven los vasos comunicantes: regresamos a una base que se enseña en la escuela y se complementa en el hogar, que se desarrolla con el vecino y que debería irse incrementando. Paralelamente a la situación de deterioro del medio tenemos otros problemas como los migrantes que van penetrando zonas preservadas, lo cual se da en todos los países en desarrollo. Somos uno de los dieciséis países con mayor diversidad biológica y tenemos gran responsabilidad. Siempre he sostenido que los industrializados, los grandes contaminadores, deben aportar para eso. Muchos de ellos arrasaron bosques, fuentes de agua, de oxígeno. La l}ecursos para una política ecológica. Pasa lo mismo que con el narcotráfico: los desarrollados cierran los ojos ante su responsabilidad y se niegan los aportes que les corresponden. Mientras} efensa ecológica, el equilibrio se va a acabar. Naturalmente hay ahí un elemento esencialmente político porque nuestros países no son los más poderosos.

Qué significa para un embajador de Colombia en la ONU, representar a un país que se las arregla para transgredir gravemente los tres temas más importantes de la agenda internacional? Los 30 años que he trabajado en política internacional han estado llenos de confrontaciones precisamente en beneficio de mi país. Colombia no es el único país que tiene problemas.

Pero eso no es consuelo.

Pero es importante tenerlos detectados, porque una vez identificado y diagnosticado el problema es más fácil aplicarle el tratamiento adecuado. Narcotráfic}omunes en muchos Estados, y esto lo hemos comprobado desde la presidencia de los No Alineados. Hay muchos países africanos y asiáticos seriamente afectados por el problema de la droga, por ejemplo y sin que eso sea consuelo de tontos, creo que Colombia tiene elementos determinantes que le permitirán ver luz al final del túnel.

Usted menciona los No Alineados y, aparte de una élite de iniciados, en Colombia se tiene la sensación de que esto no ha servido para nada, y de que hemos estado aliados con muchos países no propiamente deseables.

Por el contrario, creo que ha sido fundamental. La Presidencia nos ha hecho ampliar nuestro entorno, nuestra acción internacional y nuestra visión. Colombia tiene en la ONU, y usted ha sido testigo, un arrastre y una influencia evidente. No es frase de cajón. Por ejemplo, en el tema de reforma de la ONU la negociación se ha realizado entre la Unión Europea, E.U. y el movimiento No Alineado que ha arrastrado al Grupo de los 77, en el análisis de carácter financiero, político, social y económico. Hemos sido uno de los cuatro actores esenciales, con la diferencia de que la Unión Europea tiene una Presidencia rotativa cada seis años. Nosotros tuvimos una preside}y en la de Jefes de Estado en Nueva York. Nuestra posición en el Medio Oriente ha sido fundamental. Los países árabes, donde están posiblemente los más ricos del mundo reunidos, muchas veces acuden a nuestro país para concertar posiciones, para expresar sus criterios. Le podría enumerar muchísimos aspectos en los que hemos tenido papel determinante.

Hablemos de la carrera armamentista que han agravado los experimentos atómicos de India y Pakistán.

Lo más grave es que mientras técnicos o académicos se ocupan de desarme nuclear, vemos al mundo en desarrollo inundarse de armas convencionales porque ése es el gran negocio de los fabricantes. Lo grave es que todos hacen manifestaciones empíricas sobre el desarme mientras fomentan la destrucción. Eso pasa con las minas antipersonal y con una serie de elementos de guerra que inundan el mundo en desarrollo. La terminación de la guerra fría obligó a los vendedores a equilibrar sus negocios. Creo que nunca se había presentado en el mundo una proliferación de armas como la que hay ahora. Al punto de que la misma sociedad norteamericana se ve afectada cuando un niñito resuelve irse para el colegio y matar a sus compañeros y a la maestra porque le puso una mala nota. Ya los países desarrollados están siendo víctimas de su propio invento porque no es posible que en una sociedad como la norteamericana se consiga más fácilmente una pistola que un saco de trigo.

Se dice que el Presidente apoyará en forma decidida el ingreso de Cuba a la OEA, y propenderá por un posible levantamiento del embargo.

Objetivamente no parece fácil que E.U. vayan a hacer un levantamiento del embargo que se ha constituido, por decirlo así, en su problema doméstico, con una reacción de casi toda la comunidad internacional. Son contados los países que han apoyado esta política que se ha reducido a un asunto interno de E.U. y, por lo tanto, veo muy difícil vaticinar cuál va a ser el futuro. En cuanto al ingreso a la OEA, Colombia ha sid} administraciones sucesivas desde el doctor Betancur, porque si se piensa que la OEA es precisamente un foro de discusión de los problemas del continente, no se puede tener por fuera a uno de los actores. Quiérase o no, Cuba es elemento determinante en el concierto hemisférico. En eso han estado de acuerdo todos los países en las reuniones del grupo de Río, del G-3, de la Asociación de Estados del Caribe. Pero, naturalmente, siempre existe la influencia de E.U., que limita esa posibilidad enormemente.

Es decir, que el dueño del balón es y seguirá siendo E.U., no importa cuántos miembros haya en entidades como ONU y OEA!.

Estamos en el unipolarismo. El poder de E.U. en todos los marcos, en todas las regiones, es un hecho innegable y lo saben todos los países.

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