EL AGUA PERDIDA:

08 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Los directores de algunas empresas de servicios públicos no parecen pensar en otra cosa que en amenazar a los suscriptores con periódicos aumentos de tarifas para compensar sus pérdidas reales o presuntas. La verdad, con todo, es que no despliegan su diligencia en otros frentes para evitar pérdidas en buena forma inexplicables. Es lo que se dijo recientemente a propósito de la Empresa de Acueducto de Bogotá. Sus directivas acaban de revelar que desde el año pasado hasta lo que va corrido del actual la empresa ha dejado de facturar nada menos que el 32 por ciento del consumo anual, lo cual equivale a 191.000 millones de pesos.

La facturación se ha hecho imposible por los consumos de contrabando y otros hechos complementarios que la empresa no ha estado en condiciones de detectar. Y es grave la circunstancia de que a ese hecho se agregue la tendencia al desperdicio a que todos parecen muy inclinados. Se gasta cantidad excesiva de agua, incluso en el aseo personal, para no hablar del lavado de automóviles, de los pisos, de las aceras. Una de las preocupaciones de la empresa debería ser la de realizar una vasta campaña de persuasión.

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