SIDA, TEMOR A SABER LA VERDAD

SIDA, TEMOR A SABER LA VERDAD

Por su solidaridad, que lo movió a donar sangre a un amigo en peligro de morir, los especialistas que analizaron el plasma sanguíneo antes de utilizarlo descubrieron que Higinio Arroyave* era portador del VIH.

09 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Después de hacerle las pruebas presuntiva y una confirmatoria, los especialistas se dedicaron a buscarlo. Encontrarlo demandó muchas llamadas y varios mensajes discretos sin respuesta.

Después de varios días y con algo de desconcierto, Arroyave acudió a la cita en un centro médico, donde un sicólogo especializado en el tema lo esperaba para darle la noticia.

Pese a la sorpresa y a que su vida pareció derrumbarse, siguió asistiendo a los controles porque entendió la gravedad de su situación.

Pero no siempre resulta fácil localizar a un paciente y más cuando por casualidad se descubre que es portador.

Lo más complejo es cuando alguien se hace el examen porque sospecha que tiene el mal pero siente temor a afrontar la realidad. Tiende a dar datos imprecisos y prefiere ser atendido lejos de su lugar de origen.

Funcionarios que tienen que ver con el manejo del sida aseguran que esta situación se presenta por la estigmatización que todavía existe en la sociedad con los portadores del VIH.

No todos reportan Con relativa frecuencia después de recibir la noticia, algunos pacientes deambulan hasta elaborar su propio duelo. Después en forma espontánea acuden a una institución de salud.

Según epidemiólogos que manejan el sida en Antioquia, no es común que los pacientes diagnosticados ceropositivo se les pierdan a las instituciones de salud.

Como los casos en que desaparecen no son muy frecuentes, en Medellín no existen estadísticas concretas. Una aproximación puede hacerse a partir de los casos de ceropositivo registrados por el Servicio Seccional de Salud de Antioquia (S.S.S.A) y los pacientes que están en seguimiento.

A diciembre 31 del 97 habían sido diagnosticados 4.297 infectados con el virus, de ellos han fallecido 844. De los 3.453 restantes hay registrados unos 2.000 en programas de seguimiento.

Eso no significa que los otros no estén en programas de seguimiento, pues no todas las instituciones reportan cuántos infectados hacen parte de sus programas y por eso es difícil establecerlo, afirma Zulma del Campo, funcionaria del S.S.S.A.

Normalmente la gente busca hacerse un examen porque siente que se ha expuesto y como fue voluntariamente, ella misma busca su resultado. Esas pruebas nunca se quedan sin identificar , asegura Armando Galeano, director (e) de epidemiología del S.S.S.A. En casos extremos, asegura, se nombra a grupos de trabajo en epidemiología para contactarlos.

Según él, como desde un principio se les explica que existen tratamientos para retardar la enfermedad y que son costosos, ellos mismos persiguen a la institución hasta ser atendidos.

Eso hace que el paciente no se pierda. Quizá en otras enfermedades de transmisión sexual sí, pero en VIH los pacientes no se pierden, porque el virus está muy asociado con la muerte , afirma Galeano.

* Se cambió el nombre del paciente para reservar su identidad*.

Razones para callar Muchos los temores que agobian a una persona al saberse ceropositivo. Razones personales, familiares y, sobre todo sociales, infunden temor y los obliga a callar. Así las explica la sicóloga Gloria Sierra Uribe, directora del Programa de VIH de la Universidad INCCA de Colombia.

Por qué hacerse la prueba? Primero, porque se ha asumido conductas de riesgo casi siempre asociadas con el alcohol y se siente culpable con sí mismo o con su compañero / a estable. Lo hace para descartar que es positivo, nunca para lo contrario.

Cuando sale negativo porque el paciente no ha permitido el proceso de incubación, es un falso negativo, y asume que como corrió el riesgo y no se contagió, ya no le va a suceder nada.

El trabajo de prevención aquí es más difícil porque el paciente siente que el virus no tiene que ver con él.

También puede hacer un cuadro sicosomático. Conoce del virus y cuando tiene conducta de riesgo padece gripa, diarrea y otros males.

Se hace la prueba y ante la angustia que sufre, la cual confirma con su enfermedad, se asume como positivo y no va a reclamar las pruebas. Maneja niveles altos de ansiedad y angustia y vive con ellos.

Si se hace la prueba, va por los resultados y son negativos, piensa que se salvó y asume un proceso de reflexión y autocuidado. Esta conducta, dice la sicóloga, es poco usual.

Puede ocurrir que sea negativo y continúe su vida común y corriente, asumiendo en cualquier momento conducta de riesgo. Para este grupo debe haber un trabajo de prevención y de sensibilización importante.

También puede ser positivo. La situación es grave. Así quieran darle información en donde le entreguen los resultados, sufre un schok que no puede asimilar, es paralizante. Se pregunta a quién le cuento, cuánto voy a durar, qué pensará mi familia, qué va a pasar con mi trabajo? Se expone a hablar de su intimidad.

Más por el contexto social que por sí mismo, el paciente se tiene que ocultar. Qué va a pasar cuando llamen del laboratorio? Qué explicación voy a dar en mi casa?, etc., son algunos de los interrogantes que se hace. La persona calla porque quiere proteger su supervivencia afectiva.

Es por ello, dice Gloria Sierra, que el diagnóstico ceropositivo intente camuflarse con cáncer, porque esta enfermedad no tiene prejuicios sociales ni sexuales, porque el sida se asocia con homosexuales y prostitutas, por ello se explica que quienes se hacen la prueba busquen esconderse.

Sida se duplica cada tres años Cali y Barranquilla La realidad de la propagación del sida en Cali le está ganando a los pronósticos. Hace unos años se esperaba que el mal se duplicara cada cinco años, ahora lo está haciendo cada 2 o 3.

Cuando apareció, la relación era de un mujer portadora por cada veinte hombres. Ahora es una por cada tres hombres y la tendencia es que en dos o tres años, sea uno a uno.

Guillermo Garrido Sardi, director de Fundamor, especializada en ayuda a estos pacientes, señala que en Cali hay registrados unos 3.000 portadores, pero la realidad puede ser superior; pues se estima que por cada infectado pueden existir 10 portadores.

Precisa que la mayoría de afectados que acude a tratamiento sigue en él después de hacerse las pruebas, pues antes de realizársela tienen ayuda sicológica y espiritual para afrontar los resultados.

En el Atlántico los casos de contagio han afectado más a la población sexualmente activa durante las primeras relaciones. Según el Departamento Administrativo de Salud del Atlántico (Dasalud), la edad más frecuente de inicio de relaciones es a los 14 años en hombres y a los 16 años en mujeres, pero los afectados sólo se enteran cuando comienzan a aparecer los síntomas.

Según Dasalud, hasta abril, en los 22 municipios atlanticenses fueron reportados 63 nuevos casos de sida.

FOTOS Saberse ceropositivo puede derrumbar la vida. Por eso, los especialistas prestan la asesoría necesaria a los contaminados con VIH Archivo/EL TIEMPO

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