EL LUCERO BRILLA EN LO ALTO.

EL LUCERO BRILLA EN LO ALTO.

Con lechonas, chichas y carajillos bailables comenzó el ascenso del barrio Lucero Medio en Ciudad Bolívar.

07 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Los caminos de herradura por los que los vecinos tienen que transitar para llegar a sus casas fueron la excusa que unió a esta comunidad. Así se hicieron dos caminos peatonales y en septiembre comenzará la construcción del tercero.

Estas obras forman parte del Proyecto participativo de construcción de vías peatonales y mejoramiento del entorno en Lucero , que ganó el primer lugar en el concurso Por una Bogotá mejor organizado por la Casa Editorial EL TIEMPO (CEET) y la Fundación Corona.

Una obra por año Todo comenzó con 75 escalones que le cambiaron la vida a los habitantes de Capri, Juan Pablo II, El Recuerdo, Bellavista, Vista Hermosa y a los de cerca de 10 barrios más.

La comunidad recogió entre bazares, minitecas y donaciones 2 millones 300 mil pesos. Estos se sumaron a la plata que les dio el Departamento de Acción Comunal del Distrito, a través de su programa Obras con saldo pedagógico .

Así se reunieron los 28 millones 600 mil pesos que costaron las primeras escaleras que se entregaron en diciembre de 1996.

Aprendimos a elaborar proyectos, a contratar con el Distrito y, lo más importante, a hacer obras , dice orgulloso Pedro Cañón, miembro de la junta de acción comunal de Lucero Medio.

Cuenta que para recolectar la plata motivaron a los vecinos a través de distintas actividades callejeras. También hicieron una selección de los proyectos que la gente presentó sobre cómo quería ver sus calles.

Los adultos pedían pavimento y pasos vehiculares , cuenta Cañón. Pero ganaron los dibujos que salieron de las témperas y crayolas de los salones de clase de la escuela Distrital El Recuerdo. Los niños pintaron lo que querían ver en su barrio y el verde predominó. Entre todos los vecinos hicieron brigadas para quitar la maleza y cortar el pasto. Dejaron todo listo para construir.

Los miradores La segunda obra, que se entregó en diciembre del año pasado, se convirtió en ejemplo de solidaridad.

Inicialmente, querían hacer la pavimentación de la calle donde comienzan los escalones y que va a dar a la escuela. Pero, entre todos, decidieron suspenderla para dar paso a la obra de una calle conocida como Piedra del Muerto , Era más urgente esa calle, por que por allá pasa más gente y es más peligrosa , dice Aura Alicia Jiménez, miembro de la junta de acción comunal.

Con la experiencia adquirida en la construcción de Las Escaleras se presentó el nuevo proyecto a Obras con saldo pedagógico . Y a cinco cuadras de la primera obra se hizo otro sendero peatonal en la Piedra del Muerto .

El costo: 25 millones 317 mil pesos. La cifra exacta está en la cabeza de los vecinos porque todos han hecho veeduría de las obras y saben cuánto cuestan.

Dos despeñaderos invadidos de pasto y tierra en época de verano, y embarrados y lisos en invierno, se convirtieron en miradores con sillas rodeadas de matas para sentarse a mirar la ciudad desde arriba.

Los pelados venían desde temprano a soplar en esas calles, cuenta Cañón pero cuando comenzamos a hacer los eventos para recoger plata, se fueron. Acabamos con tres ollas que había aquí .

Y es que las condiciones de vida cambiaron gracias a las escaleras. Esto era un despeñadero abandonado , dice José Cañón.

Este hombre, que perdió un dedo en una construcción donde trabajaba, cuenta que para entrar a su casa, que le costó 15 mil pesos, hace 25 años, tenía que llegar prácticamente trepando.

La obra del 98 Los vecinos que cedieron la obra a Piedra del Muerto pronto van a ver recompensada su generosidad.

La calle por donde los 600 estudiantes deben subir para entrar a la escuela El Retiro es similar a los muchos despeñaderos de Ciudad Bolívar. Incluso, en la parte baja es tal el abandono que ya se observan los primeros visos de lo que puede ser un basurero.

Pero, desde septiembre, la cara de esta calle va a empezar a cambiar. Nuevamente la acción de los vecinos a través de la junta de acción comunal hará tangibles los dibujos de los niños.

Y la primera parte de la obra ya está lista. Entre 15 familias, que dieron 60 mil pesos cada una, más sus propias manos, hicieron el sistema de alcantarillado de esa cuadra.

Nos tocó con rifas, minitecas, bazares y otras actividades, recoger esa platica , dice Aura Alicia Jiménez, quien espera para finales de este año ver lista la tercera obra de este proyecto que hoy sirve de ejemplo para la ciudad.

Seguramente, cuando en diciembre eso suceda, Cañón mirará hacia arriba de las nuevas escaleras y, con una sonrisa de satisfacción, repetirá lo que dijo cuando se inauguraron las primeras: Esto parece un regalito de Navidad .

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