NO MÁS FUSIONES, POR FAVOR, DICE EL MERCADO DE LOS INVERSIONISTAS

NO MÁS FUSIONES, POR FAVOR, DICE EL MERCADO DE LOS INVERSIONISTAS

El boom de fusiones y adquisiciones pudo haber pasado su punto máximo. Y es que aunque las negociaciones aún son de grandes ligas --el volumen de transacciones el primer semestre de este año fue de 964.000 millones de dólares, de lejos superior al total alcanzado en 1997-- es posible que el mercado ya se esté comenzando a cansar del frenesí.

06 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

No hace mucho que las diferentes compañías se vanagloriaban de hacer grandes fusiones con otras empresas, y el mercado recibía la noticia con gran entusiasmo, tal como lo demostró el salto de las acciones de Travelers y Citicorp en un 20 por ciento, justo después de que anunciaron su acuerdo de fusión a principios de abril.

Sin embargo, negociaciones más recientes cayeron en terrenos más pedregosos. Bell Atlantic y GTE vieron caer el precio de sus acciones cuando revelaron una fusión avaluada en 50.000 millones de dólares. Lo mismo sucedió hace un mes con las acciones de AT&T, que se desplomaron una vez la compañía anunció la compra de TCI. Conseco, el grupo de seguros, tampoco se vio exento de esta situación, cuando sus acciones se fueron a pique en casi el 30 por ciento apenas se reveló la compra de Green Tree Financial. Este fue un negocio anunciado un día después de la fusión entre Travelers y Citicorp.

Los hechos son reveladores. De las once enormes fusiones anunciadas a lo largo de los cuatro últimos meses, nueve generaron en bolsa un comportamiento pobre de las acciones de la empresa compradora. Lo grave es que el valor de éstas también cayó en términos absolutos. Las únicas excepciones fueron Travelers y el NationsBank, que actualmente están absorbiendo al BankAmerica.

Esta actitud de los inversionistas no es gratuita. La adquisición de AT&T es supremamente débil en términos de utilidad por acción, y en el caso de Bell Atlantic, GTE y SBC Ameritech lo que causa desconfianza es el problema que tiene el grupo para obtener la aprobación de sus negociaciones.

Infortunadamente, el escepticismo de los inversionistas va mas allá de estos sucesos, e incluso mas allá de las megafusiones en general. Según CommScan, una firma de investigación de fusiones y adquisiciones, este año el precio de las acciones de las compañías compradoras bajó cuando las adquisiciones implicaron sumas superiores a los 5.000 millones de dólares. Lo peor es que los bajonazos son cada vez más agudos, según Henry Taibo, de CommScna, quien dice que el 30 por ciento de los negocios cerrados en 1998 han visto un declive del más del cinco por ciento en el valor de sus acciones.

Es marcado el contraste con años anteriores. Un estudio de 1.200 negociaciones llevadas a cabo en la última década, hecho por J.P Morgan, reveló que la reacción del mercado a las adquisiciones fue positiva en promedio en los ochentas, y continuó así en los noventas. El análisis, que midió el precio de la acción de la compañía compradora cinco días antes y cinco días después de que el trato se anunciara, también sugirió que las absorciones (adquisición del total de las acciones) solo fueron levemente mejor recibidas que las negociaciones en efectivo, y que el mercado parecía preferir transacciones mayores.

La pregunta es: Qué ha cambiado?.

Varios factores han tenido que ver en el cambio de actitud de los inversionistas en torno a las fusiones y adquisiciones. Uno es su proliferación. Lo cierto es que el mercado ha sido reacio a aplaudir la implantación de estrategias empresariales que tienden a imitar a sus iguales. Es el caso de los dos sectores más activos: bancos y compañías de telecomunicaciones. La lentitud del mercado de acciones es otro factor, y es que fusiones y adquisiciones funcionan mejor cuando la confianza es alta y los precios van en aumento.

Pero uno de los puntos que más preocupa al mercado es la sobrevaluación de las compañías negociadas. Adicionalmente preocupa el supuesto de que la mayoría de fusiones producen sinergías que pueden superar cualquier precio adicional pagado. Pero el mercado ha comenzado a mostrar escepticismo en lo que tiene que ver con pronósticos de retornos grandiosos como resultado de esas sinergías. Las ventas cruzadas son un ejemplo de promesas llenas de optimismo, cuando en la práctica se ha probado que son muy difíciles de realizar.

Aún es muy temprano para predecir el futuro comportamiento de inversionistas y mercados. Lo que no se puede negar es la astucia del ambos al momento de avaluar este tipo de estrategias, y ello lleva a pensar en los pobres resultados de algunas negociaciones futuras. Queda la esperanza de que la negativa reacción del mercado ante recientes negocios presione a los directivos que están contemplando la posibilidad de fusionarse.

DESTACADO Los hechos son reveladores. De las once enormes fusiones anunciadas a lo largo de los cuatro últimos meses, nueve generaron en bolsa un comportamiento pobre de las acciones de la empresa compradora.

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