MÁS FU QUE FA! :

09 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Se esperaba mucho de ellos pero lo que se ha visto hasta el momento confirma que han abundado en tilín y les han faltado paletas .

Cuando era la oportunidad para lucirse, los noticieros de los canales privados no han mostrado nada nuevo, a no ser la orgía de ceros a la derecha que ya puso a varios periodistas en el ranking de ricos y famosos . Un ranking que por estos días ha empezado a moverse nuevamente con las juiciosas visitas de la administración de impuestos.

Para comenzar no han variado en nada ni los vicios ni las virtudes de los noticieros de las cadenas mixtas. La información internacional continúa siendo pobre de solemnidad, el análisis ausente hasta el extremo de lo superficial y los secretos de las Vienas como siempre al aire pero ahora con pasarelas más largas.

Se nota la ausencia de verdaderos conductores de noticias. Las apariciones de Yamid Amat con un manojo de papeles en la mano no le agregan nada importante a la información y se extraña la fuerza que si tienen presentadores como Jorge Gestoso o Angela Patricia Janiot, de CBS, para citar solo un caso que ya va siendo cada vez más familiar.

El enfoque de las noticias también parece hecho en molde. Inclusive hasta salen en el mismo orden cansino y aburrido; las secciones de deportes están cortadas con la misma tijera y es abrumadora la falta de la más mínima noción de investigación, de profundidad o de crítica.

Hasta las escenografías resultaron obvias con sus paneles de televisores y las peceras transparentes llenas de periodistas en vilo.

No se ha diversificado la información, ni se han encontrado caminos diferentes para presentarla. Tampoco se ha agilizado porque los avances noticiosos siguen siendo previsibles, banales y absolutamente inoficiosos.

En cambio se empieza a abusar de los recortes que buscan crear un suspenso de pacotilla, dividiendo las noticias para atraer incautos. Las secciones de chismes se han multiplicado y las caras bonitas hacen su agosto convirtiéndose de la noche a la mañana en fugaces estrellas nacionales.

Entretanto los programas periodísticos hacen falta. Lo único diferente es La noche de RCN donde se insiste con figuras reconocidas del periodismo que conforman una nómina de lujo pero que puede terminar cansando por la inevitable repetición de su presencia en diferentes medios. La estructura del programa es variada, las entrevistas suelen ser interesantes y más que análisis sobresalen en comentarios.

Pero el periodismo de profundidad, serio, documentado y que afronta temas polémicos y de relevancia social parece estar en vía de extinción. En la televisión colombiana, por supuesto. Porque basta salir a la vuelta de la esquina para encontrar informativos con fuerza, debate y consistencia.

En uno de los países más complejos del mundo la información se ha banalizado en exceso. Hasta ahora en esa materia los canales privados pierden su asignatura.

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