UNA OPINIÓN AUTORIZADA

UNA OPINIÓN AUTORIZADA

No quisiéramos seguir criticando el gobierno del señor Samper, quien afortunadamente termina su período en pocos días, pero no resistimos transcribir y comentar algunas de las opiniones expresadas por el destacado economista norteamericano Jeffrey Sachs, en un extenso reportaje que le concedió al director de la revista Dinero Juan Luis Londoño, en el cual, con inmensa autoridad y con mucho conocimiento, se refiere en términos muy duros a la situación económica y política que deja el gobierno saliente y que debe afrontar el que se inicia, presidido por el doctor Andrés Pastrana Arango y su Ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo.

29 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Vale la pena recordar que en el equipo del nuevo gobierno figura uno de los colaboradores del doctor Sachs, el economista colombiano Jaime Jaramillo, quien lo ha acompañado en varias misiones de asesoría económica, entre ellas a Polonia, Estonia, Eslovenia y Rusia, donde las ideas de Sachs han influido decisivamente en la formulación de ambiciosas reformas económicas, impulsadas por organismos multilaterales y tendientes a reestructurar la economía de esos países. El podría ser un vínculo muy útil con el profesor de Harvard para que continúe su inteligente monitoreo sobre nuestra economía.

La primera respuesta de Sachs constituye un resumen de toda la entrevista y una apreciación sobre lo que deja el gobierno que termina: La primera lección -dice- es que se necesita un gobierno pulcro y ordenado, preocupado por sacar adelante las mejores políticas económicas. Colombia ha estado a la deriva durante varios años. La situación macroeconómica se ha deteriorado y el gobierno no ha tenido la legitimidad o el poder para resolver los problemas .

Colombia está obligada -continúa- a ajustarse a la realidad. Los precios del petróleo y el café van hacia abajo y, a causa del manejo económico, no se han desarrollado sectores nuevos para sustituir los tradicionales. El interés de los inversionistas extranjeros está cayendo y el país apenas sobrevive con unos intereses salvajemente altos que, aunque pueden permitir algún flujo de recursos en el corto plazo, revientan las bases de la economía en el mediano plazo .

El gobierno saliente ha dejado un legado lamentable y probablemente el peor en la historia moderna colombiana .

En cuanto a las soluciones para tan dramática situación, el doctor Sachs es terminante. Es necesario acometer soluciones rápidas y radicales. Estima, por ejemplo, que es inútil defender la tasa de cambio a costa de una desmedida elevación de los intereses, que llevaría a una crisis en el corto plazo. El ajuste debe hacerse en forma rápida para aprovechar el capital político con que inicia su mandato el nuevo gobierno y poder disfrutar de los éxitos al final de su período, cuando necesita de realizaciones que mostrar. Algo semejante a lo ocurrido en el gobierno Gaviria, que recogió sus laureles al final de su mandato y conserva hasta hoy un alto grado de popularidad.

La tasa de cambio debe dejarse flotar, para que alcance una paridad real en el menor tiempo posible y se restablezca el flujo de préstamos del exterior que abaratará la tasa de interés. Una cosa es la moderación y otra el gradualismo dice, al reconocer que Colombia ha mostrado moderación en sus políticas económicas, lo cual ha permitido no virar bruscamente de un extremo a otro, como ha ocurrido en otros países del continente. La única forma de tener éxito, y estoy hablando en términos políticos, -agrega- es adelantar al máximo las decisiones más difíciles, salir de ellas cuanto antes .

Otro aspecto al cual le confiere Sachs una enorme trascendencia es el restablecimiento de la competitividad del país, reducido a un puesto 47 entre los 52 que incluye el Estudio Mundial de Competitividad de la Universidad de Harvard. Entre las calificaciones más desfavorables figuran el área institucional, que comprende el desempeño del gobierno, la independencia de la justicia, el control del crimen organizado y el desempeño de las fuerzas militares, que además de la infraestructura, también muy pobre en Colombia y el poco acceso a la tecnología moderna hacen muy difícil que nuestros empresarios compitan en el mercado internacional.

Para cerrar su importante entrevista, al ser preguntado cuánto tiempo tomaría la recuperación de la economía colombiana, responde esto podría ocurrir realmente rápido, pues ha mostrado en el pasado capacidad para hacerlo, ha probado ser capaz de ser un país competitivo en nuevos sectores.

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