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CLINTON CLAMA LIBERTAD A LA ÚLTIMA POTENCIA COMUNISTA

CLINTON CLAMA LIBERTAD A LA ÚLTIMA POTENCIA COMUNISTA

Dignidad, potencial y libertad. En esos tres ejes afirmó Bill Clinton su mensaje apenas arribó a la Puerta Sur de la Ciudad Vieja, donde fue recibido con honores.

Fue el comienzo del viaje más controvertido de su gestión, con severas críticas de la oposición republicana del Congreso por la estrategia que adoptó con China: expandir la cooperación y, al mismo tiempo, discutir las diferencias, sobre todo por la política de derechos humanos.

El respeto a la dignidad, el potencial y la libertad de todos los ciudadanos es la fuente vital de los Estados Unidos -señaló Clinton-. En esta edad de la información global, en la que ambas economías crecen y las oportunidades individuales se basan sobre las ideas, proporcionar a las personas oportunidades de desarrollar su pleno potencial es vital también para la nueva China.

Delante de él y de su par chino, Jiang Zemin, habían redoblado tambores y danzado muchachas en una ceremonia en la que falló, a veces, la música grabada y la coordinación de los artistas. Todo muy colorido, a pesar de ello, con estandartes y humo artificial que eran coronados, en las alturas, por las siluetas de las pagodas y del muro que divide la ciudad.

Pero la nueva China, como la definió Clinton, choca, a veces, con la vieja. Su llegada, acompañado por Hillary, coincidió con la detención de varios disidentes políticos, como uno de Xian, Yan Jun, y otro de cerca de allí, Li Zhiyin, por haber pedido con otros 70 una entrevista con él a través de una carta abierta publicada en los diarios, según el Centro para los Derechos Humanos de Hong Kong.

También fue capturado Li Xiaolong, en Guilin, otra ciudad a la que irá Clinton, y fue interrogado Xu Wenli, de Pekín, acosado ahora por la persecución policial que sufrirían su familia, sus amigos y todo aquel que pise su casa. El tema, con la apertura democrática como correlato aún incipiente, será parte de las conversaciones con Jiang, ya que, según una fuente de la Casa Blanca, China debería admitir la libertad de expresión sin interferencia estatal.

En la bienvenida, el presidente Jiang (el apellido se escribe en primer término aquí) subrayó que nos movemos cerca de los norteamericanos de cara al siglo XXI .

Con Jiang debatirá los asuntos puntuales de la relación bilateral. En ella entran desde el déficit comercial estadounidense, la independencia del Tíbet, el nuevo status de Hong Kong y el peligro de guerra nuclear que engendra la disputa entre Paquistán y la India hasta la estabilidad económica de esta zona.

La visita de Bill Clinton comenzó bajo los mejores auspicios, con la firma de acuerdos de inversión y contratos comerciales por más de 2000 millones de dólares por parte de las empresas estadounidenses.

Un consorcio presidido por General Electric (GE) firmó un protocolo de acuerdo de 1500 millones de dólares para la construcción con un socio chino de una central térmica de 700 MW en la isla de Hainan (Sur).

Por otra parte, las compañías estadounidenses Oxbow Power y Sithe Energies anunciaron la firma de un contrato en Beijing para la construcción y la explotación de una central de carbón de 415 millones de dólares.

Entre tanto, han habido curiosidades que no entran en los registros oficiales, como: *Reagan tuvo que aprender a usar los palillos para comer.

*A George Bush se le advirtió que no comiera pescado en escabeche. Y Bill Clinton estudió temas sobre China y cómo evitar equivocaciones con el protocolo, como ya le ha ocurrido en el pasado.

*Entre esos errores figuraron invitar a alguien políticamente inapropiado a un banquete, o como le sucedió al vicepresidente Al Gore, hacer un brindis con un funcionario que había ordenado la ley marcial tras las protestas por la democracia en la plaza Tiananmen.

Superávit comercial China registró un superávit comercial con Estados Unidos de 6.930 millones de dólares durante los cinco primeros meses de este año.

Las exportaciones chinas a Estados Unidos de enero a mayo de 1998 alcanzaron los 13.340 millones de dólares, un 18,1 por ciento más que en igual período del año anterior, según un informe del servicio de aduanas chinas.

Estados Unidos vendió a China mercancías por valor de 6.410 millones de dólares, lo que representa un 2,6 por ciento de aumento sobre 1997.

El desequilibrio del comercio bilateral fue uno de los asuntos que el gobernante estadounidense abordó con el presidente chino, Jiang Zemin, durante su reunión cumbre en Beijing, celebrada el sábado.

Se espera que Jiang Zemin pida a Bill Clinton que levante las sanciones comerciales que E.U. impuso al Gobierno chino tras la represión del movimiento estudiantil de Tiananmen (junio de 1989), y de esta forma equilibrar el comercio bilateral.

El Gobierno estadounidense sostiene que la mejor forma de corregir ese desequilibrio sería con una mayor apertura de los mercados chinos, lo que además facilitaría el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Según estadísticas estadounidenses, el déficit comercial de Estados Unidos con China el pasado año alcanzó los 50.000 millones de dólares. Beijing en cambio afirma que su superávit con Washington en 1997 fue de 16.400 millones de dólares.

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