CALI NO ES LA CIUDAD MÁS VIOLENTA

CALI NO ES LA CIUDAD MÁS VIOLENTA

Cuando habla de delincuencia, de las necesidades de la Policía, de la cobertura de la ciudad o de la estrategia para hacer frente a una situación, el general Jaime Alberto Cadavid siempre tiene a mano muchas cifras. (VER CUADRO COMPARATIVO DELITOS DE MAYOR IMPACTO OCURRIDOS EN CALI DURANTE AGOSTO)

30 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Es enemigo de especular y sus subalternos dicen que vive muy bien informado de lo que pasa no solo en su área de mando sino en el resto del país.

Sin embargo, cuando se refiere a su salida de la Policía asume esas posiciones de los militares que parecen actos de fe. Son cosas del servicio , dice sin el menor asomo de intranquilidad.

Después de dos años de dirigir la Policía de una de las ciudades más complicadas del país por sus altos índices de criminalidad, el general deja el cargo. Se retira a los cuarteles de la civilidad, a lucir un Everfit que quizá no había comprado todavía.

Habló con EL TIEMPO sobre lo que está pasando en Cali y sus alrededores.

EL TIEMPO: General, parece que los delincuentes de Cali le están haciendo a usted una despedida como la que las Farc le hicieron al Presidente Samper.

Jaime Alberto Cadavid: No, no seamos tan trágicos. Yo podría decir que desafortunadamente esto son situaciones de la problemática socioeconómica que vive la ciudad. Estos desafueros son producto más bien de esa problemática de una comunidad que no tiene fuentes de empleo ni tiene los medios elementales de supervivencia.

Yo diría que ese es uno de los problemas más graves que tiene la sociedad caleña. Ojalá pronto se unan los esfuerzos. Aquí hay muchas entidades que tienen unos espíritus altruistas de servir al congénere pero hacen esfuerzos puntuales. Nosotros hacemos una serie de labores de servicio a la comunidad pero desafortunadamente no pudo ser interaccionada y sistemática para que produjera unos resultados predeterminados.

ET: La gente tiene miedo.

JAC: El miedo es muy relativo. Dicen que la persona que no sienta miedo es una persona enferma.

Es como cuando se dice que tal banco se va a quebrar; inmediatamente se genera un pánico y todo el mundo quiere sacar su platica.

ET: Qué mensaje le envía usted a la comunidad? JAC: Yo le digo a la comunidad que confíe en nosotros, que denuncien, que no se pierda ese espíritu de civismo que tanto ha distinguido al caleño, que tanto les ha costado, pero que sinceramente ya no se ve ahora. Yo diría que nos falta un poquito más de disciplina y de valor.

ET: Hay motivo para el miedo en Cali? JAC: Yo no creo. Mire, en días pasados en su mismo periódico trajo una información de Pereira, que es mucho más pequeña que Cali, donde hay una tasas de 105 muertos por cada cien mil habitantes. Cali tiene 84,86 muertos por cada cien mil habitantes.

Eso qué indica. No quiere decir que estamos en el cielo, pero significa que no estamos tan mal. Hay ciudades más violentas que Cali. Esta problemática tiene que ver mucho con la sociedad. Si la comunidad logra mover esas fibras de sensibilidad y civismo, si adquiere una serie de actitudes, si no nos da miedo cuando las personas se sientan en urgencia, se habrá avanzado mucho. Si hay alguien cobarde es el delincuente. Cuando sabe que se va a enfrentar a una comunidad que esta unida, que está pensando que allí no es tierra fuerte para hacer su fechoría es seguro que sale corriendo.

ET: Usted qué le dice a los empleados que van a cambiar cheques al banco, que no tengan miedo? JAC: Yo les diría que ojalá no saquen sumas de tal magnitud que puedan ser víctimas de los delincuentes. Y que también tomen muchas medidas de precaución. Hay que ser maliciosos.

ET: Pero el agente suyo que asaltaron en un bus debió tomar muchas precauciones y mire lo que le pasó.

JAC: Yo le entiendo. Yo le puedo manifestar que definitivamente si uno necesita sacar fuertes sumas de dinero incluso la misma Policía Nacional puede proteger a las empresas cuando hay pagos. Sin ningún costo prestamos este servicio..

ET: Dentro de la ciudadanía hay la sensación de complicidad entre los delincuentes y los empleados bancarias.

JAC: Ese es un tema que yo quiero aclarar. Eso no está comprobado. Son hipótesis de manejo de investigación que nosotros tenemos. Hay casos muy patéticos en que muchas veces están esperando a la gente en la puerta del banco, o la siguen y buscan otro sitio para despojarla del dinero. Estamos haciendo investigaciones, tenemos casos de empleados judicializar, que han tenido este tipo de conducta.

Hoy hubo una reunión con la Asobancaria y estamos en la más buena voluntad de prestarle toda la colaboración tanto a los entes bancarios como al sector que hace uso del servicio tan importante como lo es la banca.

Pero yo creo que esencialmente las personas tiene que tener cierta precaución y analizar los riesgos. Hoy en día, con el dinero plástico, las tarjetas de créditos y otras facilidades no se justifica cargar grandes sumas de dinero para hacer compras.

ET: La ciudad está en manos de las pandillas juveniles...

JAC: No digamos que está en manos de las pandillas. Lo que si es que todos los días están proliferando las pandillas, ese es uno de los problemas de Cali. No hay sino una o dos comunas en Cali donde no hay pandillas.

ET: Hay suficiente personal para cuidar la ciudad? JAC: Yo creo que sí, pero desafortunadamente tenemos que ayudarnos con tecnología. Y ya que me tocó ese tema tenemos una gran debilidad. La Policía no ha abandonado a la ciudad, le ha dado mucho. Ha incrementado el número de vehículos. Ya están aquí 27 vehículos más para vigilancia, nos llegaron dos nuevos vehículos antimotines y también le puedo decir que el sistema propio de comunicaciones que tenemos es lo más moderno que hay en el país.

ET: Pero ya está funcionando? JAC: Está funcionando desde febrero de este año. Lo que ocurre es lo siguiente: a eso le faltan unos yaques, como dicen las señoras: ya que me dio zapatos deme cartera. Ahora falta la cartera que nos la va suministrar el municipio. Usted conoce el proyecto que se está manejando desde que yo llegué acá. Es cambiar lo que han conocido como la estación 100. Allí hay una gran debilidad y es que nuestra capacidad de respuesta al llamado de la comunidad en Cali es muy lenta. Nos falta precisamente esa tecnología.

ET: Cuando usted llegó hace dos años había 320 hombres por turno. Hoy cuántos son? JAC: Hoy están saliendo casi 600, pero le cuento lo siguiente: de esos 320 de esa época nada más había 80 con radio. Hoy de los casi 600 que salen, sin contar los bachilleres, el ciento por ciento sale con radio.

Pero nos falta terminar el proyecto. Nos faltan establecer las cámaras de video para la ciudadanía. Ya las tenemos compradas y están guardadas porque falta una parte muy importante para que esos elementos: cambiar el 112. Un pbx de cualquier empresa tiene más capacidad que el 112. Si seis personas marcaban simultáneamente el 112 me bloquean la Estación 100. Ya ampliamos a una capacidad de 20 ó 25 llamadas, pero nos falta todavía mucho.

La Alcaldía está buscando los recursos para darnos lo que nos falta. Ya se invirtieron unos cuatro millones de dólares y faltan algo así como tres y medio millones más.

ET: Es cierto que el cerebro gris de la ley zanahoria es usted como dijo el Gobernador? JAC: Yo lo que digo es que cualquier herramienta de carácter jurídico o legal que nos de la bendición a la Policía para garantizar la integridad de la comunidad, es bienvenida.

Siempre estuve con el plan desarme.

Qué hay de cierto de que su salida se debió a que el Gobernador es aliado político del Ministro de Defensa? JAC: No creo que eso sea así. Si eso es así, le deseo la mejor de las suertes a esta comunidad.

Pero es algo de lógica. Qué es más barato para el Estado: prever unas consecuencias funestas, apartándose de que las finanzas de un departamento se van a ver afectadas, en este caso la Licorera del Valle, por su disminución en la venta del licor, o que de pronto mañana el Estado deba erogar unas cantidades superiores a esas ganancias que obtuvieron con la venta de licor para rehabilitar drogadictos o alcohólicos? Qué es más barato?

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