FLORA NACIONAL, BAJO AMENAZA

FLORA NACIONAL, BAJO AMENAZA

La cura del sida o del cáncer podría estar en una planta cualquiera de por lo menos 45 mil especies que existen en el país. Allí, en sus entrañas, puede estar la sustancia clave para salvar al hombre de estas y otras enfermedades. (VER GRAFICAS: RIESGOS DE EXTINCION, FACTORES DE AMENAZA)

10 de agosto 1998 , 12:00 a.m.

Pero, muchas plantas pueden llevarse a la tumba los secretos de sus propiedades medicinales antes de que los científicos las descubran, porque, así como sucede con la fauna, la flora no escapa al peligro de extinción.

Más allá de las virtudes para sanar, la extinción de algunas plantas acabará también con el alimento de innumerables especies animales y el hombre e incluso con ecosistemas completos.

La conciencia de la amenaza crece si se tiene en cuenta que, de acuerdo David Rivera Ospina, subdirector científico del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la flora estudiada en Colombia no llega ni al 1 por ciento .

Mientras la flora nacional es estudiada, por lo menos 555 especies silvestres están amenazadas de desaparecer (262 en categorías superiores de riesgo), de acuerdo con un listado reciente del Instituto Humboldt del Ministerio del Medio Ambiente. De estas sobresalen 202 plantas endémicas exclusivas de alguna localidad de Colombia, las cuales están en alto riesgo de extinción.

Se presume que hay 15 plantas extintas, entre ellas algunas orquídeas y pasifloras, que fueron perseguidas por su gran valor comercial.

El estudio, dirigido por Eduardo Calderón, investigador del Humboldt, es considerado por los expertos como el primer listado serio sobre los riesgos de extinción de la flora colombiana. La meta es producir el Libro Rojo de la Fauna y la Flora de Colombia de acuerdo con los estándares internacionales.

La idea, explicó Calderón, es aprender por qué se han extinguido, para evitar que las que aún viven sean desaparecidas .

De acuerdo con información del Humboldt, los departamentos donde peligra mayor número de especies son Antioquia, Cundinamarca, Valle, Santander y Tolima.

La investigación confirma que la cordillera de los Andes no solo es el epicentro de la megadiversidad biológica del país, sino el escenario de la extinción potencial de especies.

Las áreas más afectadas en la cordillera Oriental son el altiplano Cundiboyacense; los flancos hacia el río Magdalena, en Boyacá y Santander: el páramo del Almorzadero (Santander) y el río Chicamocha; y en la cordillera Central, su extremo norte en Antioquia.

También se encuentran seriamente afectados los valles del Magdalena y Cauca, los bosques secos del Caribe y la serranía de Perijá.

El tráfico no respeta Allí y en otras regiones, las plantas enfrentan similares peligros de extinción que los animales, especialmente, la destrucción de sus hábitats, ocasionada por expansión de la frontera ganadera, desecación de humedales, cambios en el uso de la tierra (como por ejemplo el pastoreo y la forestación con especies exóticas) y la expansión urbana o industrial, entre otros.

Ejemplo de esto es el Senecio carbonelli, planta endémica de la Sabana de Bogotá, del Humedal de la Conejera, cuya última población se encuentra allí y está seriamente amenazada por la construcción de la avenida Cundinamarca.

Por otro lado, Calderón denunció que se está traficando con plantas ornamentales, sobre todo orquídeas. Sobre este mercado, Rivera Ospina, del Jardín de Bogotá, dijo que en el país se queda corto en legislación y control .

Muestra de ello, es que cuatro especies de pasifloras y orquídeas ya no se encuentran en la naturaleza y solamente pueden verse en colecciones, dos de ellas, las orquídeas del género Masdevallia, están en el exterior.

De acuerdo con el instituto, este pequeño grupo constituye la prioridad de repatriación de germoplasma (valor genético que tiene una planta) para su conservación, propagación y eventual reintroducción en su hábitat.

La intensa extracción, generalmente debida al alto valor comercial de especies ornamentales como orquídeas, helicóneas y zamiáceas, constituye la segunda causa de extinción. Algunas bromeliáceas y otras especies que proveen maderas apreciadas son igualmente sobreexplotadas.

Pese a este peligro, los jardines botánicos albergan menos del 10 por ciento de la flora amenazada, principalmente por falta de recursos económicos.

En Bogotá, el Jardín Botánico ha avanzado. Su programa bandera, de acuerdo con su directora, María Consuelo Araújo, es la conservación de 80 de las especies que están en el listado. Además, la entidad prepara para octubre una mesa de discusión para analizar las especies en peligro de extinción y establecer estrategias y responsabilidades para los jardines botánicos.

Rivera Ospina dijo que estas instituciones deben salirse del esquema de conservar la planta aislada para llevarla a un proceso de conservación participativa con la gente .

Calderón hace un llamado a los jardines botánicos para fomentar la conservación de las especies amenazadas y, además, coordinar en asocio con fincas de la comunidad el fomento de estos cultivos.

Y mientras planta en la comunidad esta semilla de la conservación, quién sabe cuántos manjares desconocidos nos estamos perdiendo? Un ejemplo es la pitaya, que hace unos años resultaba desconocida y hoy utilizamos no solo por sus virtudes como laxante sino porque es una fruta deliciosa y exótica.

La palma de cera La mayor presión que se hace de esta palma, árbol nacional, y que ha contribuido a su destrucción, es el corte de las hojas jóvenes para el Domingo de Ramos, durante la Semana Santa. Además, ya no se producen en los potreros porque el ganado se come las plántulas (planta recién nacida).

Las orquídeas Así como se trafica ilegalmente con insectos, entre otros animales, las orquídeas son el principal blanco del mercado clandestino de flora. De las cuatro o cinco mil especies, unas 100 o 200 peligran con desaparecer debido a este tráfico y a la ampliación de la frontera agrícola.

Los Dinosaurios vegetales Las Zamiáceas son plantas raras, primitivas, que existieron durante la época de los dinosaurios. Han sido víctimas de los coleccionistas, de la explotación para uso ornamental y de la fragmentación de su hábitat. Presentan el mayor riesgo de extinción en el país y es incalculable su valor científico. Se estima que Colombia es después de México, el país del nuevo mundo con mayor riqueza de este grupo con 75 especies descritas.

Pino romerón Es el verdadero pino de Colombia, el cual se está acabando en todo el país. Expertos señalan que en Cundinamarca quedan unos palos por el lado de Cachipay. Su madera es ideal para fabricar instrumentos musicales, como guitarras y violines.

Clavellino La Mutisia clematis l., además de ser el emblema del Jardín Botánico de Bogotá, tiene gran potencial ornamental. Por la estructura de la flor, roja, tubular, alimenta colibríes, que la polinizan y llevan el polen a otras plantas.

Palma ramo Es como una hermanita del árbol nacional. Solo hay tres en el Jardín Botánico, con las cuales es imposible rescatarlas porque la información genética necesaria para hacerlo debe ser de toda una población de este tipos de palmas. Además, la única población que existe está en una finca en Chaguaní (Cundinamarca), la cual depende de su dueño.

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